España
ETA

La matanza que marcó el historial de Henri Parot: 11 muertos, entre ellos seis niños, en el cuartel de Zaragoza

El atentado provocó también más de 80 heridos

Parot estuvo doce años al frente del llamado comando itinerante o comando Argala

El etarra Henri Parot, quien ha sido liberado tras haber obtenido el tercer grado penitenciario por parte del Gobierno vasco, es uno de los etarras más sanguinarios en la historia de la banda terrorista. Durante doce años, entre 1978 y 1989, Parot lideró el llamado comando itinerante o comando Argala, una célula de ETA que la banda hizo circular por toda España, sin arraigo en ningún territorio fijo, precisamente para dificultar su detención.

Bajo su mando, el grupo llegó a sumar hasta siete integrantes y protagonizó una veintena de atentados que dejaron cerca de 40 muertos y más de 200 heridos, hechos por los que fue condenado a 4.800 años de cárcel.

Ahora bien, de toda su sangrienta carrera, cabe mencionar el atentado de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza llevado a cabo el 11 de diciembre de 1987.

Aquel día, Henri Parot condujo personalmente un Renault-18 cargado con 250 kilos de amonal hasta la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza y lo dejó estacionado junto al edificio. La explosión derribó parte de las cuatro plantas del cuartel y causó 11 muertos, entre ellos cinco niñas: las gemelas Miriam y Esther Barrera Alcaraz, de 3 años; Silvia Pino Fernández, de 7; Silvia Ballarín Gay, de 6, y Rocío Capilla Franco, de 12. Más de 80 personas resultaron heridas.

Doce años al frente del comando itinerante

La matanza de Zaragoza no fue un hecho aislado, sino el punto culminante de una carrera terrorista que Parot inició en 1978 al frente del llamado comando itinerante o comando Argala, una célula de ETA que la banda hizo circular por toda España, sin arraigo en ningún territorio fijo, precisamente para dificultar su detención. Bajo su mando, el grupo llegó a sumar hasta siete integrantes, entre ellos su propio hermano, Jean, y protagonizó una veintena de atentados que dejaron cerca de 40 muertos y más de 200 heridos a lo largo de doce años.

El primer crimen del comando llegó el 2 de noviembre de 1978 en Irún, donde asesinaron al empresario José Legasa Ubiría por negarse a pagar el impuesto revolucionario de ETA. Dos semanas después, viajaron hasta Madrid para tirotear al juez del Tribunal Supremo José Francisco Mateu Cánoves. El 3 de enero de 1979 mataron a tiros al general Constantino Ortín Gil, y en mayo de ese año Parot ametralló con una Uzi a un teniente general y dos coroneles, rematando el ataque con una granada lanzada contra su vehículo.

En mayo de 1981 ideó una nueva modalidad de atentado: aproximarse en moto a un coche blindado y depositar sobre el techo, con imanes ocultos en una bolsa de El Corte Inglés, un artefacto explosivo que mató a un teniente coronel, un cabo y un soldado conductor. En noviembre de 1982 ametralló al general Víctor Lago Román en pleno centro de Madrid. En enero de 1984 asesinó al teniente general Guillermo Quintana Lacaci a la salida de misa, rematándolo en el suelo y disparando en una pierna a su esposa cuando esta intentó golpearlo con el bolso. En agosto de 1985 mató a tiros en Castellón a Clément Perret Beniain, y en febrero de 1986 asesinó en Madrid, a tiros y con una granada, a un vicealmirante y a su conductor.

En septiembre de 1986, el comando ejecutó su primer coche bomba, con 20 kilos de TNT, contra un microbús de la Guardia Civil en Barcelona. En enero de 1987 hicieron explotar una furgoneta bomba en la plaza del Pilar de Zaragoza, matando a un comandante y al chófer de un autobús militar. En mayo de ese año, un coche bomba contra la Dirección General de la Guardia Civil en Madrid mató a una mujer de 79 años que esperaba un semáforo. Siete meses después llegaría la matanza del cuartel de Zaragoza.

El patrón de los coches bomba no se detuvo ahí: el 22 de noviembre de 1988, Parot repitió el mismo método en Madrid, esta vez contra la Dirección General de la Guardia Civil, matando a un trabajador de RTVE y a un niño de dos años, Luis Delgado Villalonga, y dejando 46 heridos. En mayo de 1989 murieron dos policías nacionales al inspeccionar un coche con explosivos que el comando había abandonado. En agosto de ese año, una carta bomba dirigida a un funcionario de prisiones mató a su madre, Conrada Muñoz Herrera, al abrirla en su domicilio de Granada. El 12 de septiembre de 1989, Parot participó personalmente en el asesinato a tiros de la fiscal de la Audiencia Nacional Carmen Tagle González en Madrid.

Parot fue detenido en Sevilla en abril de 1990, cuando transportaba 300 kilos de amonal con los que planeaba volar la Jefatura Superior de Policía de la capital andaluza. La Audiencia Nacional acabó condenándolo a una pena acumulada de 4.800 años de cárcel por 82 asesinatos, atentados, estragos, lesiones y terrorismo, la mayor condena individual dictada nunca contra un miembro de ETA.