Pedro Corral: «Los republicanos obligaron a Muñoz Seca a pagarse el billete de tren a Madrid antes de asesinarlo en Paracuellos»
"Los artistas sufrieron la intolerancia por parte de uno y otro bando"
Vea aquí la entrevista completa a Pedro Corral, autor del libro 'Cómicos en guerra'
Pedro Corral (San Sebastián, 1963), escritor e investigador, presenta nuevo libro, Cómicos en guerra (editorial Esfera), donde rescata unas de las caras más desconocidas y humanas de la Guerra Civil española: la de los artistas, cómicos, actores, dramaturgos y trabajadores del espectáculo que vivieron el conflicto entre bambalinas, trincheras y escenarios improvisados. La obra aborda figuras emblemáticas como Federico García Lorca, Pedro Muñoz Seca o Enrique Jardiel Poncela, así como una amplia galería de intérpretes, vedetes, payasos y tramoyistas cuya trayectoria quedó marcada por la guerra. Aquí un aperitivo de la función.
PREGUNTA.- El título de su nuevo libro parece un oxímoron. Cómicos y guerra. ¿Puede haber humor en la tragedia?
RESPUESTA.- Sí, de hecho lo hubo. Las actuaciones que más éxito tuvieron eran precisamente las de los payasos, de los cómicos. Y hubo un evidente deseo del espectador de huir de la realidad de la guerra a través del espectáculo. Cómicos en guerra es, en realidad, un retablo de muchas figuras del espectáculo y del cine y su vida durante la guerra. Es un buen reflejo de lo que ocurrió en general en la sociedad española. Hubo quien se mostró indiferente, hubo quien se mostró comprometido con cada una de las dos causas en liza y los hubo que trataron de sobrevivir por encima de todo. La inmensa mayoría.
P.- No obstante, el drama también está presente en esta obra. ¿Cómo vivían los artistas y escritores cómicos el drama de la Guerra Civil?
R.- La guerra desde el primer momento supone el cierre de los teatros. Se irán abriendo poco a poco, dejando a mucha gente en paro. Esto llevará a que algunos se alisten en las milicias para tener, por lo menos, manutención. De hecho, en el bando republicano es muy singular que todos los sueldos en el mundo del teatro se igualaron en 10 pesetas. Desde la primera actriz o el primer actor hasta el último maquillador, todos cobraban diez pesetas. Es curioso que era el mismo sueldo que recibían los soldados a diario en el frente.
Es decir, se estableció en retaguardia para el mundo del espectáculo 10 pesetas diarias de sueldo para no provocar que los que se hubieran ido al frente se sintieran atraídos por la posibilidad de ganar más dinero en su profesión en retaguardia. También hay una proliferación de festivales benéficos a favor de una causa u otra en la que se implican los artistas. Por ejemplo, Estrellita Castro tenía un festival a las 17.30 de la tarde en un sitio y a las seis se anunciaba su aparición en otro festival benéfico.
P.- ¿Cómo vivieron la guerra los precursores y antepasados de Gaby, Fofó y Miliki, los payasos de la tele?
R.- Estos son los famosos Pompoff, Teddy y Emig. Ellos también se multiplicaron en festivales benéficos a favor de los heridos o de los huérfanos de los caídos, en el Madrid republicano. Y también dieron un paso al frente, nunca mejor dicho, puesto que actuaron frente a las tropas republicanas en los frentes de combate, lo cual no era baladí, porque en un frente pasivo, como se convirtió luego, por ejemplo, la Casa de Campo, después de la batalla de Madrid, un regimiento franquista de los que tenían enfrente Pompoff y Teddy, mientras actuaban ante los soldados republicanos, podía gastar 6.000 cartuchos de Mauser, 200 granadas de mortero. Es decir, que siendo frentes tranquilos, en el fondo dormían, como digo yo, como un cocodrilo con las fauces abiertas.
De hecho, estos payasos sufrieron algún bombardeo de la artillería franquista mientras actuaban ante los soldados republicanos. Esto les llevó después de la guerra a ser encarcelados y procesados por los franquistas, aunque después de tres meses de diligencias y de prisión en la cárcel de Porlier fueron liberados y pudieron retomar sus actuaciones en el Madrid de la posguerra. Pero no dejaron de ser un buen retrato de lo que ocurría con los artistas en la guerra, que -y esto lo dijo muy bien Carlos Arniches-, sufrieron la intolerancia por parte de uno y otro bando.
