España
EXCLUSIVA

Los Sánchez y sus escoltas comentaron en el vuelo desde Bristol la exclusiva de OKDIARIO: «Se lo han currado»

  • Sira Lobato y Laura F. Cañas
  • Vicente Gil
  • Enviadas especiales a Bristol

OKDIARIO ha acompañado, este viernes, a Pedro Sánchez y Begoña Gómez en su regreso de Bristol a Madrid en un avión comercial de EasyJet. Volvían junto a sus hijas, Ainhoa y Carlota, y los padres del presidente tras la graduación de Ainhoa como licenciada en Neurociencia y Psicología por la Universidad de Bristol. OKDIARIO les acompañó ya el jueves en la ceremonia. Las imágenes de Ainhoa y de los Sánchez en Bristol corrieron por los medios y las redes sociales como la pólvora a tres días de que la Audiencia de Madrid decida, el lunes, si procesa o no finalmente a Begoña Gómez. Estos días, Begoña Gómez ha jugado al despiste con el juez Peinado en relación al lugar y la fecha de la graduación de Ainhoa y a efectos de devolverle el pasaporte el próximo lunes también.

La exclusiva de OKDIARIO fue la comidilla de la familia Sánchez y de los escoltas durante el vuelo de vuelta de Bristol a Madrid. Dos horas y media de vuelo fue el momento perfecto para leer con detenimiento las informaciones y ver bien los vídeos que este medio publicó. Entre el grupo pudieron oírse algunos comentarios del estilo «se lo han currado» (en referencia a OKDIARIO) o  «entraron y grabaron la ceremonia».

Sánchez y Begoña Gómez cuchichean sin parar. Ella, incluso, acerca la mano a la oreja de Sánchez para hablarle. No había peligro. La familia que tenía detrás era inglesa, aunque la madre hablaba español.

Durante el vuelo, la familia Sánchez estuvo sentada sin moverse. Ainhoa, dormida buena parte del trayecto. Los demás, despiertos. Begoña Gómez, refugiada tras unas gafas de sol todo el viaje. Algunas risas con Diego Rubio y, sobre todo, mucho hablar bajito al oído de su marido enseñándole el móvil.

La azafata pasó a ofercerles un tentempié y un refresco. Begoña le contestó sin, ni siquiera, mirarle con un seco y rotundo «no». Tampoco le dió las gracias. Sánchez ni miró ni contestó a la azafata. La mujer del presidente lleva un almohada de viaje. El matrimonio apenas cruzó palabra, por no decir ninguna, con los padres de Sánchez en dos horas y media. Ainhoa y Carlota, sí. Estuvieron muy atentas a ellos. Al llegar a Madrid, Ainhoa se despidió, de manera espontánea, casi a gritos, de un amigo que viajaba al fondo del avión. Carlota sigue más seria. Ambas, muy cariñosas con sus abuelos.

Sánchez tuvo, en apenas dos y media de viaje, la oportunidad de engañar a otro ciudadanos más. Un pasajero se atrevió a saludarle y le pidió una foto. Él contestó: «Al llegar a Madrid». No era verdad. Al llegar a Madrid, todo estaba dispuesto para salir a toda velocidad del avión llamando la atención lo menos posible. Los escoltas bloquearon la salida de los pasajeros y todo el grupo familiar, con Sánchez a la cabeza, salió y bajó por la escalera lateral del finger. En pista les esperaba un microbús y un coche de la Guardia Civil detrás.

Antes de abandonar el avión, Sánchez comprobó que los Falcon son más cómodos que un avión comercial de la gente normal. Al levantarse del asiento, se dió un buen coscorrón con el compartimento superior del equipaje. Si hubiera ido en Falcon, como acostumbra, no le hubiera pasado.

La imagen de Pedro Sánchez usando un avión comercial para volver de Bristol no debería ser noticia. Pero lo es porque es inédita en estos ocho años tras haber abusado -más que usado- de los Falcon, los Airbus y los Super Puma del Grupo 45 del Ejército del Aire para viajes de recreo y privados. Muchos primeros ministros europeos se desplazan, habitualmente, en compañías comerciales incluso a compromisos oficiales. La mayoría separan, claramente, de forma muy escrupulosa, sus viajes oficiales de sus viajes privados a la hora de usar medios públicos. No ha sido el caso de los Sánchez.

Desde 2018, Pedro Sánchez ha dado más de 20 veces la vuelta al mundo en Falcon y Airbus. La falta de información es absoluta. Sánchez declaró secreto oficial todos sus viajes para no dar explicaciones. Por ejemplo, de los casi 50 misteriosos vuelos del Falcon a la República Dominicana en estos años. Ya no son un «bulo de la fachosfera». Las noticias de corrupción galopante y generalizada que enfangan a Sánchez, a Begoña Gómez, a su Gobierno y al PSOE han convertido esos vuelos misteriosos de los Falcon en una realidad.