Historia
Arqueología

Sorpresa entre los arqueólogos tras hallar en unos baños medievales marroquíes el primer juego de tablero del Norte de África

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

En Marruecos hay yacimientos arqueológicos espectaculares, pero a veces se pasa de puntillas por la Edad Media en el norte de África. Sin embargo, un nuevo descubrimiento ha dado una pista sobre cómo era el ocio hace siglos.

Y todo gracias al descubrimiento de un tablero grabado en el escalón de un hammam medieval, que puede darnos pistas sobre los juegos de mesa en el Magreb islámico temprano.

El descubrimiento ha ocurrido en Walīla, la antigua Volubilis romana. La estructura pertenece a un juego de tipo tāb/sīg y sería la evidencia más antigua de este tablero en el norte de África.

El tablero medieval de unos baños en Marruecos sorprende a los arqueólogos

El estudio Gaming in the Maghreb al-Aqsa: new evidence from Idrisid Walīla (Volubilis), publicado en Libyan Studies por Tim Penn, Corisande Fenwick y Hassan Limane nos ha descrito el tablero y el contexto histórico al que pertenece.

Por ejemplo, ahora sabemos que pertenece a un hammam medieval de Walīla, construido entre finales del siglo VIII y el siglo IX. El edificio se abandonó entre los siglos X y XI por lo que es fácil establecer una cronología.

Según los arqueólogos no era una pieza portátil ni pertenece a otro tipo de edificación, ya que el tablero se talló directamente en el escalón superior que daba acceso a la piscina.

De hecho, se fabricó con el espacio suficiente para que dos personas se sentaran frente a frente y jugaran, mientras otros usuarios podían seguir entrando o saliendo del agua.

Para los arqueólogos esto cambia por completo el estudio del juego de mesa medieval porque no se trataría de un entretenimiento improvisado, sino de una actividad visible dentro del espacio comunitario.

Cómo era el tablero medieval encontrado en un yacimiento de Marruecos

El tablero mide aproximadamente 34 centímetros por 9,5 centímetros y conserva tres filas de al menos 13 agujeros. Las cavidades son pequeñas, poco profundas y de forma semiesférica, con un diámetro de entre 1,2 y 1,6 centímetros.

Además hay una cuarta fila irregular, peor conservada y con otra orientación. Las principales teorías son que servía como marcador, como parte de otro tablero dañado o incluso como un intento inacabado.

El análisis histórico ha sido fundamental ya que a primera vista podría confundirse con un juego de la familia mancala, donde se mueven semillas, piedras o piezas entre cavidades.

Esto se ha descartado porque los tableros de mancala suelen tener agujeros más grandes y profundos, preparados para contener varias piezas. Además, la distribución de tres filas con un número impar de agujeros encaja peor con ese tipo de juego.

La alternativa más sólida es tāb/sīg, un juego de persecución y captura que todavía se conoce en distintas zonas del norte de África, el Sáhara y Turquía, con variantes regionales.

El hallazgo arqueológico que cambia la historia de los juegos de mesa en el Magreb medieval

Lo más relevante no es sólo que alguien jugara en unos baños medievales, sino que hayan podido fecharlo de forma precisa.

Hasta ahora, los tableros similares para este tipo de juego procedían sobre todo de Arabia y Oriente Medio, con algunos ejemplos en el Mediterráneo occidental. Es decir, todavía no se habían identificado en este periodo del norte de África.

Eso hace que los historiadores y arqueólogos deban plantearse que el tāb/sīg llegó al Magreb mucho antes de lo que pensábamos. Además, podría ser la prueba de contactos culturales entre Walīla y otras zonas del mundo islámico.

Hay que tener en cuenta que un hammam no era sólo un edificio para lavarse. También funcionaba como un espacio de conversación, descanso y sociabilidad. El tablero formaba parte de esa experiencia compartida.