Los médicos de Ceuta cargan contra la Sanidad de Monica García: «¿Cómo quieren saber qué pasa si no nos escuchan?»
El Colegio denuncia que farmacéuticos, enfermeros y psicólogos sí han sido convocados al encuentro mientras la profesión médica, que está en primera línea asistencial, queda fuera
El Colegio Oficial de Médicos de Ceuta (COMCE) ha estallado contra su exclusión de la reunión sanitaria convocada este martes en el Hospital Universitario de Ceuta. Farmacéuticos, enfermeros y psicólogos sí han sido llamados a participar en el encuentro para analizar la situación sanitaria derivada de la entrada masiva de personas registrada en la ciudad en las últimas semanas, mientras que los médicos, según denuncia su corporación profesional, han quedado fuera.
Para el COMCE, resulta incomprensible que se pretenda conocer la realidad asistencial de Ceuta sin escuchar precisamente a quienes atienden a los pacientes en consultas, centros de salud, urgencias y servicios hospitalarios.
«No queremos ser más, pero tampoco menos», sostiene el Colegio, que considera que esta exclusión resulta especialmente difícil de justificar en un momento en el que la sanidad ceutí afronta una presión asistencial extraordinaria. El INGESA sostiene que ha incorporado más de 90 profesionales de refuerzo desde la entrada del 30 de julio y que el sistema está lejos del colapso, aunque reconoce un incremento de la actividad asistencial.
El COMCE recuerda que es una corporación de derecho público y la representación oficial de los médicos de Ceuta, del mismo modo que los colegios profesionales representan a sus respectivos colectivos. Por eso reclama el mismo espacio de interlocución que se ha ofrecido al resto de profesiones sanitarias.
«Pretender conocer qué está ocurriendo en la sanidad de Ceuta sin escuchar a sus médicos supone renunciar de antemano a una parte esencial de la realidad», sostiene el Colegio.
La organización considera que no se trata de restar importancia a Enfermería, Farmacia, Psicología o cualquier otra profesión sanitaria. Al contrario: todos los colectivos deben participar en el análisis de una situación excepcional. Pero precisamente por ello considera difícil de entender que la profesión médica sea la única gran representación sanitaria que no esté presente.
La comparación que emplea el COMCE es contundente: sería como abordar la prevención de incendios sin escuchar a los bomberos o elaborar un plan urbanístico sin contar con los arquitectos.
La presión asistencial, en el centro del conflicto
La disputa se produce además después de varias semanas de tensión entre los profesionales sanitarios y la Administración. El COMCE lleva días reclamando que las autoridades no se limiten a ofrecer cifras, sino que conozcan directamente lo que sucede en los centros sanitarios.
El pasado 12 de agosto, el Colegio ya reclamó a la ministra de Sanidad, Mónica García, que acudiera a Ceuta y rechazó que las advertencias de los profesionales pudieran calificarse de «alarmistas».
Los médicos sostienen que la situación actual se suma a problemas estructurales que ya existían antes de la crisis: dificultades para captar y fidelizar especialistas, vacantes, dependencia de derivaciones a la Península y limitaciones para desarrollar determinados servicios por falta de profesionales.
La llegada de una demanda asistencial extraordinaria, argumentan, se produce por tanto sobre un sistema que ya arrastraba dificultades.
INGESA, por su parte, asegura haber reforzado la plantilla con más de 90 profesionales desde el inicio de la crisis. Según los datos difundidos por su presidente, Javier Padilla, en una sola jornada se registraron más de 300 asistencias a población migrante, 106 en Atención Primaria y 203 en Urgencias, mientras 24 personas permanecían ingresadas.
Precisamente estas cifras, según el COMCE, hacen todavía más necesaria la participación de los médicos en cualquier reunión destinada a evaluar la situación.
«No va a haber represalias por hablar con nadie»
El enfrentamiento se extiende también a la libertad de los profesionales para trasladar a los medios de comunicación lo que están viviendo.
Padilla ha asegurado públicamente que «no va a haber represalias por hablar con nadie» y ha sostenido que cualquier represalia sería, además de ilegal, poco efectiva porque existen profesionales dispuestos a hablar en los medios.
La cuestión, sostienen, no debería ser si las represalias serían o no efectivas, sino que sería absolutamente inadmisible que un profesional sanitario sufriera consecuencias por expresar una opinión sobre su realidad laboral o asistencial.
El Colegio cuestiona igualmente que desde la Administración se haya presentado como una cuestión de desinformación alguna de las denuncias realizadas por profesionales. Una cosa, señala, es combatir una información falsa y otra muy distinta desacreditar automáticamente una crítica profesional.
«No toda información incómoda es falsa. No toda discrepancia con la Administración es desinformación. Y no todo profesional que alerta de una deficiencia está atacando al sistema sanitario», defiende.
La contradicción que denuncia el Colegio
Para los médicos existe una contradicción evidente: mientras el presidente de INGESA asegura públicamente que los profesionales pueden hablar con quien quieran, la corporación que representa oficialmente a los médicos de Ceuta no ha sido convocada a una reunión destinada precisamente a escuchar a los colegios profesionales sanitarios.
«Se puede garantizar públicamente que los médicos pueden hablar. Pero para que exista diálogo también tiene que haber alguien dispuesto a escucharlos», afirma el COMCE.
El Colegio reclama además que las cifras de refuerzo se expliquen con mayor detalle. INGESA habla de más de 90 profesionales incorporados, pero los médicos preguntan cuántos son facultativos, cuántos enfermeros, cuántos técnicos y cuántos pertenecen a otras categorías; a qué servicios han sido destinados y durante cuánto tiempo permanecerán en Ceuta.
La propia información publicada por INGESA indica que el refuerzo incluye distintos perfiles profesionales y personal de apoyo. Para el COMCE, una cifra global no permite determinar cuánto ha aumentado realmente la capacidad médica de cada servicio.
Una cama libre no cuenta toda la historia
Otro de los puntos de discrepancia se refiere a la ocupación hospitalaria. Padilla ha señalado que el Hospital Universitario presenta una ocupación inferior al 50%, un dato que utiliza para rechazar la existencia de un colapso sanitario.
El Colegio considera que el porcentaje de camas ocupadas puede aportar información sobre la disponibilidad hospitalaria, pero no constituye por sí solo un termómetro de la presión asistencial.
La capacidad de un sistema sanitario depende también de médicos, enfermeros, técnicos, pruebas diagnósticas, tiempos de espera, Atención Primaria, Urgencias y capacidad de seguimiento.
Por eso, el COMCE sostiene que una cama disponible no equivale necesariamente a un sistema con capacidad suficiente para responder a toda la demanda.
El Colegio afirma además que los médicos han tenido que asumir más turnos y guardias para responder a las necesidades asistenciales y apunta a la petición de voluntarios para cubrir guardias en Urgencias.
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