Investigación
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Paco Martínez, el ‘viceministro’ de Rajoy e íntimo de Soraya al que piden 15 años de cárcel por espiar a Bárcenas

Francisco Martínez Vázquez era, en el mundo anterior a la operación Kitchen, el perfil de funcionario que el PP quería exhibir como garantía de seriedad institucional. Letrado de las Cortes número uno de su promoción, premio extraordinario en Derecho y en Ciencias Económicas, había construido una carrera impecable en la administración del Estado antes de que Fernández Díaz se lo llevara como jefe de gabinete al Ministerio del Interior en enero de 2012.

Un año después era secretario de Estado de Seguridad, el cargo que gestiona operativamente uno de los departamentos más sensibles del Estado: el primero en recibir la llamada cuando algo sale mal, el último en apagar la luz. Ahora la Fiscalía Anticorrupción le pide 15 años de cárcel por su papel en el mayor escándalo de corrupción policial de la democracia española.

Lo que pocos sabían entonces es que Martínez no había llegado al ministerio sólo por la confianza de Fernández Díaz. Su vínculo más sólido dentro del Gobierno de Rajoy era con Soraya Sáenz de Santamaría. Esa relación se materializó en algo muy concreto durante la legislatura: Martínez era, en la práctica, el hombre que servía de puente entre el ala de Soraya y el ministerio que dirigía Fernández Díaz, dos facciones del mismo Gobierno que se miraban con creciente recelo a medida que avanzaba el mandato de Rajoy. Una posición privilegiada que ahora le ha convertido en uno de los acusados con mayor exposición política del juicio que se celebra en la Audiencia Nacional.

El escándalo que se ventila en el tribunal arranca en el verano de 2013, cuando Martínez recibe del propio Fernández Díaz dos SMS que los investigadores consideran la prueba más directa de la implicación política en la operación Kitchen. El primero, enviado el 13 de julio de 2013, identificaba al chófer de Bárcenas, Sergio Ríos, como el confidente que la cúpula policial acababa de captar para espiar al ex tesorero del PP a cambio de 2.000 euros mensuales con cargo a los fondos reservados del ministerio.

El segundo, del 18 de octubre de ese mismo año, le comunicaba que «la operación se hizo con éxito» y que «se ha volcado todo (2 Iphone y 1 Ipad)». Martínez protocolizó ambos mensajes ante un notario en junio de 2019, en cuanto vio a su ex jefe desmarcarse públicamente del caso. «¿Tú crees que se puede tener tan poca vergüenza? Tendrá que ir corriendo a confesarse», le escribió ese mismo día a un allegado.

Fue OKDIARIO quien desveló un mensaje en el que Francisco Martínez ya amenazaba con implicar a Mariano Rajoy en el caso de los fondos reservados. En un WhatsApp enviado el 19 de septiembre de 2019 al ex director adjunto operativo Eugenio Pino, el exsecretario de Estado de Seguridad era explícito: «Te garantizo que si tengo que declarar porque me implique GP ( García Castaño) también irán JFD (Jorge Fernández Díaz) y probablemente MR (Mariano Rajoy)». El mensaje dejaba claro que Martínez consideraba que García Castaño se equivocaba al pensar que cargándole a él el asunto terminaría ahí. «Cree que implicándome a mí el asunto termina en mí y no escala», le explicaba a Pino. Era un aviso en toda regla.

Lo que precedió a ese mensaje también lo desveló OKDIARIO. Unos meses antes, en marzo de 2019, al conocer su exclusión de las listas para las elecciones del 28-A y la consiguiente pérdida de su aforamiento, Martínez se dirigió directamente a Rajoy pidiéndole que no le «dejaran tirado» y reclamando alguna compensación —como un escaño en la Asamblea de Madrid— por su «lealtad y compromiso».

No consta que el ex presidente contestara. Al día siguiente, Martínez escribió a Teodoro García Egea: «Quedarme tirado y marcado como un corrupto por los míos me hace un daño irreparable. Me he metido en este lío por lealtad al partido, a Jorge Fernández y a Rajoy. La misma que os tendría al presidente y a ti.» El silencio del PP fue la respuesta. Un audio inédito al que ha tenido acceso en exclusiva OKDIARIO demuestra que, llegado el momento, Martínez dejó de guardar silencio y que su acusación llegó mucho más arriba: «La Kitchen fue un escándalo. Hubo mucha iniciativa de Rajoy porque nadie le planteaba nada», afirma en la grabación.

La exclusiva de OKDIARIO

OKDIARIO desveló que el Ministerio del Interior utilizó fondos reservados gestionados por Francisco Martínez desde la Secretaría de Estado de Seguridad para financiar el operativo de espionaje a la familia Bárcenas entre 2013 y 2015. Parte de ese dinero fue a parar al delincuente Enrique Olivares, reclutado para asaltar el domicilio del matrimonio disfrazado de sacerdote con el objetivo de recuperar tres pendrives con información comprometedora para la cúpula del PP. Los responsables de la operación le adelantaron 10.000 euros de los fondos reservados y le prometieron otros 40.000 si la misión culminaba con éxito. No lo hizo: el hijo de Bárcenas logró reducirle y la Policía le detuvo en el acto. Fue condenado a 22 años de prisión. Murió en la cárcel tras sufrir un ictus sin haber podido declarar en el juicio de la Kitchen.

Enrique Olivares y el ex tesorero del PP Luis Bárcenas.

El otro gran desembolso de fondos reservados fue el destinado a Sergio Ríos, el chófer del matrimonio Bárcenas, captado como confidente por el comisario Villarejo a cambio de 2.000 euros netos mensuales durante dos años. En total cobró 48.000 euros por informar de los movimientos de Rosalía Iglesias, facilitar el acceso a los teléfonos móviles de Bárcenas y guiar a los comisarios hasta los lugares donde el extesorero podía haber escondido la documentación comprometedora. Como recompensa adicional, la trama le prometió —y cumplió— el ingreso en la Academia de la Policía Nacional y una plaza en la escala básica del cuerpo. Dinero público, por tanto, utilizado dos veces: para pagarle el espionaje y para premiarle con un empleo vitalicio en el Estado.