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La Ley de Bienestar animal es contundente: multas de hasta 50.000 euros por dejar a tu gato solo en casa e irte de vacaciones

La norma prohíbe dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos; en perros, el plazo es de 24 horas

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  • Ángel Pérez
  • Soy Ángel Pérez, periodista titulado por la Universidad Europea y con un máster de Periodismo Deportivo en la Universidad Villanueva.

Dejar a tu gato solo en casa mientras te vas de puente puede parecer normal. Varios cuencos de agua, comida suficiente y un arenero limpio pueden parecer que lo resuelven todo, pero la Ley de Bienestar Animal ha fijado un límite claro. La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales entró en vigor el 29 de septiembre de 2023, aunque fue publicada en el BOE el 29 de marzo de ese mismo año.

El punto que atañe a los gatos se encuentra en el artículo 27. La norma prohíbe dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos; en perros, el plazo es de 24 horas. Eso significa que los gatos no pueden quedarse más de tres días seguidos sin que nadie cuide de su estado y garantice sus necesidades (la ley habla de supervisión real, no solo de comida).

La multa, en caso de incumplir la norma, podría llegar hasta los 50.000 euros, aunque no se aplica automáticamente en cualquier caso. La ley distingue entre infracciones leves, graves y muy graves según daño, sufrimiento, reincidencia o circunstancias concretas.

Multas de hasta 50.000 euros

El artículo mencionado considera que las infracciones graves tienen que ser sancionadas con multas de 10.001 a 50.000 euros, mientras que las muy graves alcanzan 200.000 euros. La clave está en el daño. Si dejar al animal sin supervisión conlleva lesiones, sufrimiento o una situación de riesgo, el escenario pasaría de leve a más serio.

La razón de esto es sencilla. Los gatos tienen fama de independientes, pero independencia no es autosuficiencia. El problema no es solo que falte comida (un gato puede dejar de comer, beber o tener diarrea sin que nadie se entere), sino que se trata de impedir que un animal quede abandonado dentro de una vivienda. Por tanto, si se va a estar fuera más de tres días, hay que dejarlo a cargo de un cuidador, alguien de la familia o una residencia felina adecuada.