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Renfe no se fía de Adif y trabaja en nuevas medidas para reforzar la seguridad en los trenes tras el accidente de Urda

Fuentes oficiales no confirman ni desmienten que una de esas medidas sea reducir a 40 km/h la velocidad cuando falle el sistema LZB

Renfe está preparando un nuevo documento con medidas especiales para sus maquinistas con el objetivo de reforzar la seguridad ferroviaria, después de que los accidentes de Adamuz y Urda hayan puesto en el disparadero también a la compañía pública. Fuentes oficiales de la compañía explican que «se está elaborando un documento de trabajo, que no está aprobado ni tiene carácter definitivo. Dicho documento recoge nuevas medidas destinadas a reforzar la seguridad, que se darán a conocer próximamente».

Las fuentes oficiales no confirman que una de esas medidas sea limitar a 40 km/h la velocidad siempre que el sistema de seguridad LZB falle, origen del accidente de Urda del pasado miércoles y en el que un tren AVE de Renfe embistió a otro de Iryo que estaba parado causando la muerte a 69 personas. El diario El País ha publicado este domingo que esta medida es una de las que se está planteando Renfe.

Tampoco han confirmado -ni desmentido- las fuentes oficiales que esa medida esté ya en marcha desde este mismo domingo, como publica El Mundo. «No podemos dar más detalles hasta que se presente el documento».

En cualquier caso, el hecho de que Renfe esté preparando nuevas medidas extras de seguridad implica que considera que las impuestas por Adif, el gestor de la infraestructura férrea y quien establece los procedimientos de circulación en las líneas de ferrocarril, no son suficientes y no se fía de ellas.

Desde Renfe recuerdan que la compañía puede hacer indicaciones a sus maquinistas y trabajadores, pero que es Adif quien tiene la competencia para regular el procedimiento. Las indicaciones de Renfe se sumarían a las que haya determinado Adif, aunque habrá que ver cómo se complementan y si unas son más restrictivas que las otras.

El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en el Congreso. (EP)

El movimiento de Renfe se produce después de que este año se hayan producido dos de los accidentes más graves en la alta velocidad española, en los que se han visto implicados dos trenes de la compañía: el de Adamuz, del 18 de enero, y el del pasado miércoles de Urda.

Se conoce también un día después de que Renfe se defendiera en un comunicado este sábado de estos dos accidentes, señalando que no han sido ninguno de los dos responsabilidad de la compañía. «Es imprescindible dejar claro que ninguno de los dos recientes accidentes ferroviarios es atribuible a Renfe por lo que vincular estos terribles sucesos con supuestas carencias en la seguridad del material ferroviario competencia de la operadora o a su propia organización de trabajo carece de sentido», explicaba este sábado.