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Bittor Ariel, mecánico experto: «Veo a mucha gente arrancar el coche en invierno y dejarlo calentar en parado, pero esto es un error»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Durante el invierno, las bajas temperaturas pueden dificultar el arranque del coche y exigir un esfuerzo adicional a distintos componentes, especialmente a la batería. Por este motivo, los expertos recomiendan apagar la radio, las luces, la calefacción y otros sistemas eléctricos antes de arrancar para reducir el consumo de energía. Por otro lado, en los vehículos con cambio manual, pisar el embrague a fondo reduce el esfuerzo del motor de arranque; si el coche no se pone en marcha en los primeros cinco segundos, es mejor esperar unos 20 antes de volver a intentarlo. Durante los primeros kilómetros, es importante acelerar suavemente y evitar superar las 2.000-2.500 revoluciones hasta que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento.

Cabe recordar que el frío es uno de los principales enemigos del motor, especialmente al arrancar. Los motores de combustión funcionan adecuadamente cuando alcanzan una temperatura determinada. Por ello, las bajas temperaturas les obligan a realizar un esfuerzo adicional y pueden aumentar el desgaste de algunos componentes. De ahí la importancia de dejar que el motor se caliente antes de iniciar la marcha y evitar exigirle demasiado durante los primeros minutos.

Cómo arrancar el coche en invierno

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«Uno de los consejos que conviene tener en cuenta cuando llega el invierno y se registran temperaturas muy bajas es evitar poner el vehículo en marcha y dejarlo parado en el garaje o en la calle hasta que el motor alcance su temperatura óptima. Esto se debe a que el resto de los componentes, como los rodamientos o la caja de cambios, todavía no han alcanzado la temperatura adecuada. Lo recomendable es arrancar el coche, esperar unos 30 segundos y empezar a circular despacio. Durante los primeros metros, conviene utilizar la primera y la segunda marcha sin acelerar demasiado, para que todas las piezas del vehículo vayan cogiendo temperatura progresivamente».

Niebla, nieve y hielo

La niebla puede reducir considerablemente la visibilidad durante la conducción, mientras que la humedad afecta a la adherencia de los neumáticos. En estas circunstancias, es fundamental mantener encendidas las luces de corto alcance y, si el vehículo dispone de ellas, las antiniebla delanteras. La luz antiniebla trasera debe reservarse para situaciones de niebla muy espesa. También es necesario adaptar la velocidad a la visibilidad existente, de manera que el vehículo pueda detenerse dentro del campo de visión.

Mientras, cuando hay nieve, es necesario encender las luces de cruce, disminuir la velocidad y aumentar la distancia de seguridad. Para iniciar la marcha, conviene soltar suavemente el pedal del embrague y, en los vehículos con cambio automático, ejercer una presión mínima sobre el acelerador. En las pendientes ascendentes, se debe utilizar la marcha más larga posible para evitar que las ruedas patinen.

Los niveles de circulación por nieve se clasifican en cuatro colores, en función de la cantidad de nieve acumulada y de las condiciones de la carretera.

Actualización del Reglamento General de Circulación

La nueva normativa, que entró en vigor el 1 de octubre de 2026, prohíbe adelantar cuando la presencia de nieve en la calzada dificulte la circulación. «En autopistas y autovías, estará prohibido adelantar cuando la circulación se vea dificultada por la nieve y habrá que dejar libre el carril izquierdo para vehículos de emergencia y quitanieves», detalla la DGT.

En caso de retención, cuando los vehículos circulen a paso de peatón o permanezcan detenidos, deberán apartarse hacia los lados para dejar libre un carril de emergencia que permita el paso de los servicios prioritarios. En las vías de dos carriles, los vehículos tendrán que orillarse a ambos lados, dejando un espacio central despejado. En las carreteras de tres carriles, los que circulen por el carril izquierdo deberán desplazarse hacia la izquierda, mientras que los del carril central y derecho tendrán que apartarse hacia la derecha, creando así un corredor libre entre el carril izquierdo y el central.

Además, «los vehículos que rebasen a otros inmovilizados ya sea por accidente, avería, labores de auxilio, mantenimiento o regulación del tráfico deben dejar una separación lateral de 1,5 metros y reducir la velocidad en al menos 20 km/h respecto al límite de la vía».