Irán utiliza el cierre del estrecho de Ormuz para forzar a China a ejercer de mediador con EEUU
Por el estrecho de Ormuz pasan más de 20 millones de barriles de petróleo y entre el 20% y el 30% del gas natural del mundo
Tras los ataques de Estados Unidos con bombardeos a las instalaciones nucleares de Fordow, Natanz e Isfahán, Irán ha amenazado con cerrar el estrecho de Ormuz, por el que transita cada día una cantidad descomunal de energía: más de 20 millones de barriles de petróleo y entre el 20% y el 30% del gas natural licuado (GNL) del mundo. Sin embargo, a pesar de tratarse de una amenaza que incrementaría el precio del petróleo, del gas, de los carburantes y de la electricidad, parece ser que la intención principal de Irán sería lograr que China, uno de los países más perjudicados con esta decisión y aliado del país persa, haga de mediador con EEUU.
Uno de los países más perjudicados con el cierre del estrecho de Ormuz sería China, por lo que muchos se preguntan cuál es la intención de Irán con esta amenaza, ya que afectaría al comercio energético de uno de sus principales aliados.
Como ha explicado a OKDIARIO Frédéric Mertens, director del departamento Jurídico y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Europea de Valencia: «Tiene sentido esta estrategia de amenazar con el estrecho de Ormuz, aunque es arriesgado. El objetivo es forzar a un país como China a jugar el papel de mediador y a intervenir realmente en este conflicto entre EEUU e Irán porque en esta situación tanto China como Rusia tienen un interés relativo en apoyar a Irán en este conflicto. Por tanto, el aviso que está lanzando el régimen iraní, principalmente a China, es o me ayudas o voy a tener que cerrar el estrecho de Ormuz. Una situación que en el caso de producirse sería de un alto coste tanto para China como para sus rivales comerciales».
Además, China en este caso tendría un gran poder negociador frente a EEUU. «No olvidemos que los chinos son los dueños de la deuda pública norteamericana. Por lo que Trump puede gritar todo lo que quiera, pero siempre suele haber unas negociaciones más o menos equilibradas entre los chinos y los americanos», ha indicado Mertens.
Por otro lado, Mertens descarta que esta amenaza se pueda tratar de un acuerdo por detrás de los rusos con Irán, con el objetivo de favorecer al gas ruso. «Rusia es cada vez más dependiente de China. Entonces, si yo toco a los intereses de China, puede fastidiar de manera indirecta a los rusos, porque ellos dependen de los chinos. Por tanto, esto no es posible porque Pekín está dando apoyo indirecto, pero significativo, a Rusia en su operación especial con Ucrania», ha asegurado.
Rutas alternativas al estrecho de Ormuz
En cuanto a alternativas comerciales, ante el bloqueo del estrecho de Ormuz, Mertens expone que «hay otras rutas marítimas, pero esto costará más dinero a todo el mundo, desde los armadores hasta para el consumidor, en cosas tan simples como el precio de la gasolina o de un aparato electrónico».
«La principal alternativa sería el sur de África, pero costaría entre dos o tres semanas más de tiempo», defiende.
«Habría que desarrollar una logística que no está prevista y buscar espacio para los contenedores, porque todo está medido al milímetro. La demora en la rotación o en la llegada de los contenedores… eso generaría mucho dinero en términos de coste», afirma.
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