P.- El libro incluye revelaciones en torno a Federico García Lorca y Pedro Muñoz Seca, asesinados por uno y otro bando. ¿Es esto un alegato contra el revisionismo histórico que promueve el Gobierno de Sánchez?
R.- Un buen alegato contra el revisionismo es una historia rigurosamente documentada, rigurosamente objetiva, que es la que yo intento hacer y me siento muy orgulloso de que mi libro lleve 63 páginas de notas al pie. Es decir, está todo rigurosamente acreditado, con una base documental. Esto es el verdadero alegato contra cualquier tipo de revisionismo. Lo que revelo en el libro es toda la hecatombe del universo lorquiano después del asesinato de Federico en Granada por los sublevados. Primero, queda truncada una grandísima carrera literaria que ya había dado absolutamente prueba de su genialidad. Queda también deshecha la gran compañía que había llevado a los escenarios u obra, que es la compañía de Margarita Xirgu, que marcha de España en enero del 36 en un viaje que tenía que haber hecho por cierto, Federico y no hizo al final. La compañía Margarita Xirgu nunca más va a volver a España. Margarita Xirgu morirá en el exilio. Y también narro lo que es la guerra para el grupo teatral La Barraca que había creado Lorca.
Es muy dramática la historia de Federico porque su último amor, Juan Ramírez de Lucas es menor de edad y no consigue la autorización de su padre para obtener el pasaporte y viajar con Federico junto con la compañía de Margarita Xirgu en una gira iberoamericana que iban a realizar en el año 36. Esa fatalidad es la que va a hacer que Federico, finalmente, se quede en España. Juan Ramírez de Lucas le dijo a Luis María Anson, entonces director de Abc, -y está reflejado en el libro-, que se había sentido toda la vida responsable de la muerte de Federico. Juan Ramírez de Lucas llevó su amor con Federico en absoluto secreto toda su vida. Pero en esa gran exclusiva en el año 84, Ramírez de Lucas confesó a Anson: ‘He sido el último amante de García Lorca. Me siento responsable de su muerte porque no pudimos, por culpa de la negativa de mi padre para viajar al extranjero como menor de edad y no pudimos sumarnos a la gira de Xirgu’. Ésta es la tragedia que rodea a Federico.
P.- ¿Cómo era el grupo teatral La Barraca, impulsado por Lorca, en el que convivían comunistas y falangistas?
R.- La Barraca queda también disuelta con el estallido de la guerra. Habrá barracos que mueren en el frente, muchos se van a exiliar, otros van a sufrir cárcel. La Barraca era un proyecto cultural que aunaba a personas de muy distintas tendencias. Había falangistas yv había gente próxima al Partido Comunista. Y bueno, lo que pasa es que les unía a todos esa pasión por el teatro que les había inculcado magistralmente Federico García Lorca.
Durante el primer año de la guerra, La Barraca tendrá continuidad, no ya con estudiantes universitarios, que esos van a ser movilizados en filas, sino con estudiantes de bachillerato, actuando en frentes de batalla para las tropas republicanas. Con la peculiaridad, y creo que es uno de los grandes hallazgos del libro, que el encargado de los bolos de La Barraca en las divisiones republicanas era un hombre que colaboraba con la Quinta Columna. Es decir, La Barraca se convirtió de alguna manera en la tapadera de un hombre, su responsable, Manuel Valgañón, que dio refugio a centenares de derechistas protegidos en la retaguardia republicana, donde estos pudieron trabajar para la causa franquista.
P.- ¿Quién estuvo detrás del asesinato de Muñoz Seca en Paracuellos? Santiago Carrillo Solares, Pedro Luis de Gálvez…
R.- Hay algo anterior que señala aún más la responsabilidad del Gobierno republicano. Joaquín Dicenta, consejero delegado de la SGAE, va a entrevistarse personalmente con el director general de Seguridad, Manuel Muñoz Martínez, para pedirle la liberación de Muñoz Seca, que había sido detenido el 29 de julio en Barcelona en una pensión junto con su mujer por un actor, Avelino Nieto Tormo. He reconocido por vez primera a Nieto Tormo en unos fotogramas de una película, titulada Justicia divina, que filmó antes de la guerra. Tormo detiene a Muñoz Seca y su mujer a punta de pistola en Barcelona. Y les llevan a Madrid. Por cierto, un familiar de Muñoz Seca me dijo que les hicieron pagar el billete tanto a Pedro Muñoz Seca como a su mujer. Es en Madrid cuando Joaquín Dicenta intercede por él ante Muñoz Martínez, que responde que no pueden liberar a Muñoz Seca porque este está más seguro en la cárcel… de donde lo van a sacar para asesinarlo.
