Incendios forestales

Graves daños: el incendio de Los Gallardos golpeó duramente una valiosa isla verde de biodiversidad

El peor incendio de la historia de Andalucía ha dejado 14 víctimas mortales y más de 5.000 hectáreas calcinadas

La ZEC Sierra de Cabrera-Bédar forma parte de la Red Natura 2000

Andalucía registra el triple de superficie quemada que el año pasado tras el incendio de Los Gallardos

El fuego que a finales de julio arrasó buena parte de Los Gallardos (Almería) y otras localidades circundantes ha dejado una profunda herida en el territorio y en la memoria. El considerado como el peor incendio de la historia de Andalucía se ha saldado con un trágico balance de 14 víctimas mortales y más de 5.000 hectáreas calcinadas.

Entre toda esa extensa superficie afectada, se encuentra también la Zona Especial de Conservación (ZEC) Sierra de Cabrera-Bédar. Hablamos de uno de los enclaves con mayor diversidad florística de la Península Ibérica y que además alberga una de las principales poblaciones europeas de tortuga mora.

Por todo ello, la Asociación Ecologistas en Acción Almería advirtió en un reciente comunicado de que en Bédar ha ardido «una isla verde única en el sureste europeo». «Creemos necesario explicar a la opinión pública qué es exactamente el territorio que se ha quemado, porque su valor no se mide en hectáreas de monte genérico», insiste la ONG.

Red Natura 2000

Los afloramientos de rocas volcánicas, yesos, calizas y esquistos, junto con la influencia del hálito marino y unas precipitaciones superiores a las del resto de la comarca, permiten la presencia de más de 1.000 especies vegetales, muchas de ellas amenazadas y endémicas, en esta ZEC, integrada en la Red Natura 2000, la principal red europea de áreas de conservación de la biodiversidad.

Ecologistas en Acción Almería también destaca que la red de ramblas y barrancos del lugar actúa como corredor ecológico entre las sierras litorales y los sistemas montañosos del interior del Levante almeriense.

Esta conexión permite el desplazamiento de la fauna, el intercambio genético entre poblaciones y «aumenta la resiliencia de los ecosistemas frente a perturbaciones como los incendios o el cambio climático». Además, enlaza el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar-Carboneras con el Paraje Natural del Karst en Yesos de Sorbas.

Tortuga mora

El grupo ecologista, que ha mostrado una especial preocupación por la tortuga mora, alerta de que este reptil de movimientos lentos no puede huir del frente de las llamas, por lo que, ante un incendio de esta velocidad, la mortalidad directa «puede ser masiva».

La ZEC alberga 30 tipos de hábitats de interés comunitario, siete de ellos prioritarios y trece considerados muy raros en Andalucía, entre los que figuran las estepas salinas mediterráneas, la vegetación gipsícola ibérica, los matorrales arborescentes de Zyziphus y los pastizales del Thero-Brachypodietea.

Tortuga mora.

Fauna y flora

Entre las prioridades de conservación del espacio se encuentran las comunidades de aves rupícolas, como el águila perdicera, catalogada como vulnerable en Andalucía, el búho real y el halcón peregrino, todas ellas especies protegidas por la Directiva Aves de la Unión Europea.

La protección también alcanza a los quirópteros cavernícolas, el galápago leproso y especies de flora endémica. A estos valores se suman formaciones de coscoja, palmito, lentisco, aladierno y madroño, además de manchas de encinas, alcornoques y algarrobos.

Combinación de factores

Ecologistas en Acción Almería considera que la magnitud del incendio no puede entenderse como una «simple fatalidad», sino como el resultado de la combinación de varios factores.

Entre ellos, cita la continuidad del combustible vegetal en una cubierta formada principalmente por pinares de pino carrasco, matorral mediterráneo y espartales, así como la homogeneización del paisaje y la pérdida del mosaico agroforestal por los cambios en los usos del suelo, el abandono agrícola y la desaparición de los aprovechamientos tradicionales.

Zonas afectadas por el incendio forestal de Los Gallardos (Almería). Foto: Marian León / Europa Press.

Emergencia climática

También influyó la topografía accidentada del entorno, con fuertes pendientes, barrancos, ramblas y escarpes rocosos, así como unas condiciones meteorológicas extremas, con temperaturas cercanas a los 40 grados, una humedad relativa muy baja y rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora.

A juicio del grupo ecologista, estas circunstancias favorecieron la propagación del fuego, configurando las «condiciones propicias para un gran incendio forestal en un contexto de emergencia climática».

Evaluación pública

La ONG almeriense también reclama una evaluación pública e independiente de los daños sobre los hábitats prioritarios y las especies clave de la ZEC, con una cartografía de la severidad del fuego, así como un plan de restauración ecológica que no se limite a reforestar con pinar y se oriente a recuperar el mosaico de encinar, matorral mediterráneo y azufaifar, y a conservar la tortuga mora en su hábitat.

La entidad también demanda el cumplimiento de la normativa sobre planes locales de emergencia y planes de autoprotección, con simulacros periódicos y una evaluación de su eficacia.

Ante la falta de recursos técnicos y económicos de los pequeños municipios, ha instado a la Junta de Andalucía a garantizar la asistencia y la financiación necesarias para elaborar, actualizar e implantar estos instrumentos.

Zonas afectadas por el incendio forestal de Los Gallardos (Almería). Foto: Marian León / Europa Press.

Gestión integral

Por último, Ecologistas en Acción Almería solicita que se refuerce un modelo de gestión integral de los incendios forestales que garantice la coordinación entre las políticas de prevención, gestión forestal y extinción, evite la fragmentación competencial y dé prioridad a la planificación a largo plazo.

La organización augura que la Sierra de Cabrera-Bédar «tardará décadas en recuperar lo perdido, y parte de ello no volverá».  También avisa de que la pérdida de ejemplares de flora singular y de fauna de escasa movilidad, como la tortuga mora, puede ser irreversible.

El grupo ecologista concluye su alegato con un rotundo mensaje: «honrar a quienes han muerto pasa también por no repetir las condiciones que hicieron posible esta catástrofe».