Banderas marroquíes, gritos de «Palestina libre» y amenazas de cóctel molotov contra simpatizantes de Vox en Bonavista (Tarragona)
"Han preferido la inmigración procedente de países del Magreb porque entendían que podían hacer de ellos los nuevos catalanes"
La manifestación convocada este pasado miércoles en el barrio de Bonavista, en Tarragona, para denunciar la inseguridad y el deterioro del barrio, acabó con un violento recibimiento por parte de los contra-manifestantes: banderas marroquíes y palestinas ondeando frente a los asistentes, gritos de «Palestina libre» y, en el momento de mayor tensión, una amenaza directa lanzada desde el grupo contrario a la protesta: «Tírenles un cóctel molotov».
Los simpatizantes de Vox que participaron en la concentración, convocada para reclamar seguridad y denunciar la transformación del barrio en un gueto islámico, se encontraron rodeados por inmigrantes de origen árabe que no dudaron en recurrir a la intimidación y las amenazas de violencia. El dispositivo de los Mossos d’Esquadra tuvo que emplearse a fondo para evitar males mayores. La tensión fue tal que el supermercado de la zona se vio obligado a bajar la persiana con clientes dentro para protegerlos de los altercados.
Bonavista fue durante décadas un barrio obrero de marcada identidad española. Hoy sus calles cuentan otra historia: locutorios, peluquerías árabes y comercios del Magreb han reemplazado al tejido comercial de siempre, mientras los vecinos de toda la vida denuncian robos nocturnos, trapicheos a plena luz del día y una inseguridad que los mantiene encerrados en sus propias casas. «Cada noche hay robos, abren coches, roban motos. Es algo increíble», relata uno de ellos. Otro cuenta que su abuela ya no baja a la calle ni por las tardes. «Se queda en casa. ¿Y por la noche? Ni de coña», resume.
La escena de las banderas marroquíes y palestinas frente a vecinos que reclamaban seguridad en un barrio español resume, para los organizadores, el problema de fondo: una inmigración ilegal masiva que ha transformado Bonavista hasta hacerlo irreconocible, amparada por décadas de políticas migratorias de la izquierda y el separatismo catalán. «Han preferido la inmigración procedente de países del Magreb porque entendían que podían hacer de ellos los nuevos catalanes», denunció uno de los intervinientes. «Parte de la islamización de nuestros barrios responde a esas políticas», añadió.
Al final de la jornada, con la manifestación disuelta a la fuerza y los ánimos encendidos, uno de los organizadores lo dijo sin rodeos: «Aquí hay vecinos de toda la vida, sus hijos y sus nietos, que solamente quieren vivir en paz y ahora mismo están atrapados en un gueto. No protegemos a la minoría autóctona que vive aquí. Protegemos a los de fuera». Los que no pudieron salir a la calle lo aplaudieron desde sus ventanas. En silencio, como llevan años haciendo todo.
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