Rescate de delfines

Esto es lo que no debes hacer si te encuentras un delfín varado en la playa: nunca intentes rescatarlo

Qué hacer si encuentras un delfín varado: te desvelamos la respuesta correcta

La red de varamientos de Cantabria está operativa 365 días al año con veterinarios expertos

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Si encuentras un delfín varado en una playa, lo peor que puedes hacer es intentar rescatarlo tú mismo, como se ha podido ver en un vídeo grabado al borde del mar en la comunidad de Cantabria.

La Red de Varamientos de Cantabria ha difundido un vídeo en su cuenta de Instagram en el que Diego de Vallejo, experto de la red, detalla con imágenes reales los tres errores más graves que comete la gente cuando se topa con un cetáceo en la orilla. El mensaje es claro: llama al 112 y no toques al animal.

Llama para salvar

El primer y más importante error es no avisar a los servicios de emergencia. Según explica el rescatista de cetáceos, detrás del 112 existe una red de varamientos activa los 365 días del año, con veterinarios especializados en mamíferos marinos que se turnan en guardia permanente.

Estos profesionales, al igual que los agentes de campo, son capaces de llegar a cualquier playa de Cantabria en cuestión de minutos. Sin esa llamada, el varamiento pasa desapercibido y el animal pierde su única oportunidad de recibir asistencia cualificada.

Diego de Vallejo insiste en que la respuesta correcta ante un delfín varado es siempre la misma: marcar el 112 y esperar a que lleguen los expertos. No acercarse en solitario, no manipular al animal, no improvisar un rescate basado en el instinto y en la buena voluntad.

No lo arrastres por la cola

El segundo error, y uno de los más dolorosos para el animal, es arrastrarlo tirando de la cola. Los mamíferos marinos carecen de la estructura ósea que permitiría soportar ese tipo de tracción.

En un ser humano, ser arrastrado por una pierna o un brazo resulta molesto pero tolerable; en un delfín, estirar desde la cola somete a las vértebras a una tensión para la que no están preparadas. El resultado es un dolor intenso y daños internos graves. «Les estamos rompiendo por dentro», advierte De Vallejo en el vídeo.

Este tipo de imágenes es habitual en redes sociales: personas que, con la mejor intención, cogen al cetáceo de la cola y lo arrastran hacia el agua creyendo que lo liberan. El desconocimiento convierte un gesto solidario en un acto de tortura involuntaria.