Ni leones ni tiburones: tu gato es el animal más peligroso del mundo
Leones y tiburones no suponen una gran amenaza para el ser humano
El gato es responsable del 14% de las extinciones de pequeños vertebrados
El riesgo aumenta cuando el gato doméstico se introduce en hábitats salvajes
Nadie creería que el gato que duerme plácidamente en el sofá y que nos mira, con esos ojos llenos de dulzura, es uno de los animales más peligrosos del planeta. Más bien solemos imaginarnos a grandes depredadores de aspecto imponente, como el león o el tiburón blanco, cuando pensamos en los más implacables cazadores de la naturaleza.
Pero lo cierto es que el peligro no siempre viene acompañado de rugidos ni de esa amenazante aleta dorsal que sobresale del agua, sino que también puede provenir de especies aparentemente más frágiles e indefensas, pero cuya capacidad para dañar no sólo a sus presas, sino, incluso, a ecosistemas enteros es mucho mayor en comparación.
Aquí podríamos decir que unos se llevan la mala fama, mientras que otros, que son los que realmente provocan problemas muy serios a nivel medioambiental, pasan mucho más desapercibidos. Entre los que tienen una reputación injusta se encuentra el león, y es que el conocido como rey de la selva no resulta tan fiero como lo pintan cuando es observado más de cerca.
Leones y tiburones
Los números indican que los leones no causan un impacto relevante en cuanto a extinciones de otras especies, ni tampoco suponen un gran riesgo para los seres humanos. De hecho, los ataques letales de leones a personas están concentrados en zonas de contacto muy específicas y se suelen situar, solamente, entre los 5 y los 10 casos al año a nivel mundial.
En el caso de los tiburones, según el Archivo Internacional de Ataques de Tiburón (ISAF, por sus siglas en inglés) del Museo de Historia Natural de Florida, durante el pasado 2024 se produjeron 71 mordeduras de escualos a seres humanos en todo el mundo. Únicamente hubo 7 muertes relacionadas con estos incidentes.
Por otro lado, tampoco en el caso de estos grandes animales marinos se ha documentado que causen daños relevantes en los ecosistemas. Al contrario, tanto los tiburones como los leones actúan como reguladores clave para mantener el equilibrio natural en sus respectivos hábitats.
Murciélagos e hipopótamos
Algo similar sucede con los murciélagos, a menudo retratados como amenazas sanitarias o criaturas agresivas, cuando en realidad son fundamentales para la polinización, el control de insectos y la salud de bosques y cultivos.
Y luego está el caso de especies cuya reputación peligrosa sí que está sustentada en datos: los hipopótamos son, por ejemplo, responsables de la muerte de unas 500 personas al año en África, aunque tampoco son un motor de extinción de otras especies.
Aparentemente inofensivo
Todas estas especies mencionadas están muy lejos de acercarse siquiera al daño que pueden desatar un animal tan aparentemente inofensivo como el gato. Así lo confirmó recientemente el biólogo y divulgador científico Ricardo Moure, durante su intervención en el programa de TVE La aventura del saber.
Moure explicó en dicho espacio televisivo que, aunque él mismo tiene un gato y es un animal que adora, se trata de una criatura responsable de la extinción del 14% de las especies de pequeños vertebrados, afectando a aves, mamíferos y reptiles.
«En Australia han extinguido más de 30 especies de mamíferos, y de las especies que están en peligro crítico de extinción, es decir, que están a punto de desparecer, son la principal amenaza para una de cada diez», según el experto.