Ánimo, Pablo, es difícil hacerlo peor
Sin intentar meterme en la cabeza de Pablo Iglesias en este momento, en la complicada cabeza de Pablo Iglesias, yo creo que a estas alturas él piensa que en Andalucía hay 1,8 millones de fachas. Pero fachas de carnet, que es la suma de los que para él hace apenas una semana era la extrema derecha, es decir, los votantes del PP y Ciudadanos, y lo que supongo que es la extrema derecha ahora, Vox.
Es posible también que piense que hay 2,6 millones de ciudadanos andaluces que son medio-fachas que, con su abstención y su falta de entrega al soviet andaluz, han posibilitado un Gobierno apocalítico e, incluso, no descarto que esté contemplando a Adelante Andalucía y sus 580.000 votantes como colaboradores necesarios de la extrema derecha tras su negativa a apoyar un Gobierno de Ciudadanos.
Creo que la desorientación de Pablo Iglesias es notable, empieza a ver fachas allá donde mira. Le recordaría al líder de Podemos que cuando su formación política entra en el Congreso con solvencia, con 69 diputados, no lo hizo por las cosas que él decía. Recordemos aquello de que lamentaba no partirle la cara a todos los fachas con los que se cruzaba en las tertulias o cuando animaba a los suyos a ir de cacería por Segovia para aplicar la justicia proletaria, eso decía a aquellos que no compartían sus ideas, por ejemplo.
El éxito de Podemos estuvo en hacerse pasar por lo que no era, es decir, por un partido blanco y espontáneo que recogía la desafección de los ciudadanos españoles con una clase política que identificaban con la corrupción y con la crisis.
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