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Economía
Comunidad de vecinos

Ya ha entrado en vigor y la Ley de Propiedad Horizontal lo confirma: si tu vecino no paga la comunidad le puedes prohibir usar el párking y el artículo 21 lo avala

Los impagos dentro de una comunidad de vecinos no son algo raro ya que basta con que uno deje de pagar para que empiecen los problemas, sobre todo en edificios donde las cuentas van bastante ajustadas y cualquier cuota cuenta.

En ese contexto, la Ley de Propiedad Horizontal sigue siendo la referencia para saber qué se puede hacer y qué no. Y dentro de esa ley, el artículo 21 es el que marca cómo actuar cuando hay deudas pendientes. Y con los últimos ajustes, se refuerzan algunas herramientas que ya existían, y entre ellas aparece una que genera bastantes dudas y es la posibilidad de limitar el uso de ciertas zonas comunes, tal y como es el caso del parking o el garaje.

Si tu vecino no paga la comunidad le puedes prohibir usar el párking

En el momento en que un propietario deja de pagar una cuota, ya entra en esa situación, así que da igual si es una cuota ordinaria, una derrama o una aportación al fondo de reserva ya que si no se paga, hay deuda.

Y a partir de ahí, la comunidad puede empezar a moverse para reclamar ese dinero. Lo habitual es iniciar el procedimiento legal, pero no es la única vía que se contempla ya que también se pueden adoptar medidas internas que buscan presionar para que esa deuda se regularice cuanto antes, siempre dentro de lo que permite la ley.

El uso del parking no siempre se puede cortar

Este es el punto clave ya que no en todos los casos se puede impedir que un vecino utilice su plaza de garaje. Todo depende de cómo esté configurado ese parking dentro de la comunidad. Y esto es algo que muchas veces no se tiene en cuenta hasta que surge el problema. De este modo, cuando la plaza es independiente, con su propia cuota o se considera un servicio aparte, entonces sí se puede plantear la restricción. Pero si está vinculada directamente a la vivienda, es decir, si forma parte del propio derecho de propiedad, la cosa cambia bastante. En ese caso, impedir su uso podría ser ilegal. Por eso, antes de hacer nada, hay que mirar bien cómo está definida esa plaza en la documentación de la comunidad.

Qué hay que hacer antes de tomar la decisión

No es una medida que se pueda aplicar de un día para otro sino que se debe seguir una serie de pasos, y además hacerlo bien. Primero, comprobar que el garaje se puede tratar como un elemento separado. Si ese punto no está claro, no conviene avanzar. Después, asegurarse de que la restricción no afecta a otras cosas. Es decir, no se puede impedir que el vecino acceda a su casa, sólo al uso del parking como tal y a partir de ahí se deberá llevar a la junta.

La junta es donde se decide todo

La propuesta tiene que aparecer en el orden del día, de forma clara y se debe convocar a todos los vecinos incluyendo también a los deudores. Estos pueden acudir, pero no pueden votar mientras no estén al corriente de pago. Para aprobar la medida no hace falta unanimidad ya que basta con mayoría simple de los propietarios presentes o representados. Si sale adelante, debe quedar reflejado en el acta que la medida es temporal y que se levantará en cuanto se pague la deuda. Luego ese documento se envía después a todos los propietarios para que quede constancia.

Una vez aprobado, no se ejecuta directamente.

La comunidad debe dar un último aviso al vecino moroso. Un aviso formal, en el que se le da un plazo concreto para pagar y evitar la restricción. Ese paso es importante, porque demuestra que se ha dado una oportunidad antes de aplicar la medida. Si en ese tiempo no regulariza la situación, entonces sí se puede actuar. En la práctica, esto suele ser algo bastante sencillo: se desactiva el mando del garaje, la tarjeta o el sistema de acceso. Y a partir de ahí, ya no puede usar la plaza hasta que pague.

Cuánto tiempo se mantiene la prohibición

La restricción no es indefinida y se mantiene únicamente mientras exista la deuda. En el momento en que el propietario paga lo que debe, la comunidad está obligada a retirar la limitación y permitir de nuevo el uso del parking. Por eso, todo suele depender de la rapidez con la que se regularice la situación. En algunos casos se resuelve en pocos días, en otros puede alargarse más. Lo importante es que quede claro desde el principio que no se trata de una sanción permanente.

Aunque la ley permite este tipo de actuaciones, no todo vale ya que tiene que cumplirse el procedimiento explicado y, sobre todo, respetarse los derechos del propietario. Si no, la medida puede acabar anulándose. Por eso es importante tener claro desde el principio qué tipo de plaza es, qué se puede hacer y qué no, y seguir los pasos sin saltarse ninguno. Al final, la clave está ahí. No tanto en la medida en sí, sino en cómo se aplica y en que todo se haga correctamente desde el principio.