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Ya no es sólo en el monte: los jabalíes llevan meses invadiendo barrios y jardines en España y nadie sabe cómo frenarlo

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante el último año, según los datos oficiales, se han registrado en Cantabria cerca de 400 accidentes de tráfico con animales implicados, entre ellos el jabalí. Ante la magnitud del problema, el Gobierno de Cantabria, a través de la Consejería de Desarrollo Rural, ha planteado declarar la emergencia cinegética temporal en varios municipios. Esta medida afectaría a localidades como Cabezón de Liébana, Pesaguero, Ribamontán al Mar, Val de San Vicente y Vega de Liébana, donde la población de jabalíes ha aumentado de forma significativa.

A finales de marzo, la consejera de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación, María Jesús Susinos, presidió el Consejo Regional de Caza para analizar la situación sanitaria y de seguridad derivada del aumento de la población de jabalí en varias zonas de Cantabria. «El jabalí tiene una capacidad reproductiva muy alta, y cuando el aprovechamiento cinegético ordinario no es suficiente para ajustar la población, la normativa permite adoptar medidas extraordinarias», argumentó. Asimismo, insistió en la importancia de aplicar las medidas contempladas en el Programa Nacional de Erradicación del Jabalí.

Preocupación por los jabalíes en Cantabria

«El aumento de siniestralidad en algunas carreteras de la región, asociado a la presencia de fauna silvestre, especialmente jabalí, requiere una respuesta urgente, y la Dirección General de Tráfico (DGT) y otras comunidades autónomas ya han recomendado gestionar adecuadamente la población de estas especies cuando su presencia representa un riesgo para la seguridad vial», señala María Jesús Susinos.

Además, la consejera ha hecho un llamamiento a la colaboración entre todos los sectores implicados, recordando que la fauna silvestre, especialmente especies como el jabalí y el tejón, actúan como reservorios de distintas enfermedades, entre ellas la tuberculosis, la peste porcina africana y la enfermedad de Aujeszky, que pueden transmitirse tanto a animales domésticos como a las personas.

«La tuberculosis es una infección multihospedadora que afecta a humanos, animales domésticos y fauna silvestre, y hemos observado una prevalencia elevada de la enfermedad en varios municipios, por lo que es necesario tomar medidas especiales», ha remarcado la consejera.

Finalmente, ha insistido en la necesidad de una toma de decisiones «responsable y técnica, con el respaldo de datos sanitarios y científicos, para garantizar que las medidas adoptadas sean las más adecuadas para proteger la salud pública y el sector ganadero».

«El objetivo es que, de forma conjunta, podamos valorar la situación y determinar si es necesario activar medidas extraordinarias de control y trabajar en una propuesta consensuada», ha concluido.

Riesgos sanitarios y sector agrario

Por su parte, la Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (Asaja) critica que la sobrepoblación de especies como el conejo y el jabalí «vuelve a poner sobre la mesa una realidad que el sector agrario lleva años denunciando: los daños en las explotaciones no dejan de aumentar mientras las soluciones siguen sin llegar con la agilidad y eficacia necesarias», según recoge Animal’s Health.

«Los datos lo avalan. Según la Fundación Artemisan, solo en 2024 los daños provocados por fauna silvestre afectaron a más de 26.000 hectáreas, con pérdidas económicas que alcanzaron los 1,8 millones de euros. A ello se suma el impacto del jabalí en la seguridad vial, con más de 15.000 accidentes registrados», aseguran.

La población del jabalí ha aumentado hasta un 55% en las últimas décadas hasta alcanzar cerca de dos millones de ejemplares, «agrava la situación, tanto por los daños directos en cultivos como por los riesgos sanitarios y de seguridad».

«Desde ASAJA se viene advirtiendo de esta problemática desde hace años, reclamando medidas urgentes que permitan controlar las poblaciones y proteger la viabilidad de las explotaciones. En este sentido, los planteamientos de la Fundación Artemisan, que abogan por una gestión más activa y flexible de la caza, coinciden con las demandas del sector» remarcan.

«En cualquier caso, lo que sí es evidente es que el problema ya está teniendo un impacto directo sobre el campo. Y, como viene insistiendo Asaja, no actuar con rapidez solo agravará una situación que amenaza tanto la rentabilidad de las explotaciones como el equilibrio del medio rural», concluyen.

Control cinegético

La sobrepoblación de especies cinegéticas, como el jabalí, puede provocar importantes daños en cultivos y, además, generar riesgos para la seguridad y la salud de las personas. Por ello, cuando las capturas previstas en el plan técnico resultan insuficientes, es necesario recurrir a medidas excepcionales de control. Dado su carácter excepcional, la Administración debe justificar adecuadamente su necesidad, valorando las causas que la motivan.

Pueden solicitar estas autorizaciones tanto los titulares de terrenos cinegéticos como propietarios de fincas o infraestructuras afectadas, aunque no estén incluidas en un acotado. La tramitación corresponde a los servicios territoriales de medio ambiente, que suelen ofrecer formularios específicos donde se detallan los datos del solicitante, el lugar de actuación, las especies implicadas o los métodos a emplear. En algunos casos, es necesario abonar una tasa. Antes de conceder la autorización, los agentes medioambientales verifican sobre el terreno la existencia de daños o riesgos. Una vez autorizados, los controles deben realizarse conforme a las condiciones establecidas y únicamente por personal habilitado.