La responsabilidad de Carrillo es la que tuvo con todas las sacas de Paracuellos y de Aravaca, como consejero de Orden Público de la Junta de Defensa de Madrid. Pero Carrillo no es más que una pieza de todo un engranaje que el propio Gobierno republicano, a sabiendas de los centenares y centenares de asesinatos, no quiso parar más que una vez, ya ante el escándalo diplomático, internacional, pues luego lo retomó. Ésta es la figura de Melchor Rodríguez, que detiene por una vez las sacas. Le destituye el Gobierno republicano por haberlas parado y le vuelve a nombrar en diciembre para que ya las detenga definitivamente. Pero en esos meses, en esas semanas, entre noviembre y diciembre, hay una clara responsabilidad del Gobierno que sabe perfectamente lo que está pasando. Había demostrado que puede pararlo y, por un momento, deja que continúen o permite que continúen.
P.- Otro dramaturgo, el célebre Enrique Jardiel Poncela, acabó en una checa de Madrid por una denuncia falsa de gente del teatro. ¿A veces el enemigo lo tenían en casa estos autores y artistas?
R.- En la Guerra Civil se da una situación que creo que todos los espectadores conocen, que fue el ajuste de cuentas personal. Se utilizó el odio y la confrontación para dar rienda suelta a la venganza personalpor un motivo u otro, sentimentales, deudas, de todo tipo. Y en este caso, el propio Jardín Poncela, cuando le está interrogando en el Palacio de Medinaceli el jefe de la checa de la Motorizada, que era el socialista Enrique Puente Abuín, este le dice que tiene muchas denuncias contra él. Jardiel Poncela responde: ‘Sí, de mis amigos’. Y es que en los días anteriores, se había ido cruzando por la calle con amigos suyos en teoría, que le decían ‘yo a ti te voy a ajustar las cuentas, voy a ser yo el que te tenga que matar, Enrique y tal…’
Enrique Puente Abuín era panadero, del que decía Jardiel Poncela que ‘se ve que domina la masa’ o que ‘tiene varios mendrugos a sus órdenes’. Claro, es que no puedes más que reírte…
P.- De miliciano republicano a personaje televisivo en el tardofranquismo, o de militante del PCE a director de cine en la dictadura. ¿Cómo fueron posibles estas transiciones que usted narra en el libro con nombres y apellidos?
R.- Bueno, después de la guerra, después de un periodo duro de cárcel, de exilio en el franquismo, algunos intentan reconstruir sus vidas con gran dolor, con gran sacrificio, y acaban siendo figuras muy importantes. Yo quiero aquí desvelar uno de los nombres: Valentín Tornos, el famoso don Cicuta de nuestro queridísimo Un, dos, tres, responda otra vez. Tornos tomó una decisión en la guerra que fue ser miliciano, luego ser policía republicano. Intervino en la detención de un joven abogado que luego es fusilado en Paracuellos de Jarama. Esa denuncia le va a perseguir en la posguerra por parte del padre de ese chico asesinado, que reconoció a Valentín Tornos como uno de los que había detenido a su hijo. Luego, está diez años en el exilio, separado de su mujer, de Consuelo Cisneros, y al final vuelve a España.
En el año 50 empieza a trabajar en multitud de obras de teatro, y al final de su vida le llega esta oportunidad de trabajar en el Un, dos, tres, donde se gana el corazón de toda España. De hecho, su muerte en septiembre de 1976 fue portada en muchos periódicos españoles. Yo recuerdo una de Abc que me emociona, en la que el Rey Juan Carlos y la Reina Doña Sofía le están entregando la medalla del Trabajo por toda una vida dedicada al espectáculo, al teatro, al cine. Ésa es la España del abrazo de todos, que muchos seguimos pensando que es el ejemplo que debemos seguir para afianzar nuestra convivencia y para estar dispuestos a seguir haciendo posible la convivencia entre diferentes.
P.- «Nadie lo fusiló, nunca estuvo en la cárcel y nunca fue exiliado político». Eso dejó escrito el militar Ángel Palomino sobre su amigo, el humorista Miguel Gila. ¿Le da veracidad?
