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Los científicos no dan crédito: estas abejas cambian de color y se vuelven verdes o azules según la humedad del aire

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Las abejas destacan por su papel en la polinización o por la producción de miel, pero también por una diversidad mucho mayor de la que la gente imagina. No todas son amarillas y negras, algunas especies presentan colores metálicos intensos y características sorprendentes relacionadas con el entorno en el que viven.

Un estudio científico demostró que ciertas abejas sudoríparas cambian de color según la humedad del aire. En condiciones secas adquieren tonos azulados y, cuando aumenta la humedad, el cuerpo pasa a verse verde o cobrizo.

Descubren unas abejas capaces de cambiar de color según la humedad del aire

El equipo liderado por la ecóloga Madeleine Ostwald, de la Queen Mary University of London, confirmó que las abejas sudoríparas del género Agapostemon tienen una capacidad muy poco habitual: cambiar de color como si fueran camaleones.

Para comprobarlo, los científicos colocaron varios ejemplares en cámaras con distintos niveles de humedad. En ambientes secos, las abejas mostraban un color azul intenso. Cuando la humedad aumentaba hasta el 95 %, el cuerpo adquiría un tono verde cobrizo. Después, al volver a un entorno seco, recuperaban el color azul original en menos de 24 horas.

Las llamadas abejas sudoríparas reciben ese nombre por su atracción al sudor humano. La mayoría apenas mide un centímetro y muchas presentan colores metálicos muy visibles. A diferencia de las abejas melíferas comunes, numerosas especies viven solas o forman pequeños nidos subterráneos.

El estudio también aclara cómo ocurre este fenómeno. Estas abejas no utilizan pigmentos para generar sus colores, su exoesqueleto contiene estructuras microscópicas que reflejan la luz de forma distinta según la cantidad de humedad que absorben. Cuando esas capas se hinchan ligeramente por el agua, cambian las longitudes de onda reflejadas y el color vira hacia tonos más verdosos y cobrizos.

Madeleine Ostwald explicó que el mecanismo recuerda al de los camaleones, aunque con una diferencia importante. Las abejas no controlan el cambio de forma activa. La humedad altera directamente la estructura física de su superficie corporal y provoca la variación de color de manera automática.

Dónde viven estas abejas metálicas y qué flores suelen visitar

Las abejas del género Agapostemon viven exclusivamente en América. Su distribución abarca desde el sur de Canadá hasta zonas de Argentina, aunque las especies más estudiadas aparecen sobre todo en Estados Unidos y México. Los investigadores centraron gran parte del trabajo en poblaciones de la costa oeste norteamericana.

El equipo también recurrió a más de mil fotografías publicadas en la aplicación iNaturalist para comprobar si el fenómeno aparecía en condiciones naturales. Las imágenes mostraron que las abejas fotografiadas en zonas más secas tendían a verse más azules, mientras que los ejemplares de áreas húmedas presentaban colores más verdes.

Los investigadores detectaron otro detalle llamativo al analizar ejemplares conservados en museos. Las abejas más antiguas cambiaban de color con mayor intensidad que los individuos recién recogidos. El equipo cree que el desgaste natural del exoesqueleto facilita la entrada de humedad y amplifica el efecto óptico.

Las Agapostemon suelen visitar flores abiertas y ricas en polen. Los expertos las observan con frecuencia en margaritas, girasoles, lavanda, romero o salvia. Muchas también aparecen en huertos y jardines urbanos, donde actúan como polinizadoras de cultivos y plantas silvestres.

Los científicos todavía investigan si este cambio de color influye en la temperatura corporal, el camuflaje o la comunicación entre individuos.