Internacional
elecciones en Israel

Los partidos árabes tienen la llave en el pulso electoral de hoy en Israel pero Netanyahu conserva opciones

Las formaciones ultraortodoxas podrían ser decisivas si ningún bloque logra mayoría

Las elecciones se interpretan como un referéndum sobre el liderazgo de Netanyahu

  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

Israel celebra este martes unas elecciones que algunos presentan como las más trascendentales de su historia. Son además las primeras desde la masacre del 7 de octubre y se interpretan como un referéndum sobre el liderazgo de Benjamin Netanyahu, el primer ministro más longevo del país. Su principal rival es Gadi Eisenkot, ex jefe del Ejército, que lidera el partido centrista Yashar.

Según los sondeos publicados por los medios israelíes, ninguno de los dos bloques alcanzará los 61 escaños de la mayoría. Los partidos árabes, que podrían sumar entre 10 y 11 diputados, son indispensables para cualquier mayoría opositora, y por eso se les considera hacedores de reyes, o sea que tienen la llave para decidir quién será presidente. Un promedio de cinco encuestas atribuye 51 escaños a los partidos afines a Netanyahu (entre 48 y 54), 52 a la oposición sionista (entre 52 y 56) y 13-14 a las formaciones árabes.

Eisenkot ha dejado clara su posición: «No me alinearé con ningún partido árabe», afirmó en un pódcast este mes, y alegó, entre otras razones, que se niegan a calificar a Hamás de organización terrorista. Sin embargo, sus cuentas no cuadran sin ellos: los sondeos recientes sitúan a su bloque como el más votado, pero sin mayoría, por lo que necesitaría apoyo árabe, como socios o desde fuera, para sostener un gobierno.

El Likud explota esa contradicción. Su campaña usa el lema «No hay Gadi sin Tibi», en alusión a Ahmad Tibi, líder de Ta’al, para presentar a Eisenkot como dependiente de los políticos árabes. Algunos analistas entienden que la ambigüedad del ex general es deliberada, porque comprometerse antes del voto favorecería a Netanyahu. Uno de los escenarios que se manejan es que Eisenkot gobierne con un apoyo externo árabe que no llamaría «alianza».

La clave, la participación

Los líderes de la minoría árabe, que supone alrededor del 21% de la población, han pedido votar en masa. Los encuestadores prevén una participación del 63%, siete puntos más que en 2022, un aumento que podría inclinar la compleja aritmética de coaliciones a favor del bloque anti-Netanyahu, según The Times of Israel.

Pero las fuerzas árabes llegan totalmente fragmentadas. Hadash, Balad y Ta’al concurren en una lista conjunta, mientras que Ra’am, de Mansour Abbas, lo hace por separado. Según las proyecciones de The Jerusalem Post, Ra’am obtendría cinco escaños y la Lista Conjunta ocho.

Netanyahu tiene opciones

Los partidos árabes no son el único factor. Las formaciones ultraortodoxas también podrían ser decisivas si ningún bloque logra mayoría. Y el bloque del primer ministro conserva su propio camino: podría rozar los 61 escaños si un partido pequeño supera el umbral electoral.

Con los pronósticos tan ajustados, la noche electoral y las negociaciones posteriores, dirán si el veto de Eisenkot a los partidos árabes sobrevive al recuento.

Los sondeos a pie de urna se publicarán justo después del cierre de los colegios electorales, a las 21:00 hora española. Las israelitas de los canales Kan 11, Canal 12 y Canal 13 que saldrán a las 21:00 horas darán una imagen bastante sólida de quién va por delante y de si algún bloque se acerca a los 61 escaños. Pero los números exactos de cada partido pueden moverse entre uno y tres escaños a medida que el recuento se vaya actualizando a lo largo de la noche y, sobre todo, cuando se cuenten los votos especiales en los días siguientes.