Naturaleza
Agricultura

Kazajistán va en serio: impulsa la agricultura de carbono para reducir gases y evitar la degradación del suelo de cultivo

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Conseguir que el sector primario sea sostenible es uno de los grandes retos de la humanidad, y algunos estudios ya han demostrado cómo se puede utilizar el CO2 en el campo. Ahora Kazajistán quiere fomentar la agricultura de carbono.

Para el gobierno kazajo, la agricultura de carbono es una vía para reducir los gases de efecto invernadero y mejorar la calidad de sus tierras de cultivo. Esto es especialmente importante en un país donde el campo es tan grande.

Y es que Kazajistán cuenta con unos 200 millones de hectáreas de tierras agrícolas. Por eso considera que tiene una base especialmente amplia para aplicar los métodos de producción, cuidar el suelo y reducir en última instancia sus emisiones.

El plan de Kazajistán para usar la agricultura de carbono y proteger los cultivos

La agricultura sostenible ha demostrado que puede absorber más CO2 del que emite, y esa es una de las ideas fundacionales del proyecto de Kazajistán. El plan es cambiar la forma de producir para que el suelo deje de ser sólo un soporte del cultivo y pase a ser una pieza activa en la estrategia climática.

Por un lado buscan reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la actividad agrícola. Por otro, quieren mejorar la calidad del suelo en un país donde la superficie agraria tiene un peso gigantesco.

Hay que tener en cuenta que, cuando el suelo pierde calidad, el campo pierde capacidad productiva, se vuelve más vulnerable y necesita más recursos para sostener el mismo rendimiento.

Por eso la agricultura de carbono no es una mera política medioambiental, sino una herramienta agrícola para mejorar las propiedades y que el trabajador tenga mayor margen.

Por qué Kazajistán es el país perfecto para desarrollar la agricultura de carbono

Kazajistán lo plantea dentro de una transición hacia una agricultura más sostenible, fundamentándose en métodos capaces de reducir emisiones y cuidar el recurso más básico del sector.

¿Pero por qué es el país perfecto para un proyecto así? Lo esencial es que dispone de 200 millones de hectáreas de tierras agrícolas, una superficie enorme.

Eso explica que el Gobierno vea el cultivo de carbono como una oportunidad nacional y que afecta positivamente a buena parte de la población. En un territorio de esa dimensión, cualquier mejora en la gestión del suelo puede tener un impacto relevante.

Aun así, Asia Central aporta una parte pequeña de las emisiones globales, alrededor del 1%, pero tiene riesgos climáticos importantes. Esa diferencia entre responsabilidad histórica y vulnerabilidad actual ayuda a entender por qué la región busca soluciones prácticas.

Kazajistán apuesta por la tecnología para mejorar su superficie agrícola

En todo el proyecto de Kazajistán no va a limitarse a la agricultura de carbono, sino que quiere empezar a implementar tecnología punta en el campo.

Entre esas herramientas aparecen la inteligencia artificial, el monitoreo satelital y otros sistemas digitales. La idea es usarlos para mejorar la alerta temprana y gestionar con más eficacia los recursos hídricos y el suelo.

Esto importa porque el campo necesita datos exactos, para saber dónde se degrada una tierra, cómo evoluciona la humedad o qué zonas sufren más presión climática.