Selección española

Ser campeones del mundo… y del medioambiente: ¿y si bordáramos la segunda estrella en la camiseta de la selección?

Durante el próximo año se podrían vender hasta cinco millones de camisetas de la selección

La industria de la moda es una de las más contaminantes del mundo

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Hoy 4 de agosto, sale a la venta la nueva camiseta de la selección española de fútbol con esa segunda estrella tan merecida tras conquistar el último Mundial. Todo apunta a que los comercios tendrán que hacer frente a una auténtica avalancha de aficionados deseosos de hacerse con la elástica del equipo campeón.

Pero, ¿y si la segunda estrella pudiera bordarse sobre la camiseta que ya tenemos? Seguramente, además de ser campeones del mundo, también seríamos campeones en sostenibilidad evitando el desgaste ambiental de producir millones de camisetas nuevas.

Desde hace semanas, la página web de la RFEF está saturada y avisa de que la camiseta roja con la segunda estrella no estará disponible hasta el 15 de agosto. También informa de retrasos en los envíos de los pedidos personalizados, cuyo plazo de entrega se verá prolongado desde los habituales 5-7 días hasta el doble de tiempo, aproximadamente.

La situación recuerda a la vivida tras la final del Mundial de Catar 2022, cuando Adidas se vio desbordada por la extraordinaria demanda de camisetas de la selección de Argentina, que llegó a provocar una situación de escasez de existencias en multitud de países. Según diversas estimaciones, se vendieron más de 4,5 millones de unidades.

Cinco millones

Según sponso.com, plataforma tecnológica especializada en conectar marcas con oportunidades de patrocinio, la venta de camisetas de España podría pasar de los 2,5 millones de unidades vendidas antes del torneo a superar los 4 o incluso 5 millones durante el próximo año, generando una facturación estimada de entre 500 y 750 millones de euros.

Además, el valor comercial de la selección española podría incrementarse en más de un 60% tras conquistar el Mundial, mientras que los jugadores más decisivos podrían duplicar su valor como imagen de marca, impulsando nuevos contratos publicitarios y acuerdos de patrocinio.

La plataforma también considera que el triunfo refuerza la Marca España, lo que incrementa el atractivo del país para la inversión de marcas nacionales e internacionales.

El reto del volumen

Hablamos, en todo momento, de estimaciones, ya que las firmas deportivas no suelen ofrecer datos sobre el número de camisetas que venden. «Las empresas consideran esos datos estratégicos y rara vez desglosan las ventas de un producto concreto», explica Gema Gómez, consultora experta en moda sostenible, fundadora de la plataforma Slow Fashion Next y autora del libro  Shopping Detox

«Pero también existe un problema más profundo y es que las empresas miden su éxito casi exclusivamente en términos económicos, facturación, crecimiento o beneficios, y muy poco en términos de volumen físico e impactos», señala Gómez

Sin embargo, el volumen es precisamente uno de los grandes retos de la moda actual. «Si no sabemos cuántos productos ponemos en el mercado, es muy difícil gestionar su impacto cuando dejan de utilizarse», añade Gómez.

Los jugadores de la selección durante la celebración del Mundial en Cibeles. Foto: Óscar Ortiz / Europa Press.

Una única estrella

Recientemente, la experta en moda sostenible se preguntaba a través de sus redes sociales sobre el destino de las camisetas de la selección que lucen una única estrella.

«No porque haya nada malo en comprar una nueva, sino porque este tipo de momentos nos recuerdan que un producto deja de parecernos actual sin que haya cambiado su calidad, su función o su utilidad. Lo que cambia es el significado que le damos».

Economía circular

En la citada publicación, lanza una interesante propuesta: «¿Y si la segunda estrella pudiera bordarse sobre la camiseta que ya tenemos? Sería un gesto pequeño, pero también una forma de aplicar uno de los principios fundamentales de la economía circular».

«La jerarquía de residuos de la Unión Europea es clara: antes de reciclar están la prevención, la reutilización y la reparación. Es decir, mantener los productos en uso durante más tiempo y evitar que se conviertan prematuramente en residuos», insiste Gómez.

«A veces pensamos que la innovación consiste en fabricar algo nuevo. Quizás también consista en encontrar nuevas maneras de seguir utilizando lo que ya existe», remarca.

El capitán de la Selección, Rodri Hernández, sujeta la Copa del Mundo durante la rúa de celebración de la Selección Española por el triunfo en el Mundial 2026. Foto: José Oliva / Europa Press.

Residuos

La publicación en redes termina con esta reflexión: «celebrar una victoria es una gran noticia y conseguir que esa celebración genere menos residuos también podría serlo». Pero, ¿hasta qué punto es grave este problema? Gómez responde a OKGREEN que Europa genera millones de toneladas de residuos textiles al año.

Una parte muy importante de los mismos acaba exportándose a otros países, desplazando el problema en lugar de resolverlo. «Por eso creo que la conversación debería ser cuántas prendas nuevas necesita fabricar una sociedad para expresar una emoción».

Otros impactos negativos

La experta también recalca que «la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medio Ambiente llevan años advirtiendo de que el consumo de productos textiles tiene el cuarto mayor impacto sobre el medioambiente y el cambio climático en Europa, sólo por detrás de la alimentación, la vivienda y la movilidad».

«Además, ocupa el tercer lugar en consumo de agua y suelo y el quinto en uso de materias primas y emisiones de gases de efecto invernadero», recuerda la experta en moda sostenible.

Este importante impacto se incrementa exponencialmente cuando se celebra un gran acontecimiento deportivo de la talla de un Mundial. «Eso significa más materias primas, más energía, más transporte, más emisiones y, finalmente, más residuos textiles en un sistema que ya está completamente tensionado», asegura.

Jugadores de la selección española. Imagen de Europa Press.

Camiseta oficial

Más allá de los impactos ambientales, la propuesta de Gómez suscita otra importante duda: las camisetas de la selección con esa segunda estrella bordada a mano, ¿dejarían de ser oficiales?

«Puede que sí, desde el punto de vista comercial o del coleccionismo. Pero mi propuesta no pretendía cuestionar la oficialidad de la camiseta, sino abrir una conversación», responde la experta.

Añade la segunda estrella

«Me habría parecido precioso que la campaña oficial hubiera ofrecido también otra posibilidad que dijera: si ya tienes la camiseta con la que has vivido este gran momento, añade aquí la segunda estrella», reflexiona Gómez.

La experta insiste en que no se trata de impedir que quien quiera comprar la nueva camiseta lo haga, sino de ampliar las opciones «y demostrar que también podemos celebrar cuidando lo que ya tenemos».

«Vivimos en una sociedad que ha aprendido a convertir casi cualquier emoción en una oportunidad de consumo. Celebramos comprando. Expresamos identidad comprando. Incluso demostramos pertenencia comprando. Creo que es el momento de preguntarnos si existen otras maneras de hacer las cosas y reflexionar sobre por qué el sistema apenas nos ofrece otra alternativa», concluye Gómez.