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La DGT lo avala: esto es lo que ocurre si una embarazada va sin cinturón de seguridad en el coche

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En España, el uso del cinturón es obligatorio desde 1975 para los asientos delanteros y desde 1992 para los traseros. Éste actúa como un «paracaídas» en caso de accidente, y forma parte del sistema de seguridad del vehículo, junto con los reposacabezas y los airbags, entre otros elementos. Cabe señalar que, en caso de choque frontal, reduce en un 90% el riesgo de fallecimiento de lesiones graves en la cabeza. A pesar de estos datos, Tráfico alerta del elevado número de conductores y pasajeros que no llevan el cinturón de seguridad abrochado. En este contexto, hay grupos especialmente vulnerables, como los niños o las embarazadas.

El Real Decreto 1428/2003 del Reglamento General de Circulación recogía en el apartado b del artículo 119 exenciones para «las mujeres encintas, cuando dispongan de un certificado médico en el que conste su situación o estado de embarazo y la fecha aproximada de su finalización». Sin embargo, la ley ha cambiado desde entonces, y hoy en día es obligatorio que las embarazadas, de la misma manera que cualquier otro ocupante del vehículo, lleven el cinturón de seguridad correctamente abrochado, independientemente de la fase de gestación en la que se encuentren.

El cinturón de seguridad para embarazadas

La Dirección General de Tráfico (DGT) obliga a las embarazadas abrocharse el cinturón de seguridad en cualquier circunstancia, siempre y cuando tengan en cuenta una serie de precauciones. En primer lugar, la banda inferior se debe ajustar por debajo del abdomen, nunca por encima; mientras, la banda diagonal debe cruzar sobre el hombro, sin rozar el cuello, rodeando el abdomen. Para garantizar una protección adecuada, es esencial que ninguna de las bandas del cinturón quede holgada.

«Antes la ley las eximía de la obligación de llevar el cinturón bajo determinadas circunstancias pero se han encontrado evidencias que permiten afirmar que el riesgo de lesión y pérdida del feto por no llevar puesto el cinturón de seguridad es mayor que el riesgo de no llevarlo, por lo que ahora es obligatorio.

Además, si la embarazada es la que conduce, el peligro de ir sin cinturón es aún mayor. Sin cinturón, un pequeño choque puede hacer que el vientre golpee directamente contra el volante. Por ello siempre es recomendable su uso en cualquier fase del embarazo, utilizándolo de forma adecuada».

Errores a evitar

El organismo dirigido por Pere Navarro advierte de una serie de errores a la hora de utilizar el cinturón de seguridad. Algunos conductores y pasajeros llevan una pinza para que no les apriete; sin embargo, ésta añade unos centímetros de holgura al cinturón que, en caso de accidente, podrían resultar muy peligrosos, aumentando el riesgo de chocar con el salpicadero, con el volante o con los asientos delanteros.

Por otro lado, el conocido como «efecto submarino» consiste en que el cuerpo, cuando no está correctamente sujeto por el cinturón, presiona el asiento hacia abajo, llegando a deslizarse por debajo de la banda abdominal. Para evitarlo, los expertos recomiendan colocar correctamente el cinturón y sentarse como es debido, sin añadir ningún complemento al asiento.

Finalmente, existe la falsa creencia de que el cinturón de seguridad no es necesario en recorridos cortos. Sin embargo, los datos indican que es precisamente en estos desplazamientos donde se producen la mayoría de los accidentes.

Etapas críticas

Durante los primeros meses de gestación, hay muy poca cantidad de líquido amniótico, por lo que el feto está menos protegido. En caso de que se produzca un golpe frontal, es más fácil que la placenta se desprenda y se produzcan hemorragias en el útero.

Por otro lado, también hay que tener especial cuidado a partir del séptimo mes. Más allá del tamaño del abdomen, en caso de frenazo brusco o accidente, el bebé puede sufrir traumatismos al chocar su cabeza con los huesos de la pelvis. También existe el riesgo de que se adelante el parto.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es que, en ocasiones, el embarazo produce una reducción de la capacidad visual, especialmente en aquellas mujeres que ya tienen problemas de visión previos.

«A pesar de lo que puede parecer, el cinturón no sirve para que los pasajeros no se muevan en caso de choque, sino para que amortigüen su deceleración. Se podría decir que, en cierto modo, el cinturón actúa como un paracaídas. Del mismo modo que el coche tiene estructuras deformables para perder su energía cinética en caso de impacto, los pasajeros disponen del cinturón de seguridad para perder la suya.

El cinturón está hecho para estirarse, pero no porque sus fibras sean elásticas, sino porque están tejidas para que pierda anchura y gane longitud con el fin de no causar lesiones graves al usuario. Sin este dispositivo, por ejemplo, en un choque a 80 km/h contra un objeto rígido los ocupantes del coche se verían lanzados hacia delante con una fuerza 80 veces superior a su peso», concluye Tráfico.