Eduardo Fagliano: «En su visita oficial a Argentina en los 80, el rey Juan Carlos me encargó unos mocasines y botas para las infantas»
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Eduardo Fagliano guarda entre los recuerdos de su larga trayectoria un encuentro con el Rey Juan Carlos que se remonta a 1985, cuando los entonces Reyes de España viajaron a Buenos Aires. La historia nos la cuenta el propio Fagliano durante nuestro encuentro en la boutique de Jaeger-LeCoultre de la Milla de Oro de Madrid, donde hablamos con él de la relación de su familia con el mundo del polo y de la colaboración que ahora une a Casa Fagliano con la manufactura suiza.
Quinta generación de una familia dedicada a la elaboración artesanal de botas de polo, Fagliano ha convertido el apellido familiar en una referencia internacional de la artesanía ecuestre. Su relación con Jaeger-LeCoultre se remonta además a 2011 y tiene como punto de encuentro el Reverso, el reloj nacido precisamente para los jugadores de polo. Ahora, ambas casas vuelven a colaborar con una edición limitada de correas que lleva a la muñeca el característico saber hacer de Fagliano.
Pero antes de hablar de relojes y correas, Eduardo nos cuenta cómo aquel viaje de los Reyes a Argentina acabó dando lugar a una relación personal con Juan Carlos. «En 1985 fueron Juan Carlos y Sofía a Buenos Aires y él me encargó un par de mocasines. Fue un contacto a través de un compañero que el Rey tuvo en la Universidad de Suiza», recuerda.

Don Juan Carlos y Doña Sofía llegaron a Buenos Aires el 14 de abril de 1985, invitados por el entonces presidente argentino, Raúl Alfonsín, apenas un año y medio después de que Argentina recuperase la democracia tras siete años de dictadura. Era la segunda visita oficial de los Reyes al país, después de la realizada en 1978, pero el contexto era completamente diferente. El viaje de 1985 buscaba precisamente reforzar los vínculos entre la España democrática y la nueva Argentina democrática.
Durante aquellos días, la agenda de los Reyes estuvo marcada tanto por los actos institucionales como por algunos gestos de especial significado. Juan Carlos I se reunió con familiares de 23 españoles desaparecidos durante la dictadura militar, retomando las gestiones que ya había realizado durante su anterior visita al país. También fue investido doctor honoris causa en Humanidades por la Universidad de Belgrano y participó en un acto ante la Asamblea Legislativa.
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La visita continuó en Rosario, donde los Reyes fueron recibidos por una multitudinaria colonia española, inauguraron el complejo cultural Parque España y participaron en distintos actos junto a Alfonsín. El viaje terminó el 18 de abril, con una parada en las cataratas del Iguazú antes de emprender el regreso a España.
En medio de aquella intensa agenda oficial, Eduardo Fagliano conserva su propia historia de aquel viaje. Una historia mucho más ligada al oficio de su familia que a los grandes actos de Estado.
El recuerdo no quedó ahí. Según relata Eduardo, años después volvería a tener relación con la familia real española. «En los 90, regresó y me encargó un par de botas para montar para las infantas».

Artesanía unida a la alta relojería
Hoy, cuatro décadas después de aquel primer encuentro, Eduardo Fagliano continúa representando la quinta generación de una familia que ha hecho de la elaboración artesanal de botas de polo un auténtico sello de identidad. Y es precisamente ese vínculo con el deporte de los Reyes y de las grandes familias argentinas el que acabaría llevando a Casa Fagliano hasta otro universo de lujo: el de la alta relojería.
La alianza con Jaeger-LeCoultre no es una colaboración basada únicamente en una cuestión estética. Existe una conexión conceptual entre ambos mundos. El Reverso nació para acompañar a quienes practicaban uno de los deportes más exigentes y elegantes del mundo, de ahí que la esfera se gire para evitar que sea golpeada.