Mascotas
Perros

Borja Capponi, experto en entrenamiento de perros: «El adiestramiento en positivo rompe el instinto del animal y puede generar más ansiedad»

  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

El adiestramiento canino genera debate entre profesionales y propietarios, especialmente cuando se enfrentan distintos métodos para modificar la conducta de los animales.

Borja Capponi, experto en entrenamiento de perros, defiende una posición crítica con el llamado adiestramiento en positivo y sostiene que determinados enfoques pueden interferir en el comportamiento natural del perro.

El experto cuestiona algunos principios asociados al entrenamiento basado exclusivamente en recompensas y afirma que este sistema puede tener consecuencias sobre la conducta del animal.

¿Qué dice Borja Capponi sobre el adiestramiento en positivo?

El adiestramiento en positivo puede llegar a «romper el instinto del animal», según Capponi.

Su argumento parte de la idea de que los perros necesitan expresar determinados comportamientos propios de su naturaleza y que una educación centrada únicamente en premiar determinadas respuestas puede limitar esa expresión.

El experto también relaciona este planteamiento con la ansiedad. En su opinión, según sus declaraciones para la Cadena SER, determinadas formas de adiestramiento en positivo pueden generar más ansiedad en algunos perros cuando no permiten gestionar adecuadamente sus necesidades conductuales.

¿En qué consiste el adiestramiento en positivo?

El adiestramiento en positivo utiliza recompensas para favorecer las conductas que se quieren reforzar. El perro recibe un estímulo agradable cuando realiza una acción determinada, con el objetivo de aumentar la probabilidad de que vuelva a repetirla.

Este método se diferencia de otros sistemas de educación canina que recurren a correcciones o estímulos aversivos. La elección de una técnica concreta depende de la conducta que se pretende modificar y de las características del animal.

¿Quién es Borja Capponi y cómo llegó a la televisión?

Capponi nació en Madrid y su interés por los perros comenzó durante la infancia. A los siete años ya conocía más de 100 razas. Con 18 años empezó a ofrecer servicios de adiestramiento y colocó en el Parque del Retiro un cartel para anunciarse.

Su salto a la televisión llegó después de varios trabajos relacionados con el adiestramiento. En 2010, Cuatro estrenó Malas pulgas, adaptación española de El encantador de perros, programa protagonizado por César Millán. Capponi se convirtió en una figura conocida por ayudar a familias con problemas de comportamiento de sus mascotas.

¿Qué ocurrió con la carrera de Capponi después de Malas pulgas?

El éxito televisivo dio paso a una etapa complicada. Tras la primera temporada, Capponi empezó a recibir acusaciones de maltrato por la forma en que manejaba algunos perros del programa. Según cuenta a la Cadena SER, le llegaron amenazas de muerte y su carrera televisiva se frenó.

La segunda temporada quedó pendiente de emisión. Durante esos años, Capponi asegura que sufrió un desahucio y trabajó como reponedor de supermercado. Por otro lado, cuenta que atravesó una depresión y llegó a plantearse el suicidio. Más adelante, Cuatro emitió los capítulos pendientes.

¿Cuál es la situación actual del adiestrador de perros?

En 2021, Capponi explicó que vivía en una finca de 5.000 metros cuadrados con 15 perros y combinaba el cuidado de sus animales con el trabajo como adiestrador. Por otra parte, aseguró que recibía alrededor de 200 llamadas al mes de personas que buscaban ayuda.

Además, mantenía el canal de YouTube Borja Capponi Academy, donde abordaba la psicología de perros y dueños, analizaba vídeos protagonizados por animales y comentaba cuestiones relacionadas con la protección animal.

Capponi hizo autocrítica sobre sus antiguos métodos. Reconoció que ya no utilizaba el toque físico y que algunas prácticas las aplicaba porque se las pedían para televisión.

Para el adiestrador, la conducta del propietario ocupa un lugar central en la relación con el animal. Su planteamiento sobre el entrenamiento en positivo forma parte de esa visión y explica su crítica a determinados métodos de educación canina.