España
Elecciones Madrid 2021

Ayuso arrasa a Sánchez, echa a Iglesias y con 65 escaños supera a toda la izquierda junta

Los 65 escaños conseguidos por Ayuso superan en siete a los de toda la izquierda

PP y Vox suman 78 escaños frente a los 58 del PSOE, Más Madrid y Podemos

Iglesias anuncia entre lloros que deja la política y culpa de todos sus males al «fascismo»

  • Agustín de Grado
  • Subdirector y responsable del Área Política en OKDIARIO. Antes jefe de área en ABC, subdirector en La Razón y director de Informativos en Telemadrid.

Hay alternativa al sanchismo. Isabel Díaz Ayuso le ha puesto nombre con un triunfo arrollador. Los madrileños han acudido masivamente a las urnas para otorgarle 65 escaños, siete más que a toda la izquierda junta: PSOE (24), Más Madrid (24) y Podemos (10). Un ciclón electoral que supone un aviso para Pedro Sánchez y ha terminado expulsando de la política a Pablo Iglesias.

La candidata del PP no necesitará siquiera el voto de los 13 diputados de Vox para seguir presidiendo la Comunidad de Madrid, le bastará con su abstención. Tras una gestión de la pandemia a contracorriente del Gobierno de España, del resto de las comunidades y gobiernos europeos, Ayuso se ha merendado a Ciudadanos (que pierde sus 26 escaños de una sola tacada) y ha bailado sobre las cenizas de las izquierdas del “¡No pasarán!”.

El vendaval desatado por Ayuso ha tenido efectos transversales. Ha roto todos los prejuicios y reduccionismos de clase o identidad que trata de imponer la izquierda. El PP ha ganado a la vez en el Vallecas de Pablo Iglesias y el elitista barrio de Salamanca, en el rico Pozuelo y la trabajadora Fuenlabrada. Se ha impuesto por primera vez en todos los distritos de Madrid y en 176 de los 179 pueblos de la Comunidad, incluidos todos los del falsamente denominado ‘cinturón rojo’.

Era una perfecta desconocida cuando Pablo Casado eligió a Isabel Díaz Ayuso (Madrid, 1978) en enero de 2019 como candidata del PP a la Comunidad de Madrid. ¿Qué había hecho en su vida? Nada, salvo llevar las redes sociales de Pecas, la perrita de Esperanza Aguirre, se burlaban sus enemigos. Dos años después de haber firmado el peor resultado histórico del PP en Madrid, es un fenómeno de liderazgo político cuya victoria (ha pasado de 30 a 65 escaños en 24 meses) callará bocas, será analizada con preocupación en la Moncloa, con cierto recelo en Génova y con interés en las Facultades de Ciencias Políticas.

Victoria nacional

La cita electoral tenía una dimensión nacional. No porque Ayuso lo pretendiera, sino porque así lo quisieron sus adversarios, que vieron en el adelanto electoral la inesperada oportunidad de acabar con el incordio que suponía la disidencia política del Gobierno de Madrid. Primero Pablo Iglesias, que saltó del Ejecutivo de coalición para salvar a Podemos de la irrelevancia intentando plantear un plebiscito entre él y la presidenta. Ayuso recibió su embestida a porta gayola con una frase para el recuerdo: “España me debe una, que hemos sacado a Pablo Iglesias de la Moncloa”.

Después entró Pedro Sánchez, que al no poder cambiar de candidato teledirigió la campaña de Ángel Gabilondo imponiéndole el mensaje, la lista y la estrategia sin contar que iba a ser la primera vez que los madrileños se pronunciarían en las urnas sobre el Gobierno socialcomunista tras año y medio de estados de alarma, confinamientos, cierres, muertes y ruina económica por culpa de un virus del que España no iba a tener “más allá de algún caso”.

Con el PSOE a 41 escaños del PP y Podemos a 55, Sánchez e Iglesias son hoy los dos grandes damnificados del ciclón que Ayuso, con casi 900.000 votos más que en 2019, ha desatado en las urnas contra el virus, la ruina y la pena. Porque no otra cosa fue su campaña sino un llamamiento a rebelarse frente al miedo de las restricciones, los cerrojazos y los impuestos que vendrían si los madrileños no hablaban claro. “Comunismo o libertad”, sentenció Ayuso con trazo grueso. Y la gran mayoría de los votantes no se despistó ni siquiera cuando una izquierda a la desesperada desempolvó esa antigualla de la “amenaza fascista”.

Madrid, un muro contra la izquierda

Madrid ha vuelto a ser ese muro insuperable contra el que la izquierda se estrella una y otra vez desde 1995. Y contra él se ha golpeado sobre todo el PSOE, que pierde por primera vez la hegemonía de la izquierda al verse superado en votos por los errejonistas, aunque hayan terminado empatados a 24 escaños. Con 13 escaños menos que hace dos años, el PSOE es rebasado por la izquierda a su izquierda que representan Más Madrid (24 diputados) y Podemos (10). Por primera vez desde 1977 el PSOE no será la fuerza hegemónica de la izquierda y estará en minoría frente a quienes eran un solo partido hasta la ruptura de Iglesias con Íñigo Errejón.

Del combate electoral con Ayuso también ha salido malparado el líder de Podemos. El abandono de la Vicepresidencia del Gobierno no sirvió para movilizar a la izquierda ante la posibilidad de un Gobierno de la «derecha criminal» ni ha evitado que Podemos siga siendo la última fuerza en la Asamblea de Madrid, tras Vox. La candidatura encabezada por Rocío Monasterio tendrá tres diputados más que la formación morada en el Parlamento regional. Demasiado para un Iglesias que ha preferido abandonar el barco entre un cúmulo de autojustificaciones pero sin una sola autocrítica.

El 58% de los votos para la derecha

Por último, el resultado por bloques ideológicos no deja lugar a dudas tampoco. El 57,9% de los votantes ha apostados por las tres fuerzas del centroderecha: PP (44,7%), Vox (9,1%) y Ciudadanos (3,5%). Los que lo han hecho por la izquierda se han quedado en el 41,6%: Más Madrid (17%), PSOE (16,9%) y Podemos (7,2%).