Ayuso, contra los ‘perroflautas’
Ayuso es la única que se ha atrevido a romper el relato de la izquierda con el decreto Maricarmen. «A partir de ahora, dejo de pagar a mis caseros para quedarme ya en la vivienda y, a lo mejor, en la próxima manifestación de inquilinos me sumo», ha afirmado.
«Esto pasa cuando no hay Estado de Derecho, cuando rige la ley de la selva», ha añadido durante la inauguración del Madrid Investment Forum 2026 en referencia a la okupación de la Puerta del Sol. Hasta le ha dado tiempo a lanzar invectivas contra la izquierda: «No se trata de repartir viviendas; si no, no pararíamos de ver a todos los líderes que están promoviendo estas algaradas repartir sus casas, cosa que no verán nuestros ojos».
Debió decirlo por las diez viviendas que, como publicaba este martes OKDIARIO, acumulan Óscar López y Reyes Maroto, candidatos del PSOE, respectivamente, a la Comunidad y al Ayuntamiento de Madrid. O por los 27 inmuebles de Miquel Iceta. Entre ellos, ocho viviendas. Además de garajes, parcelas y locales. Aunque algunos compartidos con su hermana. Sin olvidar tampoco a Pablo Iglesias, que pasó de su Vallecas adolescente al Galapagar residencial en cuanto hizo cuatro perras gracias a la política.
Ayuso afirmó también que lo de la Puerta del Sol «hace polvo a los comerciantes» y desalienta el turismo. Lo contrario, por cierto, de TV3 en su telenoticias del lunes. «Es una protesta que no está afectando al normal funcionamiento de la ciudad. De hecho, todos los comercios de los alrededores están abiertos y funcionan con normalidad», afirmaba la enviada especial. Yo lo que me pregunto es dónde hacen sus necesidades. Como los de la playa del Trampolín, por cierto.
Hasta aprovechó para lanzarle una pulla a Marlaska —desaparecido, como con Ceuta—, porque recordó que las competencias para desalojar la zona corresponden a la Policía Nacional, es decir, al Ministerio del Interior. Estoy seguro de que, si correspondieran a la Policía Municipal, otro gallo cantaría.
La izquierda se ha agarrado a Maricarmen como el PSOE se agarró al 11M o al Prestige. Olga, de L’Hospitalet, que también fue desahuciada, se suicidó el pasado mes de septiembre —probablemente también por problemas psicológicos— y eso no mereció tanto espacio en la cadena autonómica ni en los medios de comunicación. Entre otras razones porque afectaba a administraciones gobernadas por los socialistas. Lo importante, en este caso, es hacerse con el público. La propia ministra de Sanidad, Mónica García, de Sumar, habló de «la voz de la calle» y de un «clamor social». A pesar de que, en democracia, la fuerza se mide en votos, no en manifestantes.
En el momento cumbre del movimiento de los indignados (2011), en la plaza de Cataluña de Barcelona —de aquellas lluvias, estos lodos—, apenas votaban 600 personas. Lo digo porque había asistido, como periodista, a alguna asamblea, que me recordaba a las de la facultad en primero de carrera. No obstante, con semejante número de votos no consigues ni un diputado. Como mucho, algún concejal en alguna localidad remota.
De esta manera han conseguido eclipsar lo de Ceuta. Por las casi 40 violaciones registradas hasta el momento, no han salido a la calle las feministas. O el próximo juicio a Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno. Sin olvidar los numerosos casos de corrupción que acechan al PSOE. Algunos ya con sentencia firme y con algún exministro de por medio.
En Barcelona, una cuarentena de personas cortaron la Meridiana —una de las principales vías de acceso a la ciudad— en hora punta. Como en los mejores tiempos del procés, cuando interrumpían el tráfico cada día durante más de dos años. Otros se manifestaronen la calle Córsega a la altura de la Diagonal. Mientras, los Mossos, como suele ser habitual, se lo miraban.
Por eso, lo de Ayuso tiene mérito. Se ha desmarcado incluso de la línea oficial del PP. Feijóo, en la Junta Directiva del partido, anunció la construcción de un millón de viviendas en cuatro años si llega a La Moncloa. Illa propuso 50.000 y, en el debate de política general, ha admitido que de momento lleva 5.000 en dos años. O sea, que no me cuadran las cuentas. Además, semejante operación inmobiliaria costará un pastón que saldrá de los bolsillos de los de siempre.
Los verdaderos líderes son los que, con frecuencia, van a contracorriente. Y, sobre todo, dicen la verdad. Sin estar pendientes del titular, del próximo informativo de televisión o del sondeo de opinión. Desde luego, no voy a comparar, ni mucho menos, a la presidenta de la Comunidad de Madrid con Churchill ni con De Gaulle.
Pero ambos estadistas fueron con frecuencia a contracorriente. El primero estuvo diciéndoles durante diez años a los británicos que tuvieran cuidado con los alemanes. Al final, la historia le dio la razón y lo nombraron primer ministro de un país en guerra —no sólo eso, sino de un país que estaba perdiendo la guerra— con 65 años. A De Gaulle, Pétain lo condenó a muerte. Y eso que el general bautizó a uno de sus hijos con el nombre de Philippe en honor al mariscal.
Hay que reconocer, en todo caso, que Isabel Díaz Ayuso los tiene bien puestos. Aunque biológicamente sea imposible por su condición de mujer.
Lo último en Opinión
Últimas noticias
-
Sánchez estafa a Sumar: retrasa la publicación de su decreto en el BOE hasta mañana para evitar que entre en vigor
-
LeBron James cogerá todos los días un helicóptero para jugar en Philadelphia y vivir en Nueva York
-
La prensa inglesa se avergüenza del Manchester City tras ser declarado culpable: «Impostor»
-
Jorge Javier se harta en ‘Supervivientes’ de ‘llevar esa estrella que pesa tanto’: «¡No soy un cualquiera, soy Jorge Javier Vázquez!»
-
Hublot lleva el famoso Balloon Dog de Jeff Koons a la alta relojería con un reloj de 24.600 euros