Historia
Descubrimientos arqueológicos

Los arqueólogos no dan crédito: desentierran en un pueblo aragonés una despensa celtibérica de hace 2.500 años llena de vasijas cerámicas

  • Alejo Lucarás
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El pueblo aragonés de Almonacid de la Cuba ocupa una posición privilegiada en el mapa del patrimonio de Zaragoza. A sus 60 kilómetros de la capital, el municipio acumula huellas de casi todas las culturas que pasaron por el Ebro: íberos, romanos, árabes. El territorio guarda además una particularidad visible desde el aire: un cerro conocido como Varello Zahorí.

Su silueta irregular ya había llamado la atención de los arqueólogos antes de que alguien pisara su superficie. En 2025, la empresa arqueoguti S.L. realizó un sondeo comprobatorio, la primera investigación formal de un enclave que hasta ese momento permanecía inédito en la bibliografía arqueológica. Y los resultados de esas primeras semanas de trabajo de campo dieron que hablar.

El pueblo aragonés de Almonacid de la Cuba guarda una alacena celtibérica intacta en el Varello Zahorí

El equipo identificó en el interior de una de las estancias excavadas una alacena celtibérica con vasijas cerámicas de la segunda Edad del Hierro, datadas en los siglos IV y III antes de Cristo.

El hallazgo, que se puede apreciar en un video subido a YouTube por la propia empresa arqueoguti S.L corresponde a un espacio de almacenamiento doméstico propio de los poblados ibéricos del valle del Ebro, donde las comunidades guardaban alimentos, líquidos y objetos de uso cotidiano o ritual.

Las piezas recuperadas incluyen vasitos bitroncocónicos (recipientes con forma de dos conos unidos por la base, habituales en contextos de almacenamiento de esta época) y un píthos, una gran vasija sin asas usada para guardar volúmenes importantes de grano o aceite.

Ambas formas son características del horizonte cerámico ibérico del nordeste peninsular entre los siglos V y III a. C.

Entre los materiales también figura cerámica amortizada. Estas son piezas depositadas intencionalmente fuera de uso en el mismo espacio. En contextos ibéricos, esta práctica se asocia con frecuencia a gestos rituales vinculados al ámbito doméstico, lo que hace de la estancia en algo más que un simple almacén.

El pueblo aragonés de Almonacid de la Cuba no tenía hasta ahora constancia documental de un asentamiento de estas características en el Varello Zahorí. El yacimiento era un punto en los mapas de prospección, no un lugar excavado. La campaña de septiembre de 2025 convirtió ese punto en un registro arqueológico activo.

LIDAR, foso y torreón: la fortaleza ibérica que escondía el Varello Zahorí

Los arqueólogos no llegaron al cerro a ciegas. Antes de la primera palada, los técnicos habían analizado el perímetro mediante LIDAR (Light Detection and Ranging), una tecnología de cartografía aérea por láser que detecta anomalías en el relieve con independencia de la vegetación. Los datos ya apuntaban a una planta de asentamiento con elementos defensivos.

La excavación confirmó lo que el LIDAR intuía. Que el yacimiento tiene un foso que delimita su perímetro y un torreón de vigilancia, además de varias estancias interiores con derrumbes parciales en los muros.

Esta configuración es la habitual en los poblados ibéricos de altura del nordeste peninsular durante la segunda Edad del Hierro: enclaves en posición elevada, con visibilidad amplia sobre el territorio y con estructuras defensivas que controlaban el acceso.

El dominio visual que ofrece el Varello Zahorí sobre la cuenca del río Aguasvivas encaja con la lógica territorial de los grupos ibéricos y celtibéricos de la zona entre los siglos V y II antes de Cristo, antes de su progresiva integración en la órbita romana.

Un pueblo aragonés que goza de dos milenios de historia acumulada: la presa romana y la Edad del Hierro

La noticia del Varello Zahorí llega a un pueblo aragonés que ya no necesitaba nuevos hallazgos para justificar una visita. Almonacid de la Cuba es, desde hace décadas, destino de referencia para quienes quieren ver de cerca una de las obras de ingeniería hidráulica más notables del mundo antiguo.

La presa romana de Almonacid de la Cuba es la más alta del Imperio Romano documentada en pie. Tiene 34 metros de altura, 120 metros de largo y 27 metros de espesor y fue construida en el siglo I bajo Augusto y Tiberio para retener las aguas del Aguasvivas y regar los campos de la comarca.

El conjunto está declarado Bien de Interés Cultural y puede visitarse con un recorrido que incluye 103 escalones de descenso hasta la base del dique. Lleva más de 2.000 años en pie y aún retiene agua.

A esa herencia romana se suma ahora una nueva entrada en el inventario del municipio, que no es ni más ni menos que un poblado ibérico de la Edad del Hierro con una alacena intacta y vasijas de hace 2.500 años.

Para concluir, el Ayuntamiento de Almonacid de la Cuba promueve el proyecto como futuro recurso turístico. El Varello Zahorí lleva excavado un sondeo de comprobación: el grueso del yacimiento sigue intacto bajo la tierra del cerro.