ESTILO

Carolina de Mónaco: la verdadera maestra del ‘age-positive’

La princesa no oculta sus arrugas ni su cabello gris

Prescinde de tratamientos invasivos para frenar el efecto del paso del tiempo

Carolina de Mónaco
Carolina de Mónaco en un estreno. (Foto: Gtres).
  • Andrea Mori
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Estamos en una época en la que el incremento de la esperanza de vida ha provocado un auge del interés por el cuidado de la salud en todos los ámbitos. Vivimos más años y eso implica que queramos encontrarnos mejor y que se busquen fórmulas para paliar de alguna manera los efectos del paso del tiempo. Sin embargo, mientras que hay personas que intentan tener un aspecto más juvenil, otras prefieren sacarle partido a su edad y mostrarse de una manera más natural. Es el caso de Carolina de Mónaco.

Aunque son muchas las mujeres que recurren a tratamientos de diversa índole para parecer más jóvenes, en el caso de figuras conocidas del panorama internacional se mira con más atención esta cuestión. Actrices, cantantes y miembros de la realeza tienen una proyección más pública, lo que hace que cada cambio en su estilo o en su físico se analice hasta el mínimo detalle.

Christian Louboutin y Carolina de Monaco en el El Baile de la Rosa. (Foto:Gtres)

Christian Louboutin y Carolina de Monaco. (Foto:Gtres)

La mayoría de ellas buscan recursos para paliar los efectos del paso del tiempo y cuidan su piel y su cabello al máximo. Sabemos que la reina Camila opta por las cremas con veneno de abeja y no es ningún secreto que la Reina Letizia puede presumir de un rostro luminoso y sin arrugas gracias a algunos tratamientos. Curiosamente, en el caso de la esposa de Felipe VI, a pesar de que conserva una piel excepcional, sí que ha dejado que las canas broten en su cabello con total naturalidad. Una estrategia en la que la princesa Carolina de Mónaco es una auténtica maestra.

Carolina de Mónaco y el envejecimiento natural

A sus casi 70 años, la princesa de Hannover sigue siendo una de las royals más admiradas y elegantes de su generación. La hermana de Alberto de Mónaco lleva siendo el foco de interés de los medios desde su nacimiento y está acostumbrada a acaparar portadas y titulares. Algo que también hacen sus hijos, en especial, Carlota Casiraghi, que se parece mucho físicamente a ella.

Hace unos días Carolina de Mónaco volvió a deslumbrar en una de las citas más importantes de su agenda: el Baile de la Rosa. Una velada a la que asistieron varios de los miembros de su familia y en la que Carolina derrochó estilo y elegancia con un diseño de color blanco de Chanel y un espectacular broche en forma de hojas que llevaba guardado en su joyero mucho tiempo.

Carlota Casiraghi

Carolina de Mónaco con Carlota Casiraghi en un desfile. (Foto: Gtres)

Al igual que le ocurre a su hermana, la princesa de Hannover ha apostado por mostrar su imagen más natural y no recurrir a cirugías o complejos tratamientos para luchar contra el paso de los años. Su característica melena oscura ha dejado paso a un cabello grisáceo, casi blanco, mientras que las arrugas de su rostro son testigos de todo lo que ha vivido, las alegrías y las penas (que han sido muchas, por cierto).

La hermana mayor del príncipe Alberto de Mónaco se ha convertido en un ejemplo del envejecimiento positivo. No tiene reparos en mostrarse con la cara prácticamente lavada y no recurre a artificios para intentar parecer más joven. La princesa ha dejado claro que es posible seguir siendo un icono de estilo a pesar de la edad. Se ha mantenido fiel a su esencia y ha puesto límites a un mundo en el que la juventud artificial se ha vuelto la norma.

Carolina de Mónaco

Carolina de Mónaco en un acto oficial. (Foto: Gtres)

Esto no significa que no cuide su piel o que no tenga una rutina cosmética, sino que ha preferido prescindir de tratamientos como la toxina botulínica, el ácido hialurónico y otras técnicas. Su rostro está resplandeciente en la mayoría de las ocasiones, pero se pueden ver con claridad las arrugas y las bolsas en los ojos o las líneas de expresión.

Esta forma de actuar de la princesa Carolina de Mónaco ha supuesto un gran hito en el mundo de la realeza, donde las presiones por parecer cada vez más joven son constantes. Su hermana, la princesa Estefanía también apuesta por la naturalidad, al igual que otras reinas como Máxima de Holanda o la Reina Letizia, en su caso, dejando ver las canas en su melena. También las infantas Elena y Cristina prescinden de este tipo de tratamientos, pero en su caso es por el recuerdo de lo que le pasó a su abuela materna, la reina Federica. La madre de doña Sofía falleció después de una intervención en la zona de los párpados.

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