Innovar en el empaquetado: una oportunidad para ganar a la competencia
En mercados en los cuales existen una gran cantidad de agentes que ofrecen un producto con unas características muy parecidas, es complicado conseguir una diferenciación a partir de los atributos relacionados con el mismo. Por lo tanto, para poder destacar y atraer la atención de los clientes, hay que encontrar otras alternativas.
Una de las que mejor resultado puede dar es la de centrar la innovación en aquello que primero percibe el público objetivo cuando va al punto de venta: el empaquetado y presentación de los productos (packaging). Hay que tener en cuenta que, antes de consumir un producto, el cliente no puede saber si resultará de acuerdo con sus preferencias. Por lo tanto, muchas veces, escoge aquél que, en un primer momento, le entra mejor por los ojos.
El hecho de disponer de un packaging distinto al de la competencia, pues, permite que seamos los primeros escogidos entre la diversidad de productos que se pueden encontrar en un establecimiento. Algunas de las tácticas a emprender en este caso son las siguientes:
Destacar la marca
En caso que en el mercado la empresa ya sea reconocida por algún otro producto que ha lanzado con anterioridad, se puede aprovechar esta notoriedad para facilitar la entrada de nuevos productos. Este conocimiento por parte del cliente es un claro elemento diferenciador.
Cambiar la forma
En algunos casos, determinados envases o envoltorios son especialmente desagradables para poder coger con facilidad. En este sentido, otra forma de diferenciarse es facilitando el consumo del producto mediante una mayor facilidad en la accesibilidad. Por ejemplo, encontramos que algunas marcas de bebidas han decidido adaptar la parte central de la botella a la forma de la mano para que sea menos complejo operar con ella. En este caso, ha sido consecuencia de nuevos hábitos, como el mismo running.
Modificar el material
Cambiar el material con el cual se presenta un mismo producto puede provocar un cambio en su percepción. Siguiendo con el ejemplo del agua, venderla con vidrio transmite la sensación de una mayor calidad y de preocupación por la salud del usuario.
Destacar un color
Las personas somos extremadamente visuales. Cada color nos transmite una determinada sensación o estado de ánimo. Por lo tanto, a partir de este conocimiento, solamente con que se modifique el color con el que se envuelva el producto ya se puede ser capaz de generar una emoción distinta en el consumidor.
Cambiar la cantidad de producto que contiene
En ese sentido, podemos encontrar los dos extremos. Por un lado, hay empresas que optan por presentar grandes cantidades de producto a un precio menor. De esta forma, el cliente tiene la sensación de estar haciendo una compra especialmente buena, ya que consigue más cantidad a un precio que relativamente es menor al habitual.
Por otro lado, también encontramos aquéllos a quienes les molesta tener que almacenar grandes cantidades. Para ello, se vende el producto en cantidades menores y, de paso, también se puede transmitir cierta exclusividad y cura. En este caso, como el precio final será menor, puede marcarse un margen mayor.
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