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Arqueología

Revelación insólita en Suecia: el ADN confirma que hace 5500 años enterraban juntos a los miembros de la misma familia

Un descubrimiento arqueológico en Suecia abre una nueva ventana al pasado: el análisis de ADN reveló que, hace 5.500 años, las comunidades enterraban juntas a personas unidas por lazos familiares. El hallazgo permite reconstruir cómo se entendían los vínculos y la vida en la prehistoria europea.

El estudio fue realizado por investigadores de la Uppsala University y publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B. A través del análisis de ADN antiguo, el equipo logró reconstruir las relaciones familiares en un antiguo cementerio de la isla de Gotland.

La investigación se centró en el sitio de Ajvide, uno de los cementerios más importantes de la Edad de Piedra en Escandinavia. Allí, un conjunto de tumbas compartidas permitió observar cómo las comunidades organizaban sus entierros en función de lazos familiares que iban más allá del núcleo directo.

Hallazgo científico: el ADN confirma entierros familiares de hace 5.500 años

Los resultados confirmaron que las personas enterradas juntas estaban emparentadas, aunque no siempre eran familiares directos. En lugar de padres e hijos, muchas tumbas reunían parientes de segundo o tercer grado, como primos, tíos o medios hermanos.

Este dato cambia la interpretación tradicional: las comunidades no solo reconocían los vínculos cercanos, sino también redes familiares más amplias, que influían directamente en las prácticas funerarias.

Un cementerio sueco clave para entender a los cazadores-recolectores

El sitio de Ajvide cuenta con al menos 85 tumbas, de las cuales varias contienen más de un individuo. Este tipo de hallazgo es poco frecuente en sociedades cazadoras-recolectoras, lo que convierte al lugar en una fuente excepcional de información.

Hace 5.500 años, estos grupos vivían de la pesca y la caza de focas en el mar Báltico, incluso cuando la agricultura ya se había expandido por gran parte de Europa.

Historias familiares reconstruidas a partir del ADN

El análisis genético permitió identificar casos concretos que revelan la complejidad de estos vínculos. En una tumba, una mujer joven fue enterrada junto a dos niños que eran hermanos, aunque ella no era su madre, sino probablemente una tía o media hermana.

En otro caso, los restos de un hombre fueron colocados junto a una niña, y el ADN confirmó que se trataba de su padre, cuyos huesos habían sido trasladados desde otro lugar.

También se hallaron entierros de niños con relaciones más lejanas, como primos, lo que refuerza la idea de que los lazos extendidos eran fundamentales en estas comunidades.

Más allá de la familia nuclear

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es que demuestra que la organización social de estos grupos era más compleja de lo que se creía. La familia no se limitaba al núcleo inmediato, sino que incluía redes más amplias que influían en la vida y la muerte.

Además, se detectaron vínculos entre individuos enterrados en distintos puntos de la isla, lo que sugiere contacto y relaciones entre comunidades cercanas.

Los investigadores destacan que este tipo de análisis permite reconstruir la vida social de poblaciones antiguas con un nivel de detalle inédito. Hasta ahora, los estudios sobre cazadores-recolectores estaban limitados por la escasez de evidencia bien conservada.

El caso de Ajvide abre la puerta a nuevas investigaciones sobre la organización familiar, la movilidad y las prácticas culturales en la prehistoria europea. Y demuestra que, incluso hace miles de años, los lazos familiares eran un elemento central en la forma en que las sociedades entendían la vida… y también la muerte.