Naturaleza
Medioambiente

Asombroso descubrimiento en Suecia: los árboles de los bosques antiguos almacenan más CO2 que los reforestados

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Durante años, una parte del debate climático se centró en la reforestación, pero algunos expertos ya han avisado de que debemos de parar de plantar tantos árboles. Los últimos datos de absorción de CO2 en Suecia también apuntan en esa dirección.

Según han publicado en Science y en la Universidad de Standford, los boques primarios o maduros con muy poca intervención humana almacenan bastante más carbono que los bosques gestionados que los sustituyen.

Por si fuera poco la diferencia no sólo está en los troncos o en la copa. Y es que el suelo de esos bosques naturales guarda una parte decisiva del carbono y amplía mucho la distancia frente a los bosques explotados con fines madereros.

Los bosques antiguos de Suecia almacenan más carbono que los reforestados

El trabajo se centra en los bosques boreales de Suecia, uno de los grandes reservorios de carbono del planeta. Los investigadores compararon bosques primarios.

Es decir, las áreas con escasa huella directa de tala y gestión industrial, con bosques secundarios gestionados, donde la madera se extrae mediante cortas y después se vuelve a plantar o regenerar con un manejo más intensivo.

El resultado más llamativo es que los bosques primarios almacenan un 83% más de carbono que los bosques gestionados cuando se comparan árboles, madera muerta y suelo.

Incluso cuando se da crédito al carbono retenido en los productos fabricados con la madera extraída, la ventaja sigue siendo enorme. En ese caso, los bosques naturales conservan alrededor de un 72% más.

El problema es que esta brecha es entre 2,7 y 8 veces mayor que las estimaciones oficiales que se manejaban hasta ahora.

El motivo por el que los bosques nuevos no combaten bien el CO2 está en el suelo

La parte más sorprendente del estudio está bajo la superficie. Al parecer, el suelo concentra la mayor parte del carbono y también la mayor diferencia entre ambos tipos de bosque.

En los bosques primarios de tierras bajas analizados, el primer metro de suelo contenía aproximadamente el 64% del carbono total de una parcela media. Los árboles vivos representaban en torno al 30% y la madera muerta, cerca del 6%.

Esa fotografía deja una idea muy definida. En estos ecosistemas, el carbono no depende sólo del tamaño del bosque visible, sino del enorme almacén oculto en el terreno.

El contraste con los bosques gestionados es muy marcado. Los bosques maduros almacenan un 87% más de carbono en los árboles, un 334% más en la madera muerta y un 68% más en los suelos.

De hecho, el carbono acumulado sólo en el suelo de los bosques primarios equivale al que guardan juntos árboles, suelo y madera muerta de los bosques gestionados.

Por qué el hallazgo medioambiental de los bosques suecos es tan importante

El problema es que este análisis va más allá del caso sueco. El cinturón boreal se extiende por Escandinavia, Rusia, Alaska y Canadá.

Si la gestión forestal reduce tanto esa capacidad de almacenamiento, el papel climático que se atribuye a ciertos productos forestales o a parte de la bioenergía puede estar sobreestimado.

Además, el impacto positivo si se revierte la situación es descomunal. Por ejemplo, recuperar en los bosques gestionados suecos el nivel de carbono que mantienen los primarios equivaldría a evitar la liberación de casi 8.000 millones de toneladas de CO2.

Eso hace necesario que se introduzca un nuevo elemento en el debate medioambiental: proteger los bosques maduros que quedan y restaurar las zonas degradadas es una herramienta necesaria.