AUTOMÓVIL

Volkswagen ofrece a sus trabajadores en Alemania puestos de trabajo en Defensa tras sus despidos

  • Andrea Aguado
  • Redactora de economía y coordinadora de OKMOTOR. Amante de las cuatro ruedas y la industria. Antes en informativos de Radio Televisión Castilla y León.

Volkswagen ofrece a sus trabajadores de las fábricas de Alemania puestos de trabajo en el sector de la defensa tras la reestructuración que está llevando a cabo la compañía. Una propuesta que llega después de que el fabricante automovilístico alemán haya llegado a un acuerdo preliminar para vender su planta de Osnabrück al fondo de inversión israelí Aurelius Capital con el objetivo de convertir la instalación en un centro de producción de armamento.

Según fuentes cercanas a la compañía, el Grupo Volkswagen, y más concretamente, Audi, estaría proponiendo a sus trabajadores afectados por los planes de reestructuración trabajo durante un máximo de dos años en empresas de defensa y aeroespaciales, mientras gestiona la capacidad de su plantilla.

Esta operación forma parte de la mayor reestructuración de la historia del Grupo Volkswagen. El fabricante alemán ya ha anunciado la supresión de unos 100.000 empleos en todo el mundo, de los cuales 50.000 serán en Alemania, a lo que se podría sumar el cierre de cuatro instalaciones por los efectos derivados en las cuentas de la compañía de la caída de ventas en Estados Unidos y China; la llegada de nuevos competidores a los distintos mercados europeos con tecnologías más modernas y precios más competitivos; y la estricta regulación europea en materia de emisiones de CO2.

Hannover, Zwickau y Emden, y Neckarsulm son las cuatro fábricas en las que Volkswagen estudia interrumpir la producción antes de que termine la década. La dirección de la compañía aún no ha tomado una decisión sobre el futuro de las instalaciones alemanas, aunque Neckarsulm, planta en la que ensambla Audi, podría terminar igual que Osnabrück, en manos de una empresa del sector de la defensa.

De coches a armamento

Bruselas ha insistido en la necesidad de acelerar las capacidades de defensa del Viejo Continente en un contexto marcado por las tensiones geopolíticas, poniendo el foco no solo en comprar armas a otros países, sino en la importancia de tener capacidad de fabricar armamento sin depender de terceros. Este enfoque industrial permite a las fuerzas disponer rápidamente de nuevas capacidades, al tiempo que garantiza una perfecta interoperabilidad con los sistemas de mando existentes.

Volkswagen no es la única automovilística europea que estudia utilizar sus plantas con sobrecapacidad para ocupar las líneas de producción para la fabricación de material de guerra. Europa lleva el automóvil al terreno militar tras el acuerdo que alcanzaron hace tan sólo unos meses Renault y Thales con el objetivo de integrar en la arquitectura electrónica de los vehículos de la firma gala las tecnologías de vanguardia desarrolladas por la compañía francesa de defensa.

También Mercedes-Benz está intensificando sus actividades en la fabricación de equipos de defensa, asociándose con la empresa tecnológica alemana Tytan Technologies para convertir su SUV Clase G y su furgoneta Sprinter en plataformas móviles para interceptar drones hostiles.

Para los fabricantes de automóviles, la producción de vehículos y equipos militares podría mantener las fábricas con baja capacidad en funcionamiento y preservar los empleos ante la creciente competencia china y el lento avance de la electrificación. Las fuerzas armadas y las empresas de defensa se beneficiarían de la experiencia de los fabricantes de automóviles en la producción en masa eficiente y con mayor agilidad.