Halcón peregrino

Nuevo «milagro» en la Sagrada Familia: nacen dos crías de halcón peregrino en las torres de la basílica

La especie vuelve a anidar en la Sagrada Familia con dos nuevas crías y una más en camino

El proyecto de reintroducción del halcón peregrino en Barcelona suma ya más de 250 pollos desde 2005

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Dos crías de halcón peregrino han nacido en las torres de la Sagrada Familia de Barcelona, en el nido que la rapaz ocupa desde hace más de dos décadas, y se espera que en los próximos días llegue una tercera. El nacimiento forma parte del proyecto de reintroducción de la especie que el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha junto a Galanthus Natura en 1999 y que continúa activo.

La elección del templo de Gaudí no fue casual. La Sagrada Familia fue seleccionada como enclave idóneo precisamente porque sus torres fueron uno de los últimos refugios donde el halcón peregrino crió antes de desaparecer de la ciudad. Hoy, esa misma arquitectura monumental —sagrada por vocación y por historia— vuelve a ser testigo de un nacimiento que los naturalistas califican de excepcional.

Los amantes de las aves y de este acontecimiento inusual pueden ver en directo a través de una cámara instalada dentro del nido la evolución de la pareja de halcones y sus poyuelos.

El proyecto cumple 27 años

Desde 1999, el consistorio barcelonés trabaja para devolver el halcón peregrino a los cielos de la ciudad. El resultado acumulado es notable: hasta 2026 han nacido en Barcelona más de 250 pollos, de los cuales 56 han visto la luz en las propias torres de la Sagrada Familia, incluidos los dos más recientes.

Vista de las torres de la Sagrada Familia.

La pareja reproductora que ocupa este nido incubó los huevos durante un mes antes del nacimiento de las primeras crías. El proceso completo —puesta, incubación y eclosión— puede seguirse en directo gracias a una cámara instalada en el nido, fruto del convenio firmado en 2025 entre el Instituto Municipal de Parques y Jardines y la Fundación Junta Constructora del Templo Expiatorio de la Sagrada Familia.

Ocho parejas en la ciudad

Barcelona cuenta actualmente con 8 parejas reproductoras de halcón peregrino repartidas por diferentes emplazamientos de la ciudad. El nido de la Sagrada Familia es el más emblemático y el que mayor seguimiento ciudadano genera, pero la especie ha logrado asentarse también en otras estructuras elevadas del tejido urbano barcelonés.

Este éxito de la reintroducción del halcón peregrino responde a una estrategia de largo recorrido enmarcada en el Plan Natura 2030, que tiene entre sus objetivos principales conservar y promover la biodiversidad en la ciudad, protegiendo a las especies y mejorando sus hábitats. La presencia de rapaces como el halcón peregrino o el cernícalo común añade complejidad a las redes tróficas urbanas.

Un depredador que regula el ecosistema

El halcón peregrino es la rapaz más rápida del mundo —capaz de alcanzar más de 300 km/h en picado— y uno de los mejores indicadores de la calidad ambiental de un entorno. Su regreso a los grandes núcleos urbanos europeos es una señal de que las ciudades pueden albergar biodiversidad relevante cuando se gestionan con criterios ecológicos.

En Barcelona, los halcones peregrinos se alimentan principalmente de palomas, lo que convierte a la especie en un regulador natural que contribuye al equilibrio del ecosistema urbano. Su dieta, compuesta íntegramente de aves, no supone ningún riesgo para la población y sí un beneficio medioambiental mensurable.

Madrid también los acoge

El fenómeno no es exclusivo de Barcelona. En Madrid, el halcón peregrino lleva años criando en edificios singulares del centro de la capital, como la sede de la Mutua Madrileña o diversas torres del área metropolitana.

La ciudad también ha impulsado iniciativas de seguimiento de la especie en colaboración con colectivos ornitológicos, convirtiendo los rascacielos y campanarios madrileños en refugios para esta rapaz emblemática.

Un símbolo de la naturaleza urbana

El nacimiento de crías de halcón peregrino en la Sagrada Familia tiene un valor que va más allá de lo estrictamente biológico. El templo, considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco e icono universal de la arquitectura modernista, alberga ahora en sus torres un símbolo adicional: el de una naturaleza capaz de recuperarse cuando se le ofrecen las condiciones adecuadas.

La coexistencia del halcón peregrino con la obra de Gaudí —piedra, hormigón y fauna salvaje— recuerda que las ciudades no tienen por qué estar reñidas con la biodiversidad. El proyecto barcelonés lleva 27 años demostrándolo, cría a cría, torre a torre.