Historia
Arqueología

Hace 2000 años en Escocia la gente extraía el cerebro de los cadáveres y convertía los huesos del brazo en herramientas

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

La forma en que una sociedad trata a sus muertos dice mucho sobre sus creencias, sus miedos y su visión del mundo. Ahora, un descubrimiento realizado en Escocia está obligando a los arqueólogos a replantearse lo que sabían sobre rituales funerarios de la Edad del Hierro. Un estudio reciente ha revelado que, hace unos 2.000 años, algunas comunidades del norte de Gran Bretaña practicaban complejos rituales de enterramiento. Se extraía el cerebro del difunto y convertían algunos de sus huesos en herramientas antes de devolverlos cuidadosamente a la tumba.

El hallazgo

La historia de este hallazgo comenzó a finales de 1990, cuando unos conejos excavaron madrigueras cerca de Loch Borralie, en la región escocesa de Sutherland. Al remover la tierra, dejaron al descubierto un cráneo humano, lo que llevó a los arqueólogos a investigar la zona. Las excavaciones posteriores sacaron a la luz los restos de dos personas enterradas en un pequeño hueco de piedra. El primer resto pertenecía a una mujer adulta y el segundo a un adolescente. Ambos vivieron durante la Edad del Hierro.

Durante años, los esqueletos permanecieron almacenados y estudiados de forma parcial. Sin embargo, nuevas técnicas de análisis osteológico y genético han permitido descubrir detalles extraordinarios sobre el tratamiento fúnebre que recibió la mujer tras su muerte.

Un cerebro extraído

Los investigadores identificaron marcas de corte y raspado en el interior del cráneo de la mujer. Estas señales sugieren que alguien introdujo una herramienta afilada para retirar el cerebro poco después de su fallecimiento. Se trata de una práctica extremadamente rara en la prehistoria británica y de la que apenas existen evidencias.

Lo más sorprendente es que el procedimiento no parece responder a un acto de violencia o profanación. Los especialistas creen que pudo formar parte de un complejo ritual funerario con creencias sobre la muerte, los ancestros o la preservación del cuerpo.

Huesos convertidos en herramientas

La investigación también descubrió que tres huesos del brazo y uno de la pierna habían sido fracturados, afilados y trabajados concienzudamente hasta adquirir la forma de herramienta. Los expertos consideran que fueron utilizados como punzones o instrumentos de uso específico antes de ser puestos nuevamente junto al cadáver.