Internacional
HORCA POR CONVERTIRSE AL CRISTIANISMO

Condenadas a la horca en Irán dos mujeres por convertirse al cristianismo y repartir 20.000 biblias

“Nos dijeron que solo saldríamos si negábamos a Cristo”

  • Marta Torres
  • Corresponsal internacional. He escrito en La Razón, El Mundo, Wall Street Journal Edición Américas.

Maryam Rostampour y Marziyeh Amirizadeh fueron condenadas a muerte por los ayatolás por convertirse al cristianismo y repartir 20.000 biblias. Después fueron liberadas debido a la presión internacional en 2009. Su relato se puede leer en el libro Cautivas en Irán. Estos días han expresado su apoyo a la operación de Israel y Estados Unidos contra los ayatolás de Irán. También han agradecido al presidente de Estados Unidos Donald Trump su interés por el pueblo iraní y los manifestantes que han muerto masacrados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán. Éste es el relato de su historia: cómo fueron perseguidas, torturadas y condenadas a muerte por repartir 20.000 biblias.

Posteriormente fueron trasladadas a la Prisión de Evin, uno de los centros penitenciarios más conocidos del país, donde permanecieron cerca de 259 días. Después fueron liberadas por los ayatolás en 2009 antes de que la dictadura se debilitase después de la guerra de junio de 2025 entre Israel y la dictadura de Irán.

Maryam Rostampour y Marziyeh Amirizadeh nacieron en Irán en el seno de familias musulmanas. Se conocieron en 2005 mientras estudiaban teología cristiana en Turquía y descubrieron que se habían convertido al cristianismo casi al mismo tiempo, seis años antes. Decididas a unir fuerzas, regresaron a Irán y comenzaron un programa de evangelización, distribuyendo Nuevos Testamentos en persa y fundando dos pequeñas iglesias en su apartamento: una para jóvenes y otra para trabajadoras sexuales.

Según su testimonio posterior, la detención fue abrupta y estuvo acompañada de interrogatorios inmediatos: «Nos separaron y comenzaron a preguntarnos por nuestra fe, por nuestras reuniones y por nuestras actividades», relataron en entrevistas posteriores.

Las autoridades iraníes las acusaron de evangelización y de actividades contrarias al sistema islámico. En distintos momentos del proceso, los cargos se ampliaron a delitos religiosos graves bajo la legislación vigente en el país.

Condenadas a muerte

Los cargos oficiales fueron apostasía, actividad antigubernamental y blasfemia, por los que fueron sentenciadas a muerte en la horca. Muchas personas alrededor del mundo oraban por su libertad, y como resultado de la presión internacional, Rostampour y Amirizadeh fueron liberadas en 2009 y absueltas de todos los cargos al año siguiente. Tras su liberación, emigraron a Estados Unidos como refugiadas. Recientemente, estuvieron en Sudáfrica en una gira de conferencias para promocionar su biografía, Cautivas en Irán, y hablaron con diversas iglesias y grupos cristianos sobre la persecución diaria y abrumadora que sufren los creyentes, y especialmente las mujeres, en Irán y Oriente Medio.

Amirizadeh ha agradecido públicamente al presidente de EEUU Donald Trump por «apoyar a Israel y al pueblo iraní para eliminar el malvado régimen islámico». También es defensora del cambio de régimen: ha abogado por la eliminación de la República Islámica de Irán, considerándola la única vía para lograr la libertad de los iraníes y la seguridad de Israel. Declaró públicamente en 2024 que no iba a votar a la candidata demócrata de las elecciones presidenciales, Kamala Harris, argumentando que los valores de Harris ponen en peligro a las mujeres en Oriente Medio.

Maryam Rostampour Keller espera que Irán sea liberado con la caída de los fanáticos líderes religiosos de la República Islámica. Durante cuatro años de ministerio, evangelización y distribución de Biblias a compatriotas iraníes que soñaban y tenían visiones de Jesucristo, Rostampour Keller afirmó haber tenido únicamente experiencias positivas con personas abiertas a las verdades espirituales y a una conexión personal con Dios.

«Tras la caída del régimen, necesitamos muchos cristianos listos y preparados para ir a Irán y compartir a Jesús con la gente», dijo Rostampour Keller.

«Tengo contacto con algunos cristianos en Irán que saben que los creyentes están frustrados, deprimidos, aislados y abandonados por la iglesia mundial —o al menos así lo sienten—», dijo Rostampour Keller.

Detención y torturas

Según su testimonio posterior tras salir de la prisión: «Nos separaron y comenzaron a preguntarnos por nuestra fe, por nuestras reuniones y por nuestras actividades», relataron en entrevistas posteriores.

Las autoridades iraníes las acusaron de evangelización y de actividades contrarias al sistema islámico. En distintos momentos del proceso, los cargos se ampliaron a delitos religiosos graves bajo la legislación vigente en el país.

Durante su estancia en la temible prisión Evin, ambas mujeres afirman haber sido sometidas a interrogatorios repetidos y presión para abandonar su fe cristiana: «Nos decían que si negábamos a Cristo podríamos salir libres inmediatamente», han explicado en su relato recogido en el libro Cautivas en Irán.

«El único delito era nuestra fe»

«El único delito que cometimos fue creer en Cristo y compartir nuestra fe», han declarado en distintas entrevistas.

Durante su encarcelamiento, ambas afirman que intentaron mantener su práctica religiosa en secreto y, en algunos casos, compartir su fe con otras reclusas.

Acusaciones legales en Irán

Las autoridades iraníes las acusaron de evangelización y de actividades consideradas contrarias a la seguridad del Estado.

El sistema legal iraní contempla sanciones severas para la apostasía y la propaganda religiosa no autorizada, lo que ha sido señalado por organizaciones de derechos humanos como un factor de riesgo para conversos al cristianismo.

Vida en prisión

Durante los meses de encarcelamiento, ambas mujeres describen un entorno de tensión constante. «Había momentos de miedo, pero también de esperanza. Intentábamos sostenernos mutuamente», relataron posteriormente.

El caso comenzó a atraer atención internacional a través de organizaciones como Amnistía Internacional, así como de comunidades religiosas en Europa y Estados Unidos. Campañas de apoyo y presión diplomática contribuyeron a aumentar la visibilidad del caso fuera de Irán, especialmente en círculos cristianos y defensores de libertad religiosa.

Conversión religiosa y marco legal en Irán

En la República Islámica de Irán, la conversión del islam a otra religión y la evangelización pública están restringidas por la legislación vigente. Esto ha generado casos documentados de detenciones, procesos judiciales y vigilancia sobre actividades religiosas no autorizadas.

Organizaciones de derechos humanos han señalado que los conversos al cristianismo constituyen uno de los grupos religiosos más vulnerables dentro del país.