Mascotas
Perros

César Millán, experto en adiestramiento canino (57 años): «Si aprendes a pasear a un perro eliminarías el 90% de los problemas; el otro 10% serían normas y límites»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

César Millán defiende que aprender a pasear correctamente a un perro es fundamental para evitar muchos problemas de comportamiento.

El adiestrador mexicano explica que la forma de llevar la correa, la actitud del dueño y las normas que se establecen en casa pueden marcar la diferencia en el día a día con una mascota.

César Millán explica por qué pasear correctamente al perro puede evitar muchos problemas de conducta

Millán, conocido internacionalmente por su trabajo con perros con dificultades de comportamiento, sostiene que aprender a pasearlos correctamente permite abordar gran parte de los conflictos habituales.

El paseo representa una oportunidad para establecer pautas de convivencia y trabajar el autocontrol del animal fuera de casa. Según el adiestrador, el 90% de los problemas desaparecería al aprender a pasear al perro, mientras que el 10% restante requeriría normas y límites.

¿Cómo debe ser el paseo de un perro según César Millán?

Para Millán, la posición del perro durante el paseo desempeña un papel importante. En el pódcast con Andrew Huberman plantea que caminar junto a la persona ayuda a mantener la atención y reduce las distracciones. Cuando el animal se adelanta constantemente para decidir la dirección, el adiestrador considera que puede acostumbrarse a marcar el recorrido.

Su propuesta consiste en practicar paseos estructurados, con una correa manejada de forma consciente y una actitud serena por parte del dueño. El objetivo es que el perro aprenda a caminar sin tirar continuamente, responda a las indicaciones y pueda explorar el entorno sin perder el control.

Millán también insiste en adaptar el ejercicio a cada animal. La edad, la raza y el nivel de energía influyen en la duración y la intensidad de la actividad. Por eso, no existe un tiempo de paseo fijado que resulte adecuado para todos los perros.

Las normas y los límites también forman parte de la educación canina

El 10% restante al que alude César Millán corresponde a las reglas, los límites y las restricciones que ayudan a organizar la convivencia. Para el adiestrador, la disciplina no equivale a castigar al animal, sino a enseñarle qué comportamientos puede desarrollar y cuáles debe evitar.

Millán explica que los ejercicios cotidianos también permiten trabajar el autocontrol. Un ejemplo consiste en enseñar al perro a esperar antes de acceder a la comida, en lugar de lanzarse inmediatamente hacia ella.

Esta forma de aprendizaje necesita constancia. Si una persona permite hoy una conducta y mañana la prohíbe sin una pauta clara, el perro puede tener dificultades para comprender qué espera de él. Establecer rutinas coherentes facilita la convivencia y ayuda a prevenir conflictos.

El ejercicio diario, clave para prevenir conductas problemáticas

Millán relaciona la falta de actividad física y mental con algunos comportamientos que preocupan a los dueños, como los ladridos persistentes, la destrucción de objetos o la inquietud dentro de casa.

Desde su perspectiva, el paseo permite canalizar parte de la energía del animal y ofrecerle estímulos que no encuentra cuando permanece siempre en el mismo espacio.

Por último, en la conversación con Andrew Huberman diferencia entre caminar, jugar y explorar. Cada actividad cumple una función dentro de su método, aunque defiende que el ejercicio debe ajustarse a las necesidades individuales del perro.