Se dispara la conmoción en la comunidad científica: Marruecos encuentra un fósil de 450 millones de años que reescribe la evolución

A lo largo de más de 150 años, especialistas de distintos países debatieron sobre la identidad de unos curiosos fósiles con forma de disco hallados en el sureste de Marruecos. Algunas teorías apuntaban a que pertenecían a antiguas medusas, mientras que otras los relacionaban con los cnidarios o incluso los consideraban organismos sin una clasificación clara dentro del árbol evolutivo. Ahora, un trabajo dirigido por Diego C. García Bellido, Sara Romero y Juan Carlos Gutiérrez-Marco y publicado en Journal of Iberian Geology, se centra en Discophyllum peltatum, un organismo marino que vivió durante el Ordovícico, hace aproximadamente 450 millones de años, y cuya anatomía podría aportar nuevas claves sobre la evolución de los primeros animales.
Aunque esta especie ya se conocía desde el siglo XIX, nunca se había examinado con el nivel de detalle que ha permitido la enorme cantidad de fósiles encontrados en los últimos años. El hallazgo se apoya en los fósiles de la Biota de Tafilalt, situada en el Anti-Atlas de Marruecos, uno de los yacimientos más importantes del mundo para estudiar la fauna del Ordovícico gracias al excelente estado de conservación de organismos de cuerpo blando, un tipo de fósil muy poco frecuente. Entre todos ellos destaca Discophyllum peltatum, cuyo estudio ha permitido observar características anatómicas que hasta ahora habían pasado inadvertidas.
Un fósil ‘excepcional’ hallado en el sureste de Marruecos
Los científicos identificaron evidencias de un sistema digestivo enrollado en espiral, una abertura bucal rodeada de tentáculos y una organización corporal mucho más compleja de lo que se creía. Estos rasgos han sido fundamentales para situar con mayor precisión a Discophyllum dentro del grupo de los eldonioideos, unos extraños animales de cuerpo blando que durante décadas han generado numerosas dudas entre los paleontólogos.
El trabajo ofrece una nueva perspectiva sobre la diversidad de la vida marina hace 450 millones de años y mejora la comprensión de la evolución temprana de algunos de los organismos más antiguos conocidos. En este contexto, el estudio aporta información valiosa sobre la gran radiación biológica del Ordovícico, un periodo en el que los océanos experimentaron un espectacular aumento de la biodiversidad.
Yacimientos del Anti-Atlas
El Anti-Atlas, situado en el sur de Marruecos, es una de las regiones con mayor riqueza arqueológica y geológica del norte de África. Esta cadena montañosa, que se extiende entre el Alto Atlas y las zonas desérticas del Sahara, conserva huellas de millones de años de historia natural y humana.
Uno de los principales valores arqueológicos del Anti-Atlas es la presencia de restos de las primeras ocupaciones humanas; en diferentes zonas de la región se han encontrado herramientas de piedra, pinturas rupestres y grabados que muestran la presencia de comunidades cazadoras y recolectoras desde hace miles de años.
La relevancia del Anti-Atlas también está relacionada con sus recursos minerales; uno de los ejemplos más destacados es el yacimiento de Tamdult, cerca de Akka. Durante la Edad Media, el Anti-Atlas adquirió además un papel fundamental dentro de las rutas comerciales transaharianas. Las ciudades y asentamientos de la región funcionaban como puntos de conexión entre el norte de África y África occidental.
Fábrica de metales de la Edad Media
Un estudio publicado en la revista Historical Metallurgy aporta nuevas evidencias que reescriben el papel de Tamdult, una ciudad medieval fortificada situada en el sur de Marruecos en la metalurgia medieval. Situada a unos 13 kilómetros de la actual localidad de Akka, en el macizo del Anti-Atlas, Tamdult tuvo un papel muy importante dentro de las rutas comerciales que conectaban Sijilmasa, en Marruecos, con Audaghost, en la actual Mauritania, entre los años 1233 y 1430.
Ahora, las excavaciones dirigidas por Thilo Rehren, del Instituto de Chipre, con la colaboración del Museo Británico y del Instituto Nacional de Ciencias de la Arqueología y del Patrimonio (INSAP) de Marruecos, han encontrado una infraestructura metalúrgica mucho más compleja de lo que indicaban los textos históricos. La conservación excepcional del yacimiento ha permitido documentar hasta dos metros de estratigrafía con abundantes restos de actividad industrial.
Los investigadores localizaron grandes acumulaciones de escorias ricas en cobre en la parte occidental del asentamiento, mientras que en las zonas este y sureste aparecieron depósitos relacionados con la producción de plomo y plata. En la zona fortificada también se identificó un taller equipado con hogares, restos de un horno de fundición y numerosas toberas cerámicas utilizadas para introducir aire en el proceso de combustión.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio está relacionado con la fabricación de latón, una aleación muy apreciada en el mundo islámico por su característico color dorado. Hasta ahora no existían referencias históricas que vincularan a Tamdult con esta actividad. Sin embargo, los análisis mediante fluorescencia de rayos X detectaron restos de zinc en crisoles y moldes para lingotes, confirmando que el cobre se calentaba junto con mineral de zinc y carbón vegetal en recipientes refractarios, permitiendo que el zinc vaporizado se integrara en el cobre para formar la aleación.