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El Pensador: historia y significado de la famosa escultura

El Pensador: historia, autor y significado de una de las esculturas más famosas del mundo.

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  • Francisco María
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Hay esculturas que da igual si nunca has ido a un museo, porque de todos modos seguro que conoces. La famosa figura de un hombre, sentado, inclinado hacia delante y con la mano en la barbilla como si en ese momento estuviese pensando en algo muy importante, es una de esas esculturas. Es el pensador, y más de una vez lo habrás visto.

Una postura muy famosa

La postura del hombre llegó poco a poco a hacerse tan famosa que hoy en día se utiliza casi como símbolo universal. Sería el hecho del pensar, del reflexionar o de dar vueltas a pensamientos de una forma mental. Se ha hecho muy conocida en libros, memes, películas o incluso en dibujos animados.

En la práctica, la escultura la diseñó y dio forma el artista francés Auguste Rodin, que fue, sin duda, uno de los escultores más importantes de la historia. Pero el objetivo no era la propia escultura en sí. De hecho, El Pensador fue concebido únicamente como una pequeña parte de un proyecto muchísimo más grande. Acabó convirtiéndose en una de las obras escultóricas más célebres del mundo, pero para entenderlo hay que conocer primero su historia.

Historia y orígenes de la idea

La historia de El Pensador empezó casi al final del siglo XIX. En 1880, el gobierno francés quiso encargar a Rodin un proyecto enorme: diseñar una gran puerta decorativa para un museo de artes decorativas en París.

Aquella puerta acabaría poco a poco fue cambiando y evolucionando de la idea inicial, hasta acabar en The Gates of Hell. Sería una obra monumental llena de figuras humanas inspiradas en La Divina Comedia, el famoso poema del escritor italiano Dante Alighieri.

La escultura y sus detalles

Rodin decidió representar algunas de las escenas más intensas de la parte del Infierno. La puerta estaba llena de personajes: figuras retorcidas, personas sufriendo, otras atrapadas en sus emociones o pensamientos. Y justo en la parte superior de esa gran puerta apareció un personaje muy especial.

Era un hombre sentado, observando todo lo que ocurría debajo. Ese personaje sería el primer boceto de lo que más tarde conoceríamos como El Pensador. En la idea original, Rodin imaginaba que esa figura representaba al propio Dante mirando el mundo que había creado en su poema. Pero la figura tenía tanta fuerza por sí sola que el artista decidió desarrollarla como una escultura independiente. Y ahí empezó la historia de esta obra tan famosa.

Aunque la perfección en todas las artes era la norma en la época, Rodin decidió hacer algo diferente. En lugar de cuerpos perfectos, quería mostrar emociones reales: tensión, fuerza de buscar, tristeza, pasión o reflexión. Por eso sus esculturas parecen tan vivas. Los cuerpos tienen músculos marcados, posturas intensas y gestos que transmiten lo que está sintiendo la figura. Además de El Pensador, Rodin creó otras obras muy conocidas como: El beso Los burgueses de Calais

¿Cómo es realmente la escultura?

El Pensador es en un principio un hombre desnudo sentado sobre una roca. Su postura es lo que se ha visto con tanta curiosidad: el cuerpo está inclinado hacia delante, el codo está descansado sobre una rodilla y la mano sostiene el mentón.

Parece completamente concentrado en sus pensamientos. El cuerpo del personaje es fuerte, musculoso y lleno de tensión. No parece una persona relajada, sino alguien que está pensando intensamente. Esto es algo muy interesante porque Rodin quería mostrar que pensar no es solo algo que ocurre en la mente. Según su visión, el pensamiento también se refleja en el cuerpo.

También hay quienes creen que la escultura representa el momento previo a crear algo. Ese instante en el que una persona está concentrada, pensando, intentando dar forma a una idea antes de convertirla en algo real. Por eso la imagen de El Pensador aparece muchas veces relacionada con el mundo académico, las universidades o la filosofía.

Las diferentes versiones que existen

Algo que muchas personas no saben es que no existe una única versión de El Pensador. Rodin creó varios moldes de la escultura y, después de su muerte, se hicieron más copias autorizadas en bronce basadas en el modelo original. Eso significa que hoy se pueden encontrar versiones de la obra en distintos lugares del mundo. Algunas de las más conocidas están en: El Musée Rodin en París El jardín del Musée Rodin El Rodin Museum en Estados Unidos El Victoria and Albert Museum en Londres Cada una de estas esculturas es una fundición basada en el diseño original del artista. ¿Por qué todo el mundo reconoce esta escultura?

Una obra universal

La postura del personaje se ha convertido casi en un símbolo del acto de pensar. Otra razón es que transmite algo muy universal. Todos, en algún momento, nos hemos quedado sentados pensando profundamente en algo: una decisión, una idea o un problema. Esa sensación es exactamente lo que transmite la escultura. Además, la imagen de El Pensador se ha reproducido millas de veces en diferentes contextos. Aparece en libros, carteles, películas, anuncios e incluso en caricaturas. Cuando alguien quiere representar a una persona pensando, muchas veces utiliza esta postura. Un símbolo que sigue siendo actual

No es solo un hombre sentado. Es la representación de un momento que todos conocemos: el instante en el que nos detenemos a pensar profundamente.

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