Historia
Francia

Terremoto entre los arqueólogos: encuentran monedas romanas de hace 1.700 años bajo la catedral de Notre-Dame de París

Las monedas romanas halladas bajo la catedral de Notre-Dame de París están entre los descubrimientos más destacados de una excavación arqueológica que ha sacado a la luz restos de casi dos mil años de historia bajo la plaza de la catedral.

Desde enero de 2026, un equipo de arqueólogos trabaja en este yacimiento por encargo de la Dirección Regional de Asuntos Culturales de Île-de-France, dentro del proyecto de remodelación de los alrededores de Notre-Dame previsto antes de 2028.

Las excavaciones bajo Notre-Dame han revelado una moneda romana del siglo IV

La intervención arqueológica se desarrolla en una zanja de aproximadamente 30 metros de longitud y cuatro metros de profundidad abierta en la plaza situada frente a la catedral. Lo que inicialmente parecía una excavación preventiva habitual ha terminado convirtiéndose en uno de los hallazgos urbanos más destacados de Francia.

Los primeros trabajos permitieron localizar estructuras que podrían pertenecer a la época medieval, ocultas bajo las capas de hormigón moderno. Estos restos han confirmado que la Île de la Cité, considerada el núcleo histórico de París, ha permanecido ocupada prácticamente de forma ininterrumpida desde la Antigüedad.

A medida que los arqueólogos han descendido en profundidad, han aparecido vestigios correspondientes a distintos periodos históricos. Entre ellos figuran estructuras domésticas, morteros y construcciones que abarcan desde los siglos XII y XIV hasta épocas posteriores.

Uno de los descubrimientos más relevantes ha sido una moneda del siglo IV acuñada durante el reinado del emperador Constantino. Esta pequeña pieza permite establecer referencias cronológicas precisas y ayuda a comprender mejor la evolución de Lutecia, el nombre que recibió París durante la época romana.

Cerámicas medievales intactas y símbolos que siguen siendo un misterio

Entre los materiales hallados se encuentran huesos de animales, fragmentos de cerámica medieval, piezas metálicas y el cuello de una vasija datada en el siglo I. Todos estos elementos permiten reconstruir aspectos de la vida diaria de quienes habitaron la isla en distintas épocas.

Algunas de las piezas mejor conservadas han aparecido en antiguas letrinas medievales que también fueron utilizadas como vertederos. Gracias a las condiciones excepcionales de conservación de estos espacios, los especialistas han recuperado recipientes cerámicos prácticamente intactos.

Estos hallazgos ayudan a identificar hábitos de consumo, niveles económicos y formas de vida de los antiguos habitantes de la ciudad. Incluso una simple jarra puede ofrecer pistas sobre el perfil social de quienes residieron en una determinada zona.

Sin embargo, no todos los objetos encontrados se han podido interpretar. Los arqueólogos han localizado varios fragmentos cerámicos decorados con signos rojizos pintados en su interior. Los mismos símbolos aparecen repetidos en diferentes recipientes, pero su significado continúa siendo desconocido.

Los expertos buscan ahora rastros anteriores a la presencia romana

Los niveles más profundos de la excavación están proporcionando también información sobre la etapa romana de la ciudad. Entre los elementos recuperados destaca un gran bloque arquitectónico que fue reutilizado durante siglos.

Según los investigadores, la pieza perteneció originalmente a un edificio romano monumental. Más adelante, fue recolocada boca abajo para integrarse en una vía urbana, un ejemplo claro de cómo las distintas comunidades aprovecharon materiales procedentes de construcciones anteriores.