Opinión

De amores, odios y otras cortinas de humo

«Esa es nuestra misión, señoras y señores, que hablemos más de amor y menos de odio». Estas son las palabras con las que ayer nuestro presidente del Gobierno terminó su discurso en el I Foro contra el Odio celebrado este miércoles en Madrid. Allí anunció una nueva herramienta para el «control del odio» en redes sociales a la que ha llamado HODIO —Huella del Odio y la Polarización— con la que solo pretende tener una excusa para poder aplicar la mordaza de la censura sobre toda crítica en redes sociales y medios de comunicación discrepantes, llegando incluso a amenazar a sus responsables con penas de prisión.

La proclama de más amor y menos odio viene justo después de la otra del «no a la guerra», con la que ha subido la apuesta en su enfrentamiento personal con el presidente de EEUU, Donald Trump. «La posición del Gobierno de España se resume en cuatro palabras: No a la guerra», dijo Pedro Sánchez en una declaración institucional desde La Moncloa en la que justificó que el Ejecutivo socialista se hubiera negado a autorizar a EEUU para que pueda usar la base aérea de Morón de la Frontera y la base naval de Rota en su ofensiva contra el régimen terrorista de Irán.

En su próximo vídeo de TikTok, existen muchas posibilidades de que Pedro Sánchez sea capaz de enlazar estas dos soflamas para componer, por fin, un «haz el amor y no la guerra», que escribirá en una pancarta que sostendrá, disfrazado de quinceañera hippie de los años 60 del siglo pasado, vestido con una camisa de flores, muchos collares de colores, una flor en el pelo y gafas redondas, como las de John Lennon, a quien, de fondo, escucharemos tocando la guitarra y cantando su canción protesta Give Peace a Chance.

Todas las Charos, que hoy son el residuo de votantes que le queda al partido sanchista, verán cómo su admirado Pedro Sánchez —tan alto, tan guapo y tan bueno— las lleva de nuevo a los años de su niñez cuando, en su inocencia, todavía pensaban que a los tiranos asesinos se les puede parar cantando canciones románticas, que los regímenes que masacran a su población pueden ser convencidos para que abracen la democracia enviándoles sobres con poemas y pétalos de flores, y que al terrorismo internacional se le combate mejor con besos y abrazos que con portaaviones y cazas F-35. Sánchez es el ídolo de las Charos porque en vez de cerebro usa emociones bonitas.

Pero todo esto no son más que cortinas de humo. Las encuestas publicadas en los últimos días en Castilla y León demuestran que el impacto electoral de las últimas medidas populistas adoptadas por Pedro Sánchez es exactamente ninguno. El no a la guerra y el sí al amor no van a meter ni una sola papeleta del PSOE en las urnas. Las Charos no se reproducen por esporas y las que ya había hace un mes son las mismas que sigue habiendo hoy. No se trata de eso. El presidente del Gobierno ya sabe que se ha cargado su partido, que elección tras elección va a ir desapareciendo de ayuntamientos y comunidades, y le importa un comino. Como también le traen al pairo las consecuencias negativas que tenga para los españoles su absurdo enfrentamiento con un socio comercial y de defensa tan importante como es EEUU. Sánchez sabe que va a poder seguir usando el Falcon y viviendo en La Moncloa, como mucho, hasta el verano de 2027 y lo único que va a hacer hasta entonces es lanzar cortinas de humo como estas para mantener entretenidas a sus Charos, distrayéndolas de todo el pozo de corrupción que lo tiene enfangado hasta las cejas. Con su mensaje hippie de haz el amor y no la guerra, Sánchez solo pretende entretener a sus Charos.

Nota para la plataforma HODIO: todo lo aquí escrito es presuntamente irónico, la firmante de este artículo se reconoce fanática incondicional del presidente del Gobierno, así como de todos sus ministros, ministras y ministres, a los que Dios, la Pacha Mama o el Gran Maestre guarden muchos años. ¡Viva Sánchez!