España

Sánchez plagia 44 años después el lema de Felipe, al que desprecia: «El PSOE es el partido del cambio»

Copia el lema con el que el PSOE triunfó en 1982 pese a que González reniega por completo del sanchismo

  • Roberto Pérez
  • Periodista y licenciado en Ciencias Políticas. Especialista en sector público, economía política y presupuestaria, e instituciones político-administrativas. Trabajó para Agencia Efe y Cope, ejerció durante más de 20 años en ABC -etapa que incluyó el ejercicio temporal de la corresponsalía de Nueva York- y actualmente es subdirector de OKDIARIO.

La última bandera mitinera a la que este viernes se ha agarrado Pedro Sánchez para pedir el voto para el PSOE es decir que es el partido «del cambio». Plagia así, a la desesperada, el mismo lema con el que el PSOE de Felipe González logró en 1982 su gran triunfo electoral, el mayor en la historia del Partido Socialista Obrero Español que ahora, con el sanchismo, afronta de forma agónica cada cita con las urnas. Sánchez se apropia así del lema del PSOE de González, el líder histórico al que él mismo desprecia, al tiempo que Felipe deja claro que, mientras Sánchez siga al frente del partido, no le votará.

El PSOE de Felipe González de 1982 y el de Pedro Sánchez de este 2016 son irreconocibles. Felipe apostó por la OTAN, por el atlantismo, por una política exterior con EEUU como gran aliado, por el concierto europeo, por la moderación de la socialdemocracia tras haber renegado del marxismo años antes. Sánchez se ha abrazado a los herederos de ETA para gobernar, al independentismo catalán y al comunismo de Podemos y de Sumar, mientras se ha enfrentado a EEUU, ha convertido a España en la oveja negra de la OTAN y ha contemporizado hasta tal punto con Venezuela y con el islamismo terrorista que ha llegado a ser aplaudido por Hamás, la criminal organización asentada en Gaza y financiada por Irán que activó la espoleta de la actual guerra de Irán cuando, el 7 de octubre de 2023, esos terroristas cometieron la mayor matanza de judíos desde el Holocausto hitleriano: más de 1.200 asesinados y 250 secuestrados, de los que la gran mayoría murieron en el cautiverio.

Felipe González ha denunciado en público la deriva del sanchismo. Ha renegado por completo de este PSOE. Pero Sánchez, que a su vez desprecia a Felipe, no ha dudado este viernes en plagiar su gran lema de 1982, el que le llevó a conquistar La Moncloa con el gran resultado histórico del Partido Socialista.

Acorralado por la corrupción y los escándalos que alcanzan de lleno, entre otros, a su hermano, a su esposa y a sus dos lugartenientes en el partido, los ex secretarios de Organización José Luis Ábalos y Santos Cerdán, Pedro Sánchez ha presumido de su partido «del cambio» como gran alternativa electoral –dice– al PP y a Vox en Castilla y León.

Este viernes, en Valladolid, consciente de que el domingo le depara otro descalabro de órdago, Pedro Sánchez ha optado por copiar el que fue gran lema electoral de Felipe González en 1982. Ello con cuarenta y cuatro años de distancia, un partido –el de entonces– irreconocible con el actual y dos líderes que son el agua y el aceite.

Al margen de este lema, lo más que ha sido capaz de esgrimir Sánchez para pedir el voto para el PSOE en Castilla y León es decir que los socialistas son la alternativa «al tedio de Mañueco» y al «odio de Abascal».

No detalla las medidas anticrisis

Más allá de vender las devaluadas siglas del PSOE, Sánchez tampoco ha sido capaz de responder con nitidez la gran pregunta que en estos momentos se hacen ciudadanos y empresas: qué va a hacer el Gobierno para salvar el bolsillo de los consumidores y la competitividad de las empresas ante una inflación que ha cabalgado al galope con el sanchismo y que ahora se desboca por efecto de la guerra de Irán.

En este particular, el presidente sólo ha dicho en el mitin que el Ejecutivo utilizará «todos los recursos del Estado». Pero no ha aclarado ni cuántos, ni cómo ni cuándo. Eso sí, ha aprovechado para intentar culpar a la derecha española de la guerra de Irán y de sus consecuencias. Dice que «no pueden estar apoyando a quien incendia el mundo y luego quejarse del humo que provoca ese incendio». Pero de cómo piensa despejar ese «humo» que golpea a consumidores y empresarios españoles, Sánchez no ha dado detalle alguno.

Con este panorama, Sánchez se enfrenta a su tercer examen electoral este domingo en Castilla y León tras el descalabro del PSOE extremeño en diciembre y el hundimiento del partido en Aragón con la sanchista Pilar Alegría como cabeza de cartel y apuesta personal del presidente y líder del PSOE.