Producir mejor, no menos: la ganadería reivindica su papel en la alimentación sostenible
La digitalización del pienso permite recortar emisiones por kilo producido sin perder rentabilidad
Entre el 40% y el 80% de la huella de huevos, leche o carne depende de lo que comen los animales
La ganadería carga desde hace años con el papel de villano ambiental, señalada como una de las grandes fuentes de emisiones del sistema alimentario. La realidad, sin embargo, es más compleja y también más esperanzadora.
Cuando se gestiona con ciencia, datos y eficiencia, el sector es capaz de producir más alimento con menos recursos y de rebajar las emisiones por cada kilo que sale de la granja. La clave no está en producir menos, sino en producir mejor.
Empezar por la nutrición
Ese cambio de mirada tiene un punto de partida muy concreto: la alimentación animal. Buena parte de la huella de un producto ganadero se decide mucho antes de llegar al supermercado, en la formulación del pienso y en la manera de alimentar a cada animal, algo que el consumidor desconoce completamente.
Lo resume una idea que atraviesa hoy a todo el sector. La sostenibilidad de lo que comemos no empieza en el lineal del supermercado, sino en la granja. Y en ese proceso, cada decisión —qué come el animal, cuánto y cómo— acaba pesando en la cuenta ambiental.
Es la premisa sobre la que trabaja Trouw Nutrition, la compañía de nutrición animal perteneciente al grupo Nutreco, que lleva más de cinco años digitalizando cada paso del proceso de alimentación para medir y reducir el impacto ambiental de la explotación.
Lo que se mide, se mejora
Su tesis es sencilla: no se puede reducir aquello que no se mide. Por eso el foco se ha desplazado desde la simple contención de emisiones hacia las herramientas que permiten cuantificarlas, ingrediente a ingrediente y sector a sector.
La digitalización permite calcular el impacto ambiental de cada materia prima, analizar en tiempo real su calidad nutricional y ajustar la ración a las necesidades reales de cada animal. El resultado es una producción más eficiente y con mucho menos desperdicio.
En ese terreno, la ineficiencia económica y la ineficiencia climática son la misma cosa. Un animal que come más de lo que necesita, un pienso mal formulado o un ciclo productivo más corto de lo óptimo generan a la vez más emisiones y más costes.
Rentable y sostenible
Ahí aparece el segundo mensaje que desde la compañía se quiere subrayar: sostenibilidad y rentabilidad no están reñidas. Optimizar la nutrición y la salud animal reduce costes al mismo tiempo que rebaja la huella, sin necesidad de sacrificar el negocio.
«La conversación sobre sostenibilidad en alimentación está cambiando. Hoy sabemos que la clave no es producir menos, sino producir mejor», señalan desde Trouw Nutrition, que reivindican el papel del sector frente a los relatos que lo dan por insostenible.
La firma defiende una ganadería basada en nutrición de precisión, datos y eficiencia como «parte de la solución», con un objetivo claro: producir alimentos con menor impacto ambiental de forma rentable y sostenible de cara al futuro.
En este sentido, los datos proporcionados al implementar estas estrategias arrojan cifras que pueden ayudar a comprender cómo impacta una correcta gestión. Un dato que lo cambia todo se refleja en lo que nos trasladan sus responsables: entre el 40% y el 80% de la huella de carbono de productos como huevos, leche o carne depende de lo que comen los animales.
Del plato a la granja
El dato que ordena toda esta lógica es contundente. Buena parte de la huella de productos como los huevos, la leche o la carne depende directamente de lo que comen los animales que los producen. Lo que llega al plato, en realidad, empieza mucho antes.
Sobre esa base, la compañía ha desarrollado herramientas que calculan la huella ambiental de cada tonelada de pienso. Con unos pocos clics, un nutricionista compara el impacto de dos fuentes de soja o mide el efecto de cambiar de proveedor de un ingrediente.
Ese mismo enfoque se traslada al producto final, con el cálculo de las emisiones por litro de leche, por kilo de huevo o por kilo de carne. Los datos del pienso se integran con los parámetros productivos de cada explotación para ofrecer una foto completa.
Estrategias para reducir la huella
Entre los múltiples datos que nos hace llegar Nutreco sobre las estrategias para reducir la huella de carbono por sector, vemos cómo se puede para reducir significativamente la huella de carbono por litro de leche.
Con la implementación de herramientas de control y optimización, se consigue una reducción del 9% de la huella de carbono por litro de leche, mediante la reducción a la mitad de la huella ambiental por tonelada de pienso.
Otro 10% se logra mediante técnicas analíticas y formulación para evitar el exceso de aprovisionamiento y un 6% menos mediante la optimización de la nutrición en la cría de terneros.
Otros datos que sorprenden: se reduce un 5% la huella de carbono mejorando la longevidad de los animales y entre un 1.5 y un 2% ajustando la suplementación de minerales a las necesidades reales de cada animal. Estos patrones se repiten con resultados verificables en los sectores del porcino y de la avicultura.
Un futuro con etiqueta
El horizonte regulatorio empuja en la misma dirección. La normativa europea de transparencia medioambiental avanza hacia un etiquetado de huella de carbono en los productos de alimentación, que obligará a medir para poder informar al consumidor.
Los resultados varían según la especie —rumiantes, porcino o avicultura—, pero el patrón se repite: la mayor parte de la reducción llega por la vía del pienso y el resto se afina ajustando la nutrición en cada etapa de la vida del animal, desde la cría hasta la longevidad.
En conjunto, esa combinación de mejores materias primas y decisiones respaldadas por datos permite recortes de hasta el 30-37% en la huella por unidad de producto, según la compañía, sin renunciar a la rentabilidad de la granja.
El mensaje de fondo es una enmienda al relato que se viraliza sin datos y sin conocimientos del sector. Medida con datos y gestionada con precisión, la ganadería puede formar parte de un sistema alimentario más circular y sostenible, sin renunciar a alimentar a una población que no deja de crecer.
Desde Trouw Nutrition señalan que «trabajamos para demostrar que la ganadería, cuando está basada en nutrición de precisión, datos y eficiencia, es parte de la solución. Nuestro objetivo es ayudar a producir alimentos con menor huella ambiental, de forma rentable y sostenible para el futuro».
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