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Los expertos veterinarios coinciden: si tu gato se queda mirando por la ventana no es por cotillear, en realidad está estimulando su mente

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Cuando un gato pasa horas frente a la ventana, no lo hace por simple curiosidad. Un estudio sobre estrategias para enriquecer el ambiente para los felinos, publicado en Journal of Feline Medicine and Surgery, sostiene que el acceso a ventanas, con personas u otros animales en movimiento, estimula partes de la secuencia de caza del animal y amplía su repertorio de comportamientos.

El trabajo, firmado por Sarah L. H. Ellis, investigadora del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Lincoln (Reino Unido), se apoya en varios estudios sobre el comportamiento visual de los gatos domésticos y de laboratorio frente a ventanas y pantallas.

¿Por qué mirar por la ventana estimula la mente de los gatos?

Ellis explica que dar a los gatos acceso a una ventana con vistas activas, o diseñar sus recintos frente a zonas de actividad humana o animal, es una recomendación habitual entre quienes estudian el bienestar felino.

Un estudio de 1992, firmado por DeLuca y Kranda, halló que los gatos de laboratorio alojados en una sala con circulación libre pasaban la mayor parte del día sentados en la ventana, observando el movimiento del pasillo. Ese hallazgo respalda dar prioridad, siempre que sea posible, a vistas con actividad real por encima de vistas estáticas o vacías.

De hecho, una encuesta de 2005 a propietarios de gatos de interior, realizada por Shyan-Norwalt bajo el título Caregiver perceptions of what indoor cats do «for fun», preguntó qué hacían sus mascotas para divertirse. La respuesta más habitual fue observar aves y pequeñas formas de fauna silvestre desde la ventana.

Las pantallas como alternativa cuando no hay ventana

Muchos entornos confinados no cuentan con una ventana con vistas estimulantes, así que creció el interés por la reproducción de vídeo como forma de dar estimulación visual a los gatos.

Un estudio de gatos publicado en Applied Animal Behaviour Science, en el que la propia Ellis participó junto a Wells en 2008, analizó el comportamiento de gatos domésticos alojados en un refugio frente a una pantalla de televisión.

La atención de los animales aumentaba cuando la pantalla mostraba presas, como roedores pequeños o aves, o a otros gatos en situaciones amistosas.

¿Mirar por la ventana mejora realmente el bienestar de los gatos?

Ellis advierte que, aunque los gatos pasan mucho tiempo mirando por la ventana o la televisión, ese dato por sí solo no permite concluir que el comportamiento mejore su bienestar. Cuando el animal no puede alcanzar ni interactuar con lo que ve, ya sea en una pantalla o a través del cristal, la estimulación podría generar frustración en algunos casos.

Por eso, la investigadora pide estudios a más largo plazo que combinen la observación de la conducta con otros indicadores de bienestar, como los niveles de cortisol.

La observación por una ventana se enmarca dentro de las estrategias de enriquecimiento sensorial (visual, olfativo, auditivo y feromonal), que buscan ampliar la diversidad de comportamientos típicos de la especie.

En el caso concreto de la estimulación visual con presas, ya sea en una pantalla o a través del cristal, el objetivo es activar fases de la secuencia de caza propias de los gatos, como el acecho y la persecución, aunque el animal no pueda completarlas.