Internacional
Reportaje

Mamdani inaugura el socialismo de cloaca en Nueva York

Los 17 excusados costarán unos cuatro millones de dólares, a unos 235.000 dólares por retrete

  • Carlos Esteban
  • Columnista de Internacional. Quince años en el diario líder de información económica Expansión, entonces del Grupo Recoletos, luego en Intereconomía, donde fundó el semanario católico Alba, escribió opinión en Época, en La Gaceta y ahora como freelance en OKDIARIO.

El socialismo avanza a buen ritmo en la Nueva York de Zohran Mamdani, que ahora ha entrado en un estadio decididamente marrón, y no nos referimos a aspectos raciales. El alcalde musulmán acaba de inaugurar el socialismo de cloaca en Nueva York. Mamdani ha presentado esta semana 17 nuevos retretes públicos repartidos por la ciudad y ha reivindicado con entusiasmo el sewer socialism, socialismo de cloaca, literalmente. Los 17 excusados costarán unos cuatro millones de dólares. A unos 235.000 dólares por retrete. La revolución hay que pagarla.

Quien más, quien menos, creo que todos sabemos cómo van a acabar, y a no mucho tardar, las flamantes instalaciones. Una inspección del Ayuntamiento sobre 337 baños públicos encontró 36 cerrados cuando debían estar abiertos. Entre los que funcionaban, el 43% carecía de alguna necesidad básica: jabón, papel higiénico, papelera o algo con que secarse las manos. El 15% de las cabinas inspeccionadas tenía rota la cerradura. Curiosamente, los baños de las bibliotecas estaban generalmente limpios, mientras que los de los parques concentraban buena parte de los problemas. Ahí lo dejo.

Mamdani pretende luchar contra la inevitable degradación mediante la tecnología. Los nuevos retretes tienen agua corriente, cambiador para bebés, climatización, limpieza frecuente y una batería de sensores que permite saber qué sucede en el interior de la instalación. Se accede mediante teléfono, código QR, aplicación o tarjeta. El ciudadano dispone de diez minutos para cumplir su misión. Transcurrido el plazo recibe un aviso. Si persevera, la puerta se abre.

El historial de estas instalaciones públicas no ofrece mucho margen al optimismo: es más fácil poner un hombre en la luna que lograr que los retretes públicos sobrevivan al público. Seattle creyó haberlo conseguido en 2004. Compró cinco flamantes retretes automáticos y autolimpiables.

Entre compra, instalación y mantenimiento previsto, la operación rondaba el millón de dólares por unidad. Cuatro años después, Seattle se rindió. Los baños se habían convertido en centros de consumo de droga, prostitución y otras actividades no previstas por los responsables municipales. La basura interfería con los mecanismos de limpieza. El mantenimiento se disparó. En 2008 la ciudad puso los cinco retretes a la venta en eBay.

San Francisco volvió a intentarlo con más tecnología. En 2022 instaló en Embarcadero Plaza un futurista retrete automático que debía encabezar una nueva generación de aseos públicos. El aparato ha sufrido problemas con las puertas, el software y los ciclos de limpieza. El retrete automático de San Francisco cuenta con personal durante sus horas de funcionamiento para combatir el vandalismo, el consumo de drogas y las ocupaciones prolongadas.

Total: cada retrete necesita un guardia que lo controle. Un pan con unas tortas.
Detroit decidió tener en cuenta el abuso probable en el diseño y en 2015 instaló en Balduck Park unos aseos concebidos para soportar vandalismo, robos y usos indeseados. Carecían de lavabo, jabón, espejo y secador. Ni puertas tenía. Si hay que sacrificar la privacidad en asunto tan eminentemente íntimo, quizá hubiera sido mejor ahorrarse el esfuerzo.

La tragedia de los comunes cabe entera en un cuarto de baño. Mamdani espera tener más suerte que Seattle: los socialistas siempre han estado convencidos de que el socialismo solo ha fracasado porque no lo gestionaron ellos. Dentro de unos años sabremos si el nuevo socialismo de cloaca ha conseguido crear al fin el retrete público indestructible o si Nueva York habrá añadido simplemente una nueva generación de máquinas averiadas a la arqueología municipal americana.

Entretanto, el proletariado tiene una causa alrededor de la cual organizarse. Defecadores de todo el mundo: ¡uníos! No tenéis nada que perder, salvo el papel higiénico. Nueva York ya ha puesto el retrete. Mamdani, el socialismo de cloaca. Solo falta tirar de la cadena.