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Vuelta al cole en Ceuta bajo vigilancia militar y miedo a las enfermedades: «Las aulas no han sido desinfectadas»

El primer día de colegio ha estado muy lejos de la normalidad de otros cursos tras la invasión de ilegales

  • Rafael Sánchez | Pedro Antolinos
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  • Enviados especiales

La vuelta al colegio en Ceuta ha comenzado marcada por la invasión que atraviesa la ciudad autónoma desde el pasado 30 de julio. Un equipo de OKDIARIO se ha desplazado hasta el colegio público Ortega y Gasset, situado en la avenida de España, frente al puerto de la ciudad y muy próximo tanto a la playa del Trampolín como a la zona donde el Gobierno prepara un nuevo asentamiento para inmigrantes ilegales. Se trata del centro escolar más cercano a la playa donde, durante los días de mayor tensión, varios inmigrantes ilegales llegaron a colarse y a pernoctar, lo que lo ha convertido en el más simbólico de la jornada y ha atraído la presencia de varios medios de comunicación.

El colegio, con capacidad para 900 alumnos, ha registrado una asistencia muy inferior a la habitual en el primer día de curso. Según ha podido constatar este periódico, la zona se encontraba completamente militarizada, con un fuerte despliegue de seguridad que incluía tanto presencia militar como un servicio de seguridad privada contratado para la ocasión.

Uno de los padres entrevistados por OKDIARIO, que trabaja como enfermero, ha alertado del riesgo sanitario que supone, a su juicio, la reapertura del centro sin garantías suficientes de desinfección. Según ha explicado, desde el colegio les han informado de que se ha limpiado la zona «pasando una fregona», una medida que, subraya como profesional sanitario, resulta insuficiente: «Así no se van las enfermedades».

Ramón, uno de los padres entrevistados por OKDIARIO, ha denunciado la desproporción entre las dimensiones del centro y los medios de seguridad propios con los que cuenta: «Este centro tiene 6.500 metros cuadrados, 900 alumnos y toda la seguridad que hay es un conserje y un vigilante, todo frente a dos emplazamientos de inmigrantes ilegales».

Otros padres consultados por este periódico han coincidido en señalar el miedo a posibles infecciones, así como la inseguridad general que se vive en la zona, como los principales motivos por los que muchas familias han optado por no llevar a sus hijos al colegio en este primer día de curso.

La escasa afluencia de alumnos se suma a la manifestación protagonizada el día anterior por decenas de padres frente a este mismo centro, en protesta por las condiciones en las que sus hijos debían regresar a las aulas. Entre presencia militar, temor a contagios y la sombra de lo ocurrido semanas atrás en la playa contigua, el primer día de colegio en uno de los puntos más afectados por la crisis migratoria ha estado muy lejos de la normalidad de otros cursos.