Ni ‘pspsps’ ni ‘chus-chus’: los veterinarios expertos coinciden en que esta es la mejor forma de llamar a tu gato

Con el tiempo, los cuidadores desarrollan ciertas formas de interactuar con sus gatos, como el conocido «pspsps». En este contexto, un reciente estudio realizado por expertos en comportamiento felino ha sugerido que este sonido no siempre es la forma más eficaz de llamar a un gato. Aunque en algunos casos puede funcionar, no garantiza una respuesta consistente, sobre todo en gatos desconocidos o en situaciones nuevas.
Una investigación titulada Multimodal Communication in the Human-Cat Relationship (Comunicación multimodal en la relación humano-gato), realizada por el Laboratorio de Etología Comparada y Cognición de la Universidad de Nanterre, en París, y publicada en la plataforma MDPI, analiza con detalle cómo reaccionan los gatos ante diferentes formas de comunicación humana. El equipo científico evaluó tres tipos principales de interacción: la vocal, la visual y la bimodal, que combina simultáneamente señales de voz y gestos.
¿Cuál es la mejor forma de llamar a un gato?
Los resultados mostraron que los gatos responden con mayor rapidez cuando la comunicación incluye señales visuales, o una mezcla de gestos y voz, en comparación con el uso exclusivo de sonidos, como el habitual «pspsps». Esto sugiere que los felinos no sólo escuchan, sino que también prestan mucha atención a la postura, los movimientos y las expresiones de las personas antes de decidir cómo reaccionar.
Por ejemplo, acciones sencillas como mover suavemente la mano, inclinar ligeramente el cuerpo hacia el gato o incluso realizar un parpadeo lento pueden resultar más eficaces que cualquier llamada sonora. Este tipo de señales visuales suele funcionar especialmente bien con gatos que no conocen a la persona, ya que les ayuda a interpretar mejor la intención del humano.
En cambio, la comunicación vocal puede ser útil, pero sobre todo en gatos que ya tienen un vínculo previo con la persona, pues asocian determinados sonidos con experiencias anteriores: la voz de su cuidador, un tono específico que anuncia comida o una llamada habitual para jugar. Por eso, un «pspsps» u otros sonidos similares pueden funcionar con gatos acostumbrados a ellos, pero no siempre generan la respuesta deseada en animales desconocidos o en situaciones nuevas.
Estudio
En todas las especies, la comunicación implica que un emisor transmite señales a un receptor a través de uno o varios canales. En el caso de los gatos, estos pueden integrar tanto señales visuales como auditivas procedentes de los humanos y ajustar su comportamiento en función de la respuesta emocional que perciben. Sin embargo, aún se conoce relativamente poco sobre qué canales concretos estructuran la comunicación entre gatos y personas. Este estudio analiza si, en una interacción entre especies distintas, los gatos muestran sensibilidad al tipo de canal comunicativo utilizado por un humano.
Para ello, se estudiaron tres modalidades de interacción (vocal, visual y bimodal) mediante el análisis de videoclips de 12 gatos que viven en cafés felinos. Además, se incluyó una condición de control en la que el humano no emitía ninguna señal de comunicación. Pues bien, los gatos se acercaban más rápido cuando el humano utilizaba señales visuales o una combinación de señales visuales y vocales, en comparación tanto con la ausencia de comunicación como con la comunicación exclusivamente vocal.
En conjunto, los resultados sugieren que los gatos muestran una preferencia clara por las señales visuales y bimodales cuando interactúan con humanos desconocidos, frente a la comunicación basada únicamente en la voz.
Cómo acercarse a él
Acercarse a un gato puede parecer algo simple, pero en realidad estos animales son muy sensibles a su entorno y a las intenciones de las personas que los rodean.
- Antes de intentar acercarte, observa durante unos segundos su comportamiento. Fíjate en la posición de sus orejas, la mirada, la cola y su postura general. Un gato tranquilo suele mantener las orejas hacia adelante o ligeramente hacia los lados, los ojos entrecerrados y el cuerpo relajado. En cambio, si está incómodo o asustado, puede mostrar las orejas hacia atrás, la cola rígida o escondida, e incluso encorvar el cuerpo como señal de alerta.
- El acercamiento debe ser lento y sin movimientos bruscos. Mantén una postura relajada, evitando inclinarte de forma invasiva o moverte de manera repentina. Cuanto más calmado sea tu lenguaje corporal, más seguridad transmites al animal.
- El contacto visual directo y prolongado puede interpretarse como una amenaza. En su lugar, es mejor parpadear despacio, un gesto que los gatos suelen asociar con confianza y tranquilidad.
- Cuando estés lo suficientemente cerca, extiende la mano con suavidad, preferiblemente con la palma hacia abajo o ligeramente de lado. Deja que sea el gato quien decida si quiere acercarse, olerte o establecer contacto. Forzar la interacción suele generar el efecto contrario al deseado.
- Si el gato se muestra receptivo y se acerca por iniciativa propia, puedes empezar a acariciarlo en zonas que suelen resultar agradables, como detrás de las orejas, bajo la barbilla o a lo largo del lomo.