El último cartucho de Theresa May
Con el permiso de la Fed y Jerome Powell, el ‘Brexit’ volverá una semana más a ser el epicentro de unos mercados que empiezan a mostrar cierto nerviosismo ante el aún incierto desenlace del proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea. Dos largos años y medio han pasado desde que los británicos decidiesen abandonar el bloque en un polémico referéndum, dos años y medio de negociaciones entre ambas partes que sin embargo apenas han movido la ficha de la casilla de salida, y que ahora tratan unos y otros de poner en marcha casi con la soga al cuello.
La misma que empieza a notar Theresa May a medida que se acerca la fecha límite del 29 de marzo y ve cómo sigue contando con una enorme oposición tanto dentro como fuera de su propio partido, tras sufrir dos aplastantes derrotas en el parlamento británico. La primera el pasado mes de enero, cuando su acuerdo por el ‘Brexit’ era rechazado en la cámara por 230 votos, y la segunda la pasada semana, cuando volvía a salir derrotada por 149 votos de diferencia, enviando a la libra más de 200 puntos abajo. Todo en una semana absolutamente frenética en la cámara británica donde apenas un día después la divisa británica recuperaba esos casi 200 puntos tras dar el mandato a May para que pida una extensión del artículo 50, un retraso del ‘Brexit’, despejando además las opciones de convocar un segundo referéndum y también el escenario inmediato de un ‘Brexit duro’.
A la tercera va la vencida dice un refrán al que la premier británica sigue agarrada a pesar de las piedras que se está encontrando en el camino, y de que de momento sigue sin parecer contar con los apoyos necesarios para lograrlo. Pero May mantiene una última esperanza, una última bala en la recámara que pasa por tratar de convencer a la DUP espejo en el que se miran el resto de euroescépticos para saber si aceptar o no las propuestas para la frontera con Irlanda.
Convenciendo a Arlene Foster confía en que los entre 20 y 30 diputados conservadores del conocido grupo pro Brexit ERG que todavía parecen estar en su contra, cambien su voto y permitan que su acuerdo pase por fin el trámite parlamentario. El problema es que los unionistas irlandeses siguen siendo reticentes a dar su apoyo tras las advertencias legales del fiscal general, Geoffrey Cox, sobre la polémica salvaguarda irlandesa y las opciones de que Reino Unido se vea atrapado en la Unión Aduanera.
A pesar de las intensas negociaciones del fin de semana, la propia Foster optaba por no viajar a Londres ayer rebajando expectativas sobre un acuerdo necesario para evitar un retraso del ‘Brexit’ largo, que puede obligar a Reino Unido incluso a participar en las elecciones europeas del mes de mayo, y que dejaría a May tocada y al borde de o una renuncia o una cuestión de confianza que no podría superar.
Su gabinete de ministros se muestra pesimista acerca de las opciones de lograrlo y vaticinaba ayer un retraso del ‘Brexit’ de unos 9 meses. Theresa May, sin embargo, sigue confiando en su último cartucho, llegar al consejo europeo del jueves con un acuerdo, y salvar el ‘Brexit’ con un retraso corto y técnico.
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