Garrigues Walker y Ortega Benito, premiados por su defensa del Estado de Derecho
El galardón jurídico ICOGAM-AEGGA reconoce ex aequo a dos referentes de la abogacía española
Antonio Garrigues Walker y Victoria Ortega Benito han recibido ex aequo el II Premio Jurídico ICOGAM-AEGGA «Manuel Herranz» en reconocimiento a sus trayectorias al servicio del Estado de Derecho, la defensa de los valores constitucionales y el fortalecimiento de las profesiones jurídicas en España.
La ceremonia, celebrada el pasado lunes en la Sala Truss del Movistar Arena de Madrid, reunió a representantes del ámbito jurídico, institucional y académico en un acto que busca consolidarse como referencia dentro del panorama jurídico español.
El Ilustre Colegio Oficial de Gestores Administrativos de Madrid (ICOGAM) y la Asociación Empresarial de Gestores y Gestorías Administrativas (AEGGA) han sido los impulsores de este galardón, que en su segunda edición estrena la denominación «Manuel Herranz» en homenaje al que fuera vicepresidente y presidente de Honor del Colegio.
El presidente del ICOGAM, Fernando Santiago, abrió el acto reivindicando el legado de Herranz como alguien que «construyó instituciones» a lo largo de décadas de dedicación a la profesión. «El verdadero legado no consiste únicamente en tener éxito profesional. Consiste en dejar una institución mejor de la que encontramos. Ese fue el legado de Manuel Herranz y ese es también el legado de nuestros premiados», señaló Santiago ante los asistentes.
Santiago aprovechó también para subrayar el papel práctico e insustituible de las profesiones jurídicas en la vida cotidiana de los ciudadanos: «Las leyes son imprescindibles, pero una ley por sí sola no cambia la vida de nadie. La cambia cuando alguien la interpreta correctamente, la aplica con rigor y ayuda a ejercer un derecho o a cumplir una obligación. Ahí es donde trabajan las profesiones jurídicas».
Premio jurídico ICOGAM
El jurado del premio acordó la distinción ex aequo al entender que ambos galardonados representan, desde trayectorias distintas pero complementarias, «una misma concepción del Derecho basada en el servicio, la responsabilidad institucional y el compromiso con la sociedad».
Antonio Garrigues Walker fue reconocido por su contribución a la modernización de la abogacía española, la defensa de la seguridad jurídica y la proyección internacional del Derecho español. El jurado puso especialmente en valor su «capacidad para integrar excelencia técnica, visión institucional y compromiso humanista», cualidades que han marcado una carrera de décadas al frente de uno de los despachos más influyentes del país.
Victoria Ortega Benito, por su parte, fue galardonada por su liderazgo institucional al frente del Consejo General de la Abogacía Española y de Unión Profesional, así como por su defensa permanente de la igualdad y el acceso a la justicia. Su trayectoria ha estado marcada por un compromiso constante con los valores éticos de la profesión y con la cercanía del Derecho a los ciudadanos.
La laudatio de ambos fue pronunciada por Juan Carlos Campo, magistrado del Tribunal Constitucional, quien dibujó un retrato elogioso de los premiados tanto en su dimensión profesional como humana. «Han demostrado que el liderazgo puede ejercerse desde la serenidad, que la autoridad puede construirse desde el respeto y que el prestigio auténtico nace siempre del trabajo bien hecho», afirmó Campo.

Visibilidad de la abogacía
En sus palabras de agradecimiento, Garrigues Walker puso el dedo en la llaga sobre una paradoja que, a su juicio, lastra al sector: mientras médicos, arquitectos o ingenieros gozan de pleno reconocimiento social, existe todavía un notable desconocimiento sobre la labor de abogados, gestores administrativos y otros profesionales del Derecho. «Tenemos la obligación de explicar mejor a la sociedad qué hacemos y por qué nuestro trabajo resulta necesario para el buen funcionamiento de las instituciones y de la convivencia democrática», sostuvo.
Ortega Benito, por su parte, reivindicó la función epónima —ejemplar y nominadora de valores— que desempeñan las profesiones jurídicas en la democracia. «Las profesiones jurídicas desempeñamos una función esencial para la convivencia democrática. Nuestro compromiso debe ser siempre acercar el Derecho a las personas, proteger sus derechos y contribuir a unas instituciones más sólidas y más cercanas a los ciudadanos», afirmó.
El premio nació en su primera edición sin el nombre de Herranz, incorporado precisamente en esta segunda convocatoria para rendir tributo a quien el ICOGAM considera uno de sus grandes artífices. La ceremonia de este año ha reunido a jueces, fiscales, abogados, procuradores, notarios, registradores, graduados sociales y gestores administrativos en un acto que sus organizadores conciben como escaparate anual de la excelencia jurídica española.
El acto concluyó con la entrega de las estatuillas acreditativas y un encuentro institucional entre asistentes y premiados.
En un momento en que la confianza ciudadana en las instituciones atraviesa tensiones en toda Europa, que un abogado nonagenario y una jurista en plena madurez profesional compartan un mismo galardón —y un mismo discurso— sobre el valor del Derecho bien ejercido es, quizás, la señal más elocuente de que algunas convicciones no pasan de moda.