La botánica española sigue viento en popa: celebra la descripción de 80 nuevas especies en 2 años
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La descripción de nuevas especies es una de las tareas más exigentes de toda la biología. No basta con encontrar una planta desconocida en el campo: hay que rastrear todos los herbarios disponibles en el mundo para confirmar que nadie la haya descrito antes, estudiar su morfología al detalle y, cada vez más, secuenciar su ADN. Solo entonces se puede publicar el hallazgo con garantías de que es realmente inédito.
El trabajo lo hacen investigadores de universidades, jardines botánicos y centros de investigación que colaboran por encima de las fronteras. España cuenta con una comunidad botánica activa y reconocida a nivel internacional, y los datos publicados a principios de este 2026 y que estamos por desvelar dan una idea de la magnitud del esfuerzo colectivo.
Así fue como los botánicos españoles han descrito 80 nuevas especies en dos años
La Sociedad Botánica Española (SEBOT), que agrupa a casi mil personas asociadas, publicó a principios de 2026 el recuento de los hallazgos de sus miembros durante 2024 y 2025: 80 nuevas especies para la ciencia.
Entre ellas hay plantas con flores, helechos y hasta diez briófitos (musgos y grupos afines), lo que da idea de la diversidad de grupos que abarca la investigación.
El género que más aporta al listado es Carex, el de las juncias, con 24 nuevas especies. Le sigue la familia de las malváceas, con 13.
El trabajo no se limita al territorio español: los miembros de SEBOT trabajan también en zonas tropicales de África e Iberoamérica, con diversos hallazgos documentados en los siguientes países:
- Argentina.
- Chile.
- Colombia.
- Ecuador.
- Sudáfrica.
- Namibia.
- Angola.
Dos géneros inéditos y tres hallazgos en suelo español: lo más destacado del listado
Dentro de las 80 nuevas especies, dos representan algo aún más excepcional: son géneros completamente inéditos para la ciencia. Si nos ponemos en tecnicismos, un género es una categoría taxonómica por encima de la especie.
Que aparezca uno nuevo ocurre con mucha menos frecuencia que la descripción de una especie nueva. Dicho esto, las especies más destacadas del listado de SEBOT son las siguientes:
- Castrila latens: descubierta en Granada, es endémica del sureste de la Península Ibérica y da nombre a un género nuevo.
- Inaguochloa pajonalensis: hallada en Gran Canaria, endémica de Macaronesia y también género nuevo.
- Rosa roque-muchachensis: nueva rosa descrita en La Palma, en las Islas Canarias.
- Clinopodium arundanum: encontrada en la Sierra Bermeja, en Málaga.
Las dos últimas estaban ya en situación de riesgo en el momento de su descripción, lo que desde luego refuerza la urgencia del trabajo taxonómico.
El investigador con más aportes y el papel del Real Jardín Botánico
El botánico que más nuevas especies aportó al listado es José Luis Fernández Alonso, investigador del Real Jardín Botánico de Madrid (CSIC), con 14 descripciones en los dos años. Le acompañan:
- Pedro Jiménez Mejías (Universidad Pablo de Olavide).
- Ignacio Ramos-Gutiérrez (Universidad Autónoma de Madrid).
- Mario Fernández Mazuecos (Real Jardín Botánico).
En este contexto, el trabajo en equipo es la norma. Cada descripción implica:
- Revisar colecciones de herbario de varios países.
- Comparar caracteres morfológicos.
- Analizar material genético.
- Dedicar, en muchos casos, más de un año a una sola especie.
A partir de 2026, SEBOT creará un comité específico para evaluar la idoneidad de los nombres científicos que se propongan.
¿Por qué es tan importante ponerle nombre a estas nuevas especies?
La taxonomía botánica no es un ejercicio académico sin consecuencias. Una especie que no tiene nombre científico no existe a efectos legales y de conservación: no puede figurar en ninguna lista de especies protegidas ni beneficiarse de ningún plan de recuperación.
Dicho todo esto, describir una nueva especie es, en ese sentido, el primer paso para protegerla y evitar que pase a ser una planta endémica.
Téngase presente que la crisis de biodiversidad avanza más deprisa que la capacidad de catalogar lo que hay. Cada año se pierden hábitats y con ellos plantas que nunca llegaron a ser descritas.
En este mismo sentido, el trabajo de los botánicos españoles en 2024 y 2025 documenta 80 nombres nuevos; lo que no se sabe es cuántos quedaron sin nombre.
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