R.- Sí, completamente. Además, Miguel Gila, en sus memorias, señala muy tajantemente dos circunstancias de su frustrado fusilamiento por el bando nacional. Él dice que el fusilamiento fue en El Viso de Los Pedroches (Córdoba) en diciembre del 38, pero los nacionales no entraron aquó hasta marzo del 39. ¿Cómo pudo ser que le fusilaran en un pueblo que aún no estaba ocupado por los nacionales?
También dice Gila que él carga con el cabo Villegas, que sobrevive al fusilamiento y se lo lleva a Hinojosa del Duque. Es que Hinojosa del Duque tampoco estaba en manos nacionales. Lo va a estar en marzo del 39. Ya eso me hace pensar que, como declaró su amigo Ángel Palomino, no lo fusilaron ni borracho ni sobrio, que nunca estuvo en la cárcel y que tampoco se exilió por motivos políticos. Hubo otras razones… Es un caso muy parecido al de otro personaje que yo rescato, el del tramoyista José Lorente Granero, que también contó haber sido fusilado en el Alto del León por los nacionales, pero que después de la guerra va a contar otra versión. La cuestión es que el poeta Vicente Aleixandre, premio Nobel, se cree la primera historia y le dedica el Romance del fusilado en el semanario El Mono Azul de la Alianza de Intelectuales antifascistas.
P.- Al mítico portero Ricardo Zamora también rodea la historia de un falso fusilamiento. Y dicen que fue el comunista Pedro Luis de Gálvez quien le salvó del paredón, a diferencia del destino de Muñoz Seca. ¿Su próximo libro será sobre el deporte o el fútbol y la Guerra Civil?
R.- Debo confesar que lo he pensado en algunas ocasiones. Tengo algunas historias referidas al deporte. Por ejemplo, hay una que he investigado muy a fondo y que tengo publicada en mi blog, el asesinato de José Suñol Garriga, presidente del Barça y diputado de Esquerra Republicana muerto en Guadarrama el 6 de agosto de 1936 a manos de una avanzadilla de los nacionales. Él va en un coche con su secretario, con un chófer y con un periodista a visitar el frente, pero se pasan de líneas y llegan a la casilla de peones camineros que está localizada al pie del Alto del León, del Puerto de Guadarrama. Aquí se paran, creyendo que han llegado a una posición republicana, pero los de la avanzadilla nacional detienen al grupo y los fusilan.
Sin embargo, me he encontrado una nota de Ecos de Sociedad de La Vanguardia y en otro periódico de Barcelona, del año 44, en la que aparece José Suñol Garriga de testigo de una boda. Ahí se abre el misterio: si sobrevivió a ese fusilamiento, si se mantuvo escondido, si reaparece después en esa boda en el año 44, si es un homenaje de la familia a José Suñol Garriga, que ya saben asesinado… Es un misterio verdaderamente curioso como otros tantos de la Guerra Civil que hay que seguir desentrañando. Porque la Guerra Civil está para los estudiosos, para los aficionados, gente que verdaderamente sentimos pasión por descubrirla y conocerla. Hay que apartar la Guerra Civil de esa utilización partidista, interesada, cortoplacista, oportunista, que muchos hacen, sobre todo en el mundo de la política.
Lo último en España
-
Éstas son las personas que no van a poder votar en las elecciones de Castilla y León 2026, según la ley
-
Horario debate electoral Castilla y León y dónde ver por TV hoy a los candidatos a las elecciones del 15 de marzo
-
El PP está a 4.000 votos de quitar 3 escaños a la izquierda en León, Salamanca y Ávila
-
Mañueco mantiene los 31 escaños de 2022 y seguirá necesitando a Vox, que crece cuatro
-
Adiós a aparcar gratis en Madrid: el cambio en la zona SER que va a enfurecer a estos ciudadanos
Últimas noticias
-
Repsol invertirá hasta 10.000 millones de cara a 2028 y repartirá 3.600 millones en dividendo en efectivo
-
Arnold Schwarzenegger podría volver como actor a una de sus franquicias más queridas: la saga lo pide a gritos
-
Es uno de los mejores platos de cuchara que tenemos en España, pero sólo lo disfrutan los murcianos y en Cuaresma
-
Madrid da marcha atrás y autorizará la circulación de coches sin etiqueta ambiental
-
¿Hay prórroga en las eliminatorias de la Champions League?