¿Sigue abierto el ‘Club Social Navahonda’ en Navahondilla (Ávila) tras ‘Pesadilla en la cocina’?
Alberto Chicote se traslada hasta Ávila, justo en una de las zonas afectadas por los incendios de 2026
¿Sigue abierto el restaurante Terelita en Alcorcón tras ‘Pesadilla en la cocina’?
En el Club Social Navahonda reina el buen ambiente entre sus trabajadores, pero detrás de esa aparente armonía se esconde una situación cada vez más delicada. La décima temporada de Pesadilla en la cocina lleva a Alberto Chicote hasta este pequeño municipio del Valle del Tiétar, en la provincia de Ávila, donde se encuentra el restaurante de una urbanización en el que la buena relación entre el equipo contrasta con unos problemas de organización que amenazan con hundir el negocio. Este es el nuevo local que visita el chef tras su paso por Alcorcón, donde acudió a la llamada del Terelita.
Al frente del local está Pilar, una propietaria sobrepasada que ha convertido a sus empleados en una pequeña familia, un vínculo tan cercano que, paradójicamente, le ha terminado dificultando su capacidad para dirigir con firmeza el restaurante. Sin experiencia previa en hostelería, la plantilla deja claro en cada servicio su desconocimiento y cometen errores imperdonables. Mientras tanto, Pilar se ha volcado tanto en cuidar de quienes la rodean que ha terminado olvidándose de sí misma y de las responsabilidades que exige estar al frente de un restaurante.
Alberto Chicote será testigo de servicios llenos de errores, confusión y problemas de coordinación, en los que un equipo aparentemente unido se convierte en un obstáculo cuando llega el momento de trabajar bajo presión. El chef madrileño intentará que Pilar comprenda la importancia de asumir su papel al frente del negocio, y que el resto del equipo aprenda a trabajar con responsabilidades bien definidas. Si no consiguen dar un buen servicio, no podrán aprovechar el precioso paisaje que tienen a su alrededor.
¿Sigue abierto el Club Social Navahonda?
El local sigue abierto y el pasado mes de junio celebró su cuarto aniversario con Pilar al frente. Además, en sus redes sociales sigue compartiendo momentos de las recientes fiestas populares o de noticias que ocurren en la zona. Gracias a las redes, también hemos sabido que el paso de Pesadilla en la cocina se produjo durante la mitad del mes de mayo, cuando el restaurante permaneció cerrado durante unos días para la grabación y la reforma exprés.
En los directorios turísticos de la zona, el establecimiento aparece ya registrado bajo el nombre de Novahonda, ubicado en la avenida del Bosque, número 1, en el propio núcleo de Navahondilla, lo que apunta a un cambio de imagen similar al que ya hemos visto en otros restaurantes reformados por el chef madrileño, pensado para dar un impulso definitivo al negocio de cara a sus clientes.
Hay que explicar que se trata de la concesión del bar de una urbanización, por lo que está pensado para atraer a los habitantes de esa urbanización, en la que muchos tienen allí sus segundas residencias para los fines de semana y vacaciones. Este local lo gestiona Pilar desde hace cuatro años y el mejor márketing posible es tratar bien a los vecinos y ganarse su cariño y confianza, ya que no está pensado para que acudan clientes de fuera del pueblo o de la propia urbanización.
¿Qué dicen las reseñas del restaurante?
A diferencia de otros restaurantes visitados por Pesadilla en la cocina, el Club Social Navahonda, ahora Novahonda, todavía no cuenta con reseñas publicadas en plataformas como TripAdvisor y Google, que a día de hoy siguen sin registrar ninguna opinión sobre el local. En Facebook, donde el local es bastante activo, hay una sola opinión, publicada en el año 2025.
«Vistas geniales en el Valle del Tiétar, muy agradable para comer y tomar algo, pero si no se lleva bien, no tiene nada que hacer y desde que lo llevan Pili y Jose se llena porque la calidad, el trato y el ambiente son insuperables. Nunca lo vi tan lleno; saben amenizarlo como nadie y organizan muy buenos eventos. Lo recomiendo al 100%», dice una clienta satisfecha en una opinión que da pistas de que en el pasado, sin la dirección actual, la calidad era peor.
Un pueblo pensado para el turismo rural y de naturaleza
Navahondilla, perteneciente a la comarca del Valle del Tiétar, se encuentra a unos 60 kilómetros de la capital abulense y a escasos kilómetros de la provincia de Madrid, lo que lo convierte en un destino habitual de turismo rural y senderismo, con rutas de montaña hacia elevaciones como el cerro Guisando, a solo ocho kilómetros de los célebres Toros de Guisando. Por desgracia, esta zona ha sido noticia en el verano de 2026 por los incendios forestales, siendo el de Burgohondo el que afectó de lleno a sus paisajes, aunque todavía sigue siendo un lugar espectacular para visitar y quedan muchos bosques intactos.
El restaurante Navahonda podrá seguir adelante después de celebrar su cuarto aniversario este verano si sigue ganándose a los vecinos de la zona, que tendrán un punto de encuentro cerca de sus casas donde comer, cenar o tomar el aperitivo